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Una confusión de géneros mayúscula. Tecnofílicas que se vuelven tecnofóbicas. El mundo al vesre y van…

Cada día esperamos mas de la tecnología y menos de las personas

Los árboles tapan cada vez mas al bosque. No me pregunten cómo lo logran, porque me cuesta cada vez entenderlo mas. Pero el fenómeno se ha convertido en un commodity y no hay día que pase, Twit que nos llegue, comentario que aparezca en un diario de divulgación general o en revistas especializadas, ya sea on- u off-line que no se refiera a este incómodo hecho.

Queda claro que por motivos indecibles cada día esperamos mas de la tecnología y menos de la gente -como fabulosamente bien subtituló Sherry Turkle a su último libro Alone Together (que de paso le hace mas que buen eco al famoso Bowling alone. The Collapse and Revival of American Community de Robert Putnam).

No es menos cierto que cada vez -especialmente en el campo escolar- apostamos mucho mas al software y al hardware que a los átomos de carbono que forman esa entidad denominada docente.

Queda claro que a medida que las mediciones muestran resultados cada vez mas endebles y lamentables en el aprendizaje formalizado y repetitivo, a mas de uno se le aparece como inevitable la necesidad de reemplazar a los docentes-dicentes por robots de un tipo que aún no existe. Pero que de hacerlo se parecerían cada vez mas a Sócrates, y cada vez menos a mi profesor de historia del secundario, (mío o vuestro poco importa la diferencia, aunque yo me acuerdo muy bien del mío y no se lo recomiendo a nadie).

Hay aquí tantas cuestiones entreveradas que no sabemos por donde empezar a tirar de la piola, especulando con que en vez de perdernos mas en el laberinto, llegaremos por fin a algún Minotauro, y que encima en vez de matarlo de lo que se trataría es de acariciarlo y domesticarlo.

Confusiones al mejor postor

Porque no cabe duda de que los docentes en su mayoría no están a la altura de los desafíos que un mundo complejo y mutante les exige. Porque no cabe duda de que las autoridades políticas hace rato que se han extraviado, imaginando futuros parecidos a paraísos idílicos cuando cada día que pasa muestra una distancia cada vez mayor entre lo que hubo y lo que habrá, en el aula, en la clase, en el proceso de aprendizaje, en la formación de los alumnos en sus capacidades para desplegar sus potencialidades en el mundo.

Porque no cabe duda de que los egresados universitarios que se consideran especialistas en diagnosticar los males educativos endémicos, hace rato que se han quedado sin herramientas, y poco o nada entienden de la causalidad circular mutua que en general empeora en vez de mejorar al sistema educativo y a la sociedad en su conjunto al amplificar las desviaciones y al generar cada día mas desigualdad e inequitatividad.

Todo esto es sabido y aburre y no ayuda a nadie seguir repitiendo o reclamando por su conjuro o su exorcismo.

Curiosamente desde las propias entrañas del mundo tecnológico una de las pioneras y fascinantes estudiosas de la virtualidad, se declara en quiebra intelectual, sostiene haber sido demasiado ingenua o haber puesto demasiado expectativa en el poder sanador, beatífico o desentumecedor de la tecnología y sugiere parar la mano, poner a la tecnología en estado latente y reinventar lo humano demasiado humano.

Sherry Turkle se cambia de bando

Después de haber dedicado casi toda su vida a interactuar con robots, a estudiar las relaciones de los humanos con las máquinas, y de haber experimentado ella misma la fascinación que los cyborgs ejercen sobre nosotros, como cuando se enamoró de Cog un robot con brazos y cabeza móvil que responde a los estímulos vocales de los humanos, Turkle creer saber de que está hablando.

Después de todo es una de las primeras, mas renombradas y fascinantes antropólogas de la computación que conocemos y admiramos. Y si bien empezó dedicándose a la memética psicoanalítica, desde hace 15 años viene investigando qué nos pasa cuando interactuamos con máquinas inteligentes como los Furbies y los robots para abuelos.

Curiosamente en Alone Together, su última obra, se cuestiona a si mismo la fe que puso antaño en una feliz y sana convivencia con los máquinas, reemplazada ahora por un escepticismo cáustico y un descreimiento cada vez fuerte de la posibilidad de una convivencia entre los átomos de carbono y los átomos de silicio.

