Tomándonos en solfa a la filosofía y en serio a todo lo demás
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Category — Lexias

Apple habló y a mucho no nos gustó lo que dijo. Ojo igual con las primeras impresiones.

1. Y al final… Tim Cook no salió a escena

Era el mediodía en Buenos Aires y aparecía en escena Phil Schiller -Apple’s Senior Vice President of Worldwide Marketing-, (aquí retrato minuto a minuto lo que dijo y aqui esta la charla oficial completa) buscando colmar una expectativa enorme, en un entorno mágico como es el Museo Guggenheim de New York diseñado por Frank Wright para develar una gran incógnita. ¿Se plantaría Apple frente a los gigantes de la industria del libro, le haría pito catalán al libro de texto e inauguraría una nueva era mas allá de Gutenberg, o sucumbiría a sus efluvios -pero sobretodo ante las ganas de compartir los dólares ganados por ello, como si esta disyunción fuera la única alternativa posible?

Como fanáticos de la problemática post-editorial (que incluye la transmutación o eventual eliminación de los libros de textos, opción por la que abogamos entusiastamente) a la que le dedicamos nuestro último libro El Paréntesis de Gutenberg (recientemente presentado en Conectar Igualdad), era mucho lo que se jugaba en ese encuentro (nos hubiese fascinando estar presencialmente alli), y por eso apenas empezaron a llegar tweets sintetizando lo ocurrido, nos zambullímos en la lectura de una decena de notas, para ver cuántas esperanzas habían sido colmadas, cuántas promesas de Apple (o mas bien cuantas de nuestras ensoñaciones) habían sido honradas en el evento, y qué deberíamos esperar de ahora en mas de la alianza entre nuevas tecnologías y narrativas educativas.
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Enero 23, 2012   3 Commentarios

Cerebro y Ficción: la construcción narrativa de la socialidad

Cerebro y ficción. Raíces sociobiológicas de la imaginación

golden2.jpgEste cuatrimestre en la cátedra Datos abrazaremos una hipótesis intermedia, aunque empezaremos apostando muy mucho-urante el priemr cuatrfimestre- a esta idea de la ficción y de la narrativa como dominio constitutivo de nuestro ser social. Curiosamente la base conceptual de la que partiremos para hacer esta defensa (provisoria) no radica en el carácter profundo del arte, en las verdades abstractas de prácticas alejadas de toda corrupción práctica (el arte como kantiana finalidad sin fin), sino que están asentadas en una extraña e inesperada alianza que queremos restaurar entre la ficción y el cerebro humano.

Asi y apoyándonos en obras como la novela Thinks de David Lodge, pero mucho mas precisamente en Consciousness and the Novel: Connected Essays del mismo autor, donde se hace preguntas acerca de como la novela representa a la conciencia, y de cómo esto ha cambiado a lo largo del tiempo, cómo comparar a la novela con las peliculas, cómo opera el inconsciemte creativo, etc, queremos revalorizar el valor evolutivo de la ficción.

Evolución y ficción

Un error romántico (reacción defensiva elemental frente a la mercantilización de casi todo) consistió en convertir a la ficción en la marca de un genio, creyendo que la misma solo emergía en etapas tardías del proceso civilizatorio como durante la era letrada, o que estaba asociado a fases muy recientes contemporáneas de las primeras urbanizaciones o de sociedades con agricultura y/o a tipos de organizaciones políticas sumamente complejas.

Para las neurociencias esta posición es indefendible, ya que la ficción estaría aherrojada en los humanos desde las profundidades de la prehistoria.. Después de todo los mecanismos cerebrales que nos permiten lidiar con la realidad son los mismos que nos permiten cuestionarla, criticarla o reinventarla.

Mas aún, ya que no somos otra cosa que nuestro cerebro, la Realidad está toda contenida en nuestra corteza cerebral, y una parte significativa de esa realidad es la ficción lingüística que denominamos “nuestro Yo”. No somos sino una ficción de nuestro cerebro. Nuestro yo es una fantasía de nuestro cerebro, aunque claro la mas poderosa de todas las fantasías ya que es capaz de controlar a todas las otras. El yo, que no tiene localización cerebral alguna, nos confiere por lo tanto una identidad que muchas veces creemos sustancial e inmutable.

