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La filosofía que vino del Este

No hay muchos que en estos días se dediquen a repensar a los fundadores o actores principales del marxismo. Pero cuando de hacerlo se trata tiene bastante prestigio volver a endiosar a Marx, como viene haciéndolo Jacques Derrida desde hace un largo tiempo.

Mucho mas exquisito es que alguien se anime a hacer lo mismo con Vladimir Ilich Lenin, personaje execrado si los hay en la historia. Y mucho mas temido que el propio Marx, ya que este pensaba pero Lenin hacía y como.


Lo cierto es que siempre hay algún excéntrico y entre esas minorías se encuentra sin lugar a dudas uno de los pensadores mas brillantes de las últimas dos décadas, lamentablemente ignorado como el que mas -tanto allá (donde sea) como acá (que está dejando de ser). Se trata de Slavoj Zizek.

Nació en Marzo de 1949, en Ljubljana, Eslovenia, en donde obtuvo un doctorado en Filosofía en 1981. En los últimos 15 años participó en mas de 250 reuniones internacionales sobre filosofía, psicoanálisis y cultura crítica habiéndose allegado hasta Brasil -por aquí no recaló nunca aún, ¿que raro no?

Fue candidato a la presidencia de Eslovenia en 1990, cargo que evidentemente no alcanzó aunque al año siguiente fungió como Embajador de la Ciencia en dicha República. Ultimamente se lo ve mucho en Alemania en el Instituto de Estudios culturales de Essen, Northrhine-Westphalia donde justamente organizó esa Conferencia sobre Lenin entre el 2 al 4 de Febrero del 2001.

A la misma asistieron luminaria y otros que no tan conocidos como Alain Badiou; Jean-Jacques Lecercle; Kevin Anderson; Daniel Bensaid; Fredric Jameson; Domenico Losurdo; Antonio Negri (por telefono desde la carcel); Lars T. Lih; Sebastian Budgen; Sylvain Lazarus, etc).

Zizek habla de muchas cosas y casi siempre con singular elocuencia y pertinencia. Pero hoy aquí no lo traemos por sus fantásticas elucubraciones acerca del Lacan y la cultura popular (como las desarrolló en Mirando al sesgo. Una introducción a Jacques Lacan a través de la cultura popular o Todo lo que usted queria saber sobre Lacan y nunca se atrevió a preguntarle a Hitchcok), ni sobre sus clásicos como El sublime objeto de la ideología, Goza tu síntoma! o Porque no saben lo que se hacen.
En cambio aquí tocaremos uno de los temas que forman parte del meollo de su obra mas difícil y magistral El espinoso sujeto. El centro ausente de la ontología política (Paidos, 2001).

La obra tiene una altísimo voltaje filosófico pero al mismo tiempo implica una intervención politica comprometida buscando re-formular un proyecto izquierdista en la época del capitalismo global, y de lo que Zizek llama su suplemento ideológico, el multiculturalismo presente en las democracias liberales (Hace poco El País de España sacó un par de notas muy interesantes en referencia al presidente del Foro para la Inmigración, el sociólogo y antropólogo Mikel Azurmendi quien sostuvo que ‘el multiculturalismo es una gangrena para la democracia’, ver también la nota de Hermann Tertsch Corrección política insensata.

Vayamos pues al meollo del asunto y a las preocupaciones de Slavoj Zizek por el mundo post-11 de septiembre. No tanto porque las cosas hayan dado un vuelco dramático sino porque se verifican las peores tendencias de sus pronósticos.

Zizek no está tan seguro -como muchos cagatintas y voceadores de la nada- de que los atentados hayan divido a la historia en dos (como sí quieren hacérnoslo creer Bush, Jr, Rumenfeld y los otros ultrahalcones que ocupan ahora la Casa Blanca),
Haciéndose eco de algunas observaciones de Baudrillard o Virilio (pero también de las que hacía hace casi dos décadas el gran Xavier Rupert de Ventos en Critica de la modernidad), Zizek cree que estamos viviendo en el apogeo de lo virtual, una realidad sin realidad… o una realidad totalmente regulada.