Debemos hacer como que la realidad de nuestra mente se corresponde con la realidad inaprensible que brota y se desvanece segundo a segundo en el mundo externo, en una danza de correlaciones y superposiciones mas o menos feliz. Si la ficción se parece a la vida cotidiana es porque la vida cotidiana es una ficción (sui generis) ya que supone que la realidad es real, pero no por ello menos ficcional.

2. Mas alla del solipsismo y el rol de los medios como constructores de realidad

Aunque no somos tan ingenuos como para adherir al solipsismo (otra invención literaria), tampoco podemos obviar que el mecanismo que nos permite concebir a personajes inexistentes y darles vida mediante palabras es de la misma naturaleza que el que permite tener una idea de los otros como semejantes.

Todos los dispositivos ficcionales (teatro, opera, cine, televisión, videojuegos y la propia literatura) son simulacros verosímiles de la realidad. Lo interesante es que la fruición con que nos sometemos a los influjos y embrujos de la ficción, no provienen de caprichos, ni del escapismo mas cerril. Los humanos somos rehenes de la ficcion, no ha habido dictador pretencioso (ni aun a pesar de la forma como el stalinismo condenó al irrealismo capitalismo, o el nazismo despreció al arte decadente occidental en nombre del cristianismo, capaz de hacer cortocicuito a nuestras mentiras ficcionales. Si abrazamos estas mentiras con tanto ahínco es porque ellas también pertenecen al dominio de lo real.

Cada vez que nos sumergimos en una ficción ponemos entre paréntesis la incredulidad. Mientras dura la ficción preferimos considerarla como un mosaico de verdades parciales. La evolución convirtió a nuestro cerebro en una máquina de inventar futuros, ya sea que los vivamos realista o imaginativamente. Y esta doble raíz de nuestra imaginación creativa soldó operaciones de distinciòn que ya nunca mas nadie lograría separar.

Madame Bovary c´ést moi (Flaubert)

Desde siempre empatizamos con los personajes ficticios, pero gracias a la neurocognición, hoy sabemos que empatizar no es un fenómeno gracioso, intuitivo u opcional, sino que tiene su orígen en las neuronas espejo que reposan en las areas motoras del cerebro.

Estas sorprendentes células nos hacen imitar los movimientos de los otros como si fuéramos nosotros quienes los llevamos a cabo. Al hacerlo no solo reconocemos a los agentes que nos rodean, sino que tratamos de predecir su comportamiento y comprenderlos a partir de sus actos.

Participar de las narrativas ajenas sirve para que experimentemos otros ambientes y para jugar (por el tiempo que queramos/podamos) a ser otros. Pero vivir otras vidas vicariamente, no es solo un juego sino una conducta con sólidas ganancias evolutivas, capaz de transportar, de una mente a otra, ideas que acentúen la interacción social, la empatia, la solidaridad.

Segun Jorge Volpi en Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción ( 2011) -que ha inspirado gran parte de los desarrollos anteriores-, la ficción literaria es mas profunda que dispositivos ficcionales como la televisión, el teatro o los videojuegos. Porque solo la narración en prosa despertaría en nosotros la sensación de penetrar en las conciencias ajenas de manera directa y espontánea. Leer cuentos y novelas (pero también participar de otras experiencias ficcionales) nos permitiría comprender al mundo, a los otros y a nosotros mismos. Y al hacerlo estaríamos desplegando una capacidad antropológica única e irrepetible en las otras especies, pero también presentes en los otros dispositivos ficcionales con menor poder evocativo.

De la narratología a la ludología y vuelta

Por ello será uno de los desafios de la cursada de este cuatrimestre en la Cátedra de Datos en la UBA, mostrar cómo ello ocurre, cómo han evolucionado el cerebro y nuestra capacidad narrativa, hasta qué punto el advenimiento de la Web podría suponer un cambio radical en la capacidad de ficcionalizar de la mano de las poéticas hipertetxuales, de las promesas de interactividad e inmersión.

No es la primera vez que incursionamos en estas lides. Hace mas de una década atrás la poderosa propuesta de Janet Murray en Hamlet en la Holocubierta nos adentraba en estas cuestiones y ponia en resonancia esta tensión entre narrativa y participación. La novedad que hoy traemos es matizar estas especualciones a la luz de nuevas propuestas neurocognitivas.

Por eso una y otra vez volveremos a la necesidad de complemenar la dimensión narrativa de nuestra experiencia como humanos, con la procedural, que pone en juego otras categorías y competencias, y que contrariamente al reduccionismo o la hipérbole narratológica, supone que si bien la ficción nos hace humanos mas que humanos, también otros procedimientos (como son los videojuegos) contribuyen de un modo distinto, pero no menos ambicioso, a terminar de definir nuestra humanidad.

3. Un teoría evolucionista de la ficción

Es probable que la ficción se haya inventado en las cuevas, cuando un homínido imitó a un tigre diente de sable o a un mamut enceguecido. Alli nació el arte de la ficción y quizás también en ese momento nacimos como la especie que somos hoy: homo narratur/narrans.

Quizás nadie como Brian Boyd en su estupendo On the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction - aquí buena reseña-, fue mas lejos en el intento de brindar una perspectiva darwiniana acerca de los orígenes y de la función de la ficciónOn the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction. Pero contrariamente a lo que se podría pensar, la suya no es una visión reduccionista sino que pretende ser una visión amplificadora. Si al final resulta que la ficción (¿O acaso hace 4 décadas atrás Edgar Morin no sostenía en El paradigma perdido. Ensayo de bioantropologia (1973) que los dos rasgos definitorios de la humanidad eran la pintura y el culto a los muertos, en ambos casos ficciones acerca de entidades que no existen en el aquí y ahora?)

Las explicaciones evolucionistas (y en particular la noción de evolución por selección natural) aunque son ideas peligrosas -o quizás precisamente por ello- (haciendole eco al título de la exquisita obra de Daniel Dennett Darwin’s Dangerous Idea: Evolution and the Meanings of Life), mas de una vez han sido rechazadas acusándoselas de reduccionistas.

La vida nunca empieza, siempre continúa, y busca perpetuarse en un proceso de autopoiesis sin fin. La vida anhela la eternidad pero la entropia se interpone en su paso. La evolución es a su vez neguentropizante y, aunque parece bonapartista, finalmente logra parcialmente su cometido, gestando adaptaciones naturales que sobreviven en el tiempo. Para Bay, para Zunshine, para Lehrer para Volpi que abreva en todos ellos, la ficción es una mutación adaptativa convertida en una invención imprescindible para el bienestar de nuestra especie.

Ingeniería inversa de las máquinas de ficcionar

Richard Dawkins lo enunció por vez primera en 1976 y desde entonces no hacemos sino sacarle punta a ese lápiz: nuestros genes son egoístas. El huevo es la excusa que necesita una gallina para empollar a otras gallinas semejantes. Los seres humanos buscamos la ultraestabilidad y para eso hemos inventado (en rigor la selección natural lo ha hecho) un cerebro mas que inteligente capaz de funcionar como máquina de supervivencia de nuestros genes ramplones y sencillos (aquí conviene hacer un atajo y volver a las propuestas provocativas de George Dyson en Darwin Among The Machines: The Evolution Of Global Intelligence).

Los sistemas nerviosos, nuestra capacidad de anticipar el futuro y la inteligencia colaborativa no son sino diversas encarnaciones de la “voluntad” de los genes por seguir reproduciéndose y el resultado hasta ahora no ha sido demasiado malo.