Pero Zizek es un dialéctico de ley y no se olvida de que frente a esta virtualización se alza lo que su amigo (y mi ex-profesor de Vincennes en los años 70) Alain Badiou denominó La pasión de lo real. Según Badiou/Zizek, la única y auténtica experiencia real es la que es extremadamente violenta, una experiencia destructiva, precisamente porque el universo en el que vivimos es un universo de convenciones muertas y artificiales. Eso es lo que experimentamos cuando volvemos al mundo de la vida real.

Esta violencia (que en América Latina y especialmente en la Argentina tiene diversas caras cada día mas visibles) ha sido el marco distintivo dentro del cual explotó todo el siglo XX (y se continúa hoy en Afganistán y pronto en Irán, Iraq y otros blancos de los yanquis).

Pero la búsqueda de autenticidad no se encuentra solo a nivel macro y de parte de los practicantes de atrocidades. También se vive en micro y en la carne propia como lo atestigua el fenómeno de los sujetos «cortados», una patología muy difundida en Estados Unidos. Se trata de unos dos millones de personas (en su mayoría mujeres, pero también hombres) que se cortan a sí mismas con navajas. ¿Porqué lo hacen? Bueno, es simple: estas personas no sienten que sean sujetos de verdad, y buscan demostrar su existencia a través del dolor.

Lo mas curioso de Zizek (al menos para mi que hace décadas que estoy luchando en contra del cartesianismo) es la reinivindicacion que hace en «El espinoso sujeto» de Descartes en contra de mi héroe de siempre el mágico y anómalo Baruch de Spinoza, en una inversión de roles realmente llamativa y dudosa. Aunque que mas critico que criticar a los críticos.

Tiene razón Zizek cuando insiste en que tanto J¸rgen Habermas como Jacques Derrida, por dar dos ejemplos extremos, sotienen el sujeto cartesiano tiene que ser deconstruido. Lo que Zizek postula es un regreso al sujeto, pero no al sujeto cartesiano puramente racional. Su idea es que el sujeto es inherentemente político, en el sentido en que ese «sujeto», denota la falta de libertad de la situación de no estar parado sobre algo firme, sino más bien frente a situaciones que son abiertas y contingentes. Hoy ya no podemos simplemente interesarnos por las viejas reglas del sujeto. Estamos frente a una paradoja que no ofrece salida. En este sentido, la subjetividad del sujeto es algo político.

Publicado enAnti-Filosofia

3 comentarios

  1. Álvaro Jiménez Molina Álvaro Jiménez Molina

    Nada de brillante, por cierto. Sin embargo, rescato la intención de dedicar tiempo para pensar a Zizek como un nuevo referente dentro del contexto filosófico. En lo que a mí respecta, me interesa el Zizek que acerca a los no iniciados (como yo) en la complejidad -a veces absurda- del lacanismo.

    Una vez más: nada de brillante. Lo mismo que dice este comentario lo leí en una entrevista hecha a Zizek. Lo que hay detrás del «Espinoso sujeto» es mucho más de lo que puede traslucirse de este comentario. Un ejemplo: ni siquiera se menciona que la lectura de Descartes hecha por Zizek tiene como soporte el seminario XI de Lacan (claro, no es cualquier Descartes…es el Descartes de Lacan…y de Zizek: lo que se pone en juego en el debate frente al anticartesianismo es el sujeto del inconsciente).

    De todas formas (y lo repito), demuestra buena voluntad. Pero nada más que eso.

    Álvaro Jiménez Molina
    Estudiante de Psicología
    Universidad de Chile

  2. Mariflor Mariflor

    Gracias por tu nota. El tema de «no estar parado sobre algo firme» me fue útil para entender al Descartes de Zizek.

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