La aparición de la corteza cerebral (tercera fase evolutiva del cerebro triuno de Mc Lean) hizo posible la emergencia de regiones abstractas que dieron lugar a una mente híbrida capaz de combinar el sustrato biológico con lo producción eidética. En vez de ser una máquina ciega presa de impulsos elementales, el cerebro genera memes que sirven como buffer para respuestas de mediano y largo plazo que aseguran entre otras cosas nuestra supervivencia.

No lidiamos con el mundo a ciegas como aparentemente lo hace la mayoría de los animales -a excepción de los primates superiores- sino que interponemos entre el mundo y nuestras acciones nuestras representaciones del mundo (y de nosotros mismos a traves de la ficción del yo). Con la aparición del lenguaje, mecanismo de remate de esta lotería evolutiva, la ficción se vuelve posible.

Como no se cansa de repetir Umberto Eco el lenguaje se inventó para mentir (es decir para poder negar la realidad antes de aceptarla). Porque podemos mentir podemos decir la verdad. El lenguaje nace dos veces, primero como compuerta evolutiva (ese destello innovador que divide a la historia en dos), y después como herramienta consciente que permite que nos reinventemos indefinidamente a nosotros mismos.

Del lenguaje a la ficción

¿Como se da el salto del lenguaje a la ficción?¿Qué prerrequisitos son necesarios para que el cerebro aprenda a hablar? (hemos tratado someramente la cuestión en el capítulo 2 de El Paréntesis de Gutenberg siguiendo las asombrosas enseñanzas de Stanislas Dehaene en Reading in the brain. The science and evolution of a human invention y sobre eso versa nuestro incunable iBook desarrollado hace unos días).

Volpi fantasea con la existencia de un ur-narrardor alardeando de un coraje supremo y de una valentía a prueba de críticas, que le habría permitido por si solo la hazaña de matar un mamut y encima tener el tupé de ufanarse de esa improbable hazaña frente a una ronda de atentos oyentes que no solo festejarían la efectividad narrativa de la historia, sino que también repararían en su carácter ficticio. Pero en vez de enfurecerse con la falacia gozarían vicariamente (miméticamente) de la hazaña, y la misma serviría para ubicarlos en ese mismo lugar privilegiado que permite generar mentiras convincentes.

La ficción se inaugura pues, no cuando un ser humano miente, sino cuando los demás reconocen esa mentira y prefieren ignorarla. Pero su negación/exaltación proviene no de su calidad estética, sino que emana de su valor reproductivo. Quien ha combatido a decenas de mamuts de fantasía tiene mas probabilidades de sobrevivir a la embestida de uno auténtico.

En ningún momento el cavernícola confunde realidad y fantasía. Como decía Juan Jose Saer (El concepto de ficción) aunque la verdad es lo contrario de la mentira, la ficción no es lo contrario de la verdad. La ficción es tan verdadera como la realidad. (algo que puede reconstruirse analizando como la pantomima de los chicos rememora la primitiva inauguración de las ficciones y como ca dez que los chicos juegan reinventan/rememoran los orígenes de la ficciòn).

La imitación y la cooperación en lo orígenes de la hominización

Todo este largo racconto se reduce a dos adaptaciones evolutivas: la imitación y la cooperación. Son muchos los que suponen que nuestra capacidad de imitar mas que nuestra tendencia reflexiva determinó nuestro deriva evolutiva. El lector acepta las mentiras del narrador, siempre y cuando el contador de historias nos mantenga en vilo, nos lleve a vivir nuevas experiencias, nos emocione. Esta clase de juegos es la que produce narrativas.

Dicho en difícil: “La ficción literaria es un juego evolutivo con patrones previsto de información socialmente relevante“1 (Boyd ). La síntesis que hace Volpi al final del capitulo 1 “El falso mamut y los auténticos superheroes aclara muchísimo este itinerario”: “la ficción literaria es una adaptación evolutiva que animada por un juego cooperativo, nos permite evaluar nuestra conducta en situaciones futuras, conservar la memoria individual y colectiva, comprender y ordenar los hechos a través de secuencias narrativas, e introducimos en la vida de los otros, anticipar sus reacciones, y descifrar su voluntad y deseos“.

No es poca cosa. Pero ya ha llegado el momento de dejar de preguntarnos cómo es que la ficción aparece en nuestra especie, mas interesante aún es tratar de averiguar cómo se origina y funciona en nuestro cerebro.

A lo que responderemos en sucesivas entregas editoriales.

Referencias

Boyd, Brian On the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction
Butte, George Know that you know that i know
Crane, Mary Thomas Shakespeare’s Brain
Dehaene, Stanislas Reading in the brain. The science and evolution of a human invention
Dennett, Daniel Darwin’s Dangerous Idea: Evolution and the Meanings of Life
Dyson, George Darwin Among The Machines: The Evolution Of Global Intelligence).
Lehrer, Jonah Proust Was a Neuroscientist.
Michaud, Éric La estética nazi Un arte de la eternidad)
Morin, Edgar El paradigma perdido. Ensayo de bioantropologia (1973)
Murray, Janet en Hamlet en la Holocubierta
Robin, Regin
Socialist realism. An impossible aesthetic),
Saer, Juan Jose (El concepto de ficción)
Vargas Llosa,Mario La orgía perpetua
Volpi, Jorge Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción
Zunshine, Jonah Why we read fiction: theory of mind and the novel

Enero 18, 2012   Sin comentarios

Una tarde en el MALBA. Diálogo vibrante entre Jacobo Siruela y Rafael Cippolini

(Casi) nunca ir a charlas públicas

Desde que me vine a vivir a Tigre, pero probablemente desde mucho antes, casi nunca voy a reuniones y encuentros, no asisto a presentaciones de libros, no veo películas u obras de teatro (salvo ocasionalmente en Nordelta) y es mas que raro que me desplace, especialmente al centro para un encuentro cultural.

Pero cuando el domingo vi un aviso en la contratapa de la Revista Ñ comentando que al lunes siguiente en el MALBA Rafael Cippolini iba a dialogar con el mitico fundador de la editorial Siruela, Jacobo, me pareció que el evento y la convocatoria mas que lo ameritaban, y que valía la pena romper con tendencia sy asistir al evento

La charla fue corta, duro justo una hora, sirvió como telonera para la pelea de fondo que veria a Ophran Panuk en el mismo podio, y a través de las buenas disgresiones de Rafael me enteré de muchas intimidades, gustos, delectaciones y pasiones, que después complementaria con referencias tanto de la Wikipedia como a una excelente entrevista El lujo de trabajar y vivir libre que le hizo el diario El Pais hace ya 6 años atrás a Jacobo Fitz-James Stuart Martínez de Irujo, conde de Siruela e hijo de la Duquesa de Alba, porque de el se trataba y el balance fue mas que positivo cuando en general no es así.
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Diciembre 21, 2011   Sin comentarios

Ferias del libro eran las de antes (ni tanto ni tan poco)

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Conociendo a la FIL en su 25to aniversario

Había oído hablar de la Feria de Guadalajara múltiples veces. A diferencia de la nuestra que ya cumplió sus rubicundos 37 años, y ocurre en nuestro otoño, ésta tiene lugar la última semana de noviembre y a nosotros se nos antoja con sabor a primavera y promesas de verano a vuelta de página.

Sabía de muchas actividades que tenían lugar en su seno y de su carácter híbrido ya que hace las veces de Feria del Libro para la multitudes como la nuestra, que ya llega a las 1.100.000 personas, aquí no pasa de las 600.000, pero en un período de tiempo mucho menor apenas 9 días, y me pareció que había mas actividades -también me equivoqué se trata de unas 500 contra las 1.000 nuestras, otra vez empaquetadas en menor tiempo-, pero también hace de fiesta de los editores (hay cerca de 18.000 aquí contra un puñado en la nuestra).

Los grandes números dicen poco y nada de lo que es estar en un inmenso Hotel (hay varios mas alrededor) a metros nomás de la gigantesca construcción -igual con lo inmensa que es no tan grande como el complejo de la Rural) donde están pasando todas estas cosas.

Este año la Feria celebra su 25ma quinta edición y la fecha es mas que buena para tirar la casa por la ventana y celebrar no la muerte por inanición del libro, sino al contrario su rubicunda existencia y la promesa de muchas Ferias mas (o al menos así quieren creer sus organizadores).
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Diciembre 5, 2011   1 Commentario

La sociedad inteligente será hija de la política no de la tecnología

La política y la tecnología. Dos velocidades que no se mezclan ni de casualidad

El problema con la tecnología es que va demasiado rápido. No sabemos muy bien para qué sirven tantos gadgets, aparatitos, dispositivos, y antes de que hayamos aprendido a usar el 10% de sus disponibilidades (affordances), se vuelven obsoletos, algunos gurúes se esmeran por sustituirlos por versiones mas aggiornadas y supuestamente mas potentes y útiles, y asi se nos va acumulando chatarra tecnológica sin parar, y quedamos tan descontentos o “en pelotas” como antes, y los estantes y placares albergarán tantos juguetes que nos deslumbraron el dia de su bautismo y que ahora han devenido inútiles por motivos de los mas variados.

El problema con la política es que va demasiado lenta. Sus promesas no se cumplen, sus vaticinios rara vez encarnan en bienestar colectivo, su comprensión de la dinámica ecológica, tecnológica, económica y hasta convivencial es harto precaria y con algunas excepciones, en general, quienes ganan una elección pierden la siguiente, y a quienes toman las medidas mas antipáticas no les va ni mejor ni peor que a las que toman las simpáticas.

Hay excepciones y momentos históricos particulares, pero cada día queda mas claro que los votantes se encuentran tan sorprendidos e insatisfechos con sus gobernantes, como los mismos políticos que hacen malabarismos para husmear el aire del tiempo y ver de qué lado ponerse para no ser arrasados por los vientos de la historia, cada día mas casquivanos e impredecibles.

Para colmo quienes saben (o creen saber) algo de política desconocen por entero a la tecnología, a la ciencia, a las humanidades, a los discursos de la complejidad. Y viceversa quienes conocen (o creen conocer) de algunos de estas temas, o practicas no se imaginan, no les interesa, no pretenden ni se ocupan de bajar a la tierra de la confusión, las demandas contradictorias y la barbarie cotidiana, esos secretos arrancados a la naturaleza o a la historia, en prístinos laboratorios, o en silenciosas cavernas de la meditación pero que rara vez subsisten en el barro de la vida cotidiana, es decir de lapolítica.
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Diciembre 3, 2011   3 Commentarios

Lecturas de viaje y las convulsiones estremecedoras de la lucha entre la pantalla y el papel

Los interrogantes significativos para germinar necesitan de semillas potentes

Vivir en la Argentina al final dle mundo, obliga a que los viajes hacia el norte lleven de medio día a día entero cuando hay conexiones o destino menos usuales que alcanzar. Esa peculiaridad abre la posibilidad para lecturas muy variadas (combinadas a veces con algo de escritura), y sobretodo en los tiempos de espera y descanso cierta tranquilidad y distancia asociadas a la lejanía que permite sumergirse en autores y temas que rara vez trasegamos en casa.

Las visitas a las librerías muy densamente pobladas como las sucursales de La Casa del Libro, las recomendaciones de amigos y conocidos, los tweets que nos azuzan diariamente, y ahora las recomendaciones algorítmicas de revistas como Zite van alimentando nuestras búsquedas y sobretodo afinan nuestra capacidad de hacernos preguntas que es la debilidad mas palmaria de la educación actual.

Porque la discusión no pasa tanto por si Google nos hace mas o menos estúpidos de lo que ya éramos (leit-motivo de la obra reciente de Nicholas Carr justamente titulada Superficiales), sino mas bien de como orientarnos en la construcción de interrogantes significativos, que por ahora mayoritariamente están atesorados en libros de mediano y largo aliento y sobretodo en revistas (hechas por verdaderos connoisseurs), en polémicas (cada vez menos frecuentes) donde los interlocutores están en cierto plano de igualdad intelectual y moral y que hunden sus raíces en varios siglos de tradición letrada e iluminista.

En un mundo en donde sobran respuestas, lo que necesitamos son algunas preguntas, no cualquier pregunta, preguntas que combinen actualidad científica (que estén basadas en el merodeo experimental), pero que al mismo tiempo rebasen el funcionalismo a través de la creación de contextos ligados a la convivialidad. Y si bien no hay mucha sobras que cumplan con estos requisitos (un excelente contraejemplo es La democracia del conocimiento: Por una sociedad inteligente de Daniel Innerarity. todav’ia mas infrecuente es encontrar estas guías en blogs, Facebook o Twitter.
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Noviembre 9, 2011   1 Commentario

Pasándola Bomba en iRedes 2010

Apenas se gastó el primer trimestre del año ya estamos entreverados en muchos frentes: conferencias internacionales, redes sociales, medios del futuro, escuela 1@1, y seguramente pronto habra nuevos temas y cuestiones a las que dedicarnos.

Empieza el otoño y en vez de ponernos nostálgicos o melancólicos debemos acumular fuerzas y bajar grasas para dedicarnos a todas estas cuestiones que nos entusiasman tanto y que pueden llegar a tener beneficios directos e indirectos para tantos.

Como viene sucediendo en los últimos años la temporada internacional se inicio con un congreso inaugural en Europa y mas precisamente en España. En el 2009 fue el Agora Talentia en Pamplona, el 2010 fue la conferencia 1@1 en Viena y un evento de e-learning en Madrid.

Este año nos tocó la bellísima ciudad de Burgos donde durante 2 días inolvidables nos cruzamos en el iRedes. El primer Congreso Iberoamericano de redes Sociales, chateamos, tomamos cañas, visitamos lugares maravillosos y la pasamos muy pero muy bien.

También fue el lugar donde hice mi primer Prezi completo. Gracias a José Luis Orihuela y a los organizadores por brindarnos un lugar tan acogedor y lleno de magia.

Ojala volvamos pronto. Mientras Youtube tuvo la amabilidad de guardar a la conferencia por entero. Y aunque no la volvi a ver por la recepcion recibida parece que no estuvo tan mal.

Igual queda mucho por mejorar.

Mayo 25, 2011   Sin comentarios

Una decada inolvidable. Diario de viaje

Otra conferencia sobre redes sociales… y van

Lo dijimos tantas veces que ya aburre. Pero si bien cada viaje lo refrenda el ultimo lo confirmó hasta niveles impensados. Viajar a Europa es una fiesta, pero en el último año, ya sea por la frecuencia acelerada (ya hay previstos 6 viajes a España para este año), ya sea por la calidad, cada viaje explora nuevas fronteras, permite nuevos acercamientos y consiguientemente genera nuevas posibilidades, pero sobretodo por el efecto de red.

Ya sea porque invariablemente paso por las mismas ciudades como son Madrid o Barcelona, ya sea porque cada viaje suma una nueva o poco frecuentada, lo cierto es que los small worlds, los lazos débiles y demás poderes de las redes ejercitan sus efectos envolventes, y nos atrapan con sus poderes de conjunción y multiplicación.

En este caso han sido 10 días de una intensidad poco común. Algo que siempre repito, pero que en este caso es mas que literal. Me resulta casi imposible recordar el día a día de esta década (nombre que le daba el calendario republicano a los tres tercios en los que dividió cada mes). Me parece tan lejano ese primer pincho que comí en la estación América esperando al bus a Burgos, como si se tratara de otro viaje, de otro año, en un pasado paradójicamente muy presente pero muy lejano.

Después todo fue aceleración y mutación. A los pocos minutos de haberme alojado en el Hotel Velada Burgos en el casco histórico ya estábamos cenando con un grupo muy animado de comensales teniendo a mi vera a Pablo Mancini, enfrente a Jose Luis Orihuela, muy cerca a Pepe Cervera y en una mesa gigantesca a una treintena de comensales que conformarían el corazón el congreso de Redes en Burgos.
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Mayo 6, 2011   Sin comentarios

Una confusión de géneros mayúscula. Tecnofílicas que se vuelven tecnofóbicas. El mundo al vesre y van…

Cada día esperamos mas de la tecnología y menos de las personas

Los árboles tapan cada vez mas al bosque. No me pregunten cómo lo logran, porque me cuesta cada vez entenderlo mas. Pero el fenómeno se ha convertido en un commodity y no hay día que pase, Twit que nos llegue, comentario que aparezca en un diario de divulgación general o en revistas especializadas, ya sea on- u off-line que no se refiera a este incómodo hecho.

Queda claro que por motivos indecibles cada día esperamos mas de la tecnología y menos de la gente -como fabulosamente bien subtituló Sherry Turkle a su último libro Alone Together (que de paso le hace mas que buen eco al famoso Bowling alone. The Collapse and Revival of American Community de Robert Putnam).

No es menos cierto que cada vez -especialmente en el campo escolar- apostamos mucho mas al software y al hardware que a los átomos de carbono que forman esa entidad denominada docente.

Queda claro que a medida que las mediciones muestran resultados cada vez mas endebles y lamentables en el aprendizaje formalizado y repetitivo, a mas de uno se le aparece como inevitable la necesidad de reemplazar a los docentes-dicentes por robots de un tipo que aún no existe. Pero que de hacerlo se parecerían cada vez mas a Sócrates, y cada vez menos a mi profesor de historia del secundario, (mío o vuestro poco importa la diferencia, aunque yo me acuerdo muy bien del mío y no se lo recomiendo a nadie).

Hay aquí tantas cuestiones entreveradas que no sabemos por donde empezar a tirar de la piola, especulando con que en vez de perdernos mas en el laberinto, llegaremos por fin a algún Minotauro, y que encima en vez de matarlo de lo que se trataría es de acariciarlo y domesticarlo.
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Enero 21, 2011   5 Commentarios

Los vericuetos de la P de Publishing. Deshaciéndonos del autor por la razones equivocadas

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Compuertas evolutivas

Llueven datos para confirmar/disconfirmar que estamos entrando en una nueva fase civilizatoria. Como cada uno escande sus bisagras históricas según el calendario que mas le viene en gana (antes o después de Cristo, antes o después de Google, antes o después del capitalismo, antes o después del fordismo, antes o después de la ideología, antes o después de Perón, antes o después de los K o quien mas o menos les venga en gracia), podemos recortar y puntuar a piacere (al mejor estilo Watzlawick), y la realidad que queramos construir se apoltronará mejor o peor a nuestro relato de turno.

Durante las últimas décadas el fiel de la balanza de la filosofía de la historia osciló entre modernidad y postmodernidad, entre estructuralismo y existencialismo, entre autores y teorías, para quienes hemos hecho del consumo de símbolos, además de una necesidad cotidiana, una forma de (reproducción material) vida.

Por eso es muy dificil saber si el libro, el periodismo, o los profesores, o la publicidad o la política están moribundas o rozagantes, están en coma (natural o inducido), están por revivir o nunca murieron del todo, o si son como la hidra, autorreproducibles o como los autómatas de Von Neumann autorreplicables.

Tomemos la ya aburrida distinción libro de papel vs libro electrónico. Hace al menos 20 años que se la anunció como dipolo merecedor de discusión y enconos, de argumentos y justificaciones, peros sobretodo de inversión y de apuesta.

Porque si bien la discusión tiene mil variantes y niveles, en definitiva hay dos polos que se verán afectados en forma significativa por la transmutación del libro, o su lisa y llana desaparición, si es que eso pudiera ocurrir algún día.
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Enero 20, 2011   Sin comentarios