¿Quién te ha leído y quién te lee?

Retrocediendo por encima de la cuarta discontinuidad Turkle sostiene -como lo hicieron los tecnofóbicos de todas las épocas y mas recientemente autores como Paula Sibilia y Christian Ferrer entre nosotros- que proyectar humanidad sobre las máquinas es desconsiderado, transgresivo y finalmente sumamente negativo para nuestra autoimagen como humanidad. Volviendo a sus raíces filopsicoanalíticas de los años 1970, para Turkle apostar a una comunidad con las máquinas es ofrecer una conexión emocional con un dispositivo que al no ser humano, finalmente nos engañará o hará que nos autoengañemos.

Si de otros autores no nos sorprenden perspectivas o actitudes de este tipo, si lo resentimos de Turkle (ya lo había anunciado en un libro anterior sobre la simulación Simulation and Its Discontents, MIT Press (2009)), alguien que supo ser una etnógrafa de la intimidad virtual, alguien que estaba fascinada por el modo como las tecnologías cambian al yo, o quien buscaba crear egos en mundos virtuales para rediseñar las identidades humanas.

Para la-Turkle-modelo-2011, la tecnología en vez de potenciar a la humanidad la anula. En vez de pasar horas con el e-mail, el e-mail estaría robándonos nuestras horas de vida juntos. Tan empalagados estaríamos en nuestras conversaciones tecnólogicas, que ya no podríamos pasar mas tiempo a solas, con nosotros mismos.

Como le había pasado a Joseph Weizenbaum con el programa Eliza que emulaba a un psicoterapeuta rogeriano, por mas que se les prevenga los chicos de no que están frente a máquinas, cuando ven que éstas superan los mas elementales tests de protohumanidad (contacto visual, reconocimiento de patrones o señales muy primitivas de reconocimiento mutuo), tratan a esos otros mecánicos como si fueran seres vivientes.

Para Turkle el problema no es tanto el animismo infantil (proyectar sobre nuestros juguetes -especialmente las muñecas- nuestra humanidad), sino creer que (habiendo sido programadas) los objetos piensan por si mismos. ¿Qué sucede entonces si por malfuncionamiento mecánico el humano resultado agredido o ninguneado por la máquina? ¿Puede un robot roto alterar a un chico sano? es finalmente la consigna ética que Turkle obviamente salda con la respuesta «de ninguna manera» retrocediendo hacia muy detrás de La Cuarta Discontinuidad de Bruce Maszlisch. Lamentablemente.

Invirtiendo a Turkle pero por las razones menos convincentes

Mientras tanto las autoridades, sabiéndolo o no, obran por contraposición e inundan al mercado de las ideas de máquinas jugando así a favor de la industria electrónica, gestando pingues negocios es cierto, pero generando de una forma inesperada una alfabetización digital masiva, que trastoca el poder tradicional de la palabra letrada, de la cultura alfabética y del hombre tipográfico, generando una interferencia cultural mayúscula con pocos antecedentes en la historia.

Sobre el papel y por derroteros poco explorados la sociedad masivamente se pone a crear y a inventar por fuera de los circuitos prefijados o establecidos. Interfiriendo con un movimiento fascinante decretado por las industrias culturales en las últimas dos décadas, que se enfrenta inesperadamente a un socavamiento interno.

Nos referímos concretamente al movimiento por el libre acceso a la cultura, apoyado en el uso masificado de las nuevas tecnologías, pero totalmente independiente de los modelos propietarios, top-down, impuestos por las grandes corporaciones y supuestamente sujeto a sus designios y objetivos.

Adicionando complejidad y confusión tenemos la idea de una constitutiva impertinencia del arte o de la estetización de la tecnología (Barrios, 2008) o la sorpresa de que se pueda llegar a limitar legalmente el acceso a la cultura (Boeta Angeles, 2008), -el affaire de la ley Sinde exigida por USA en España así lo ratifica-. Mientras la aparición de nuevas fabricas de la cultura, y sobretodo la proliferación de múltiples modos de ser artistas como productores en Internet, cambian completamente el modo que tuvimos hasta ahora de entender las prácticas culturales, de fomentarlas, de pensarlas y diseñarlas y, consecuentemente, de articularlas con otros sistemas de reproducción social, muy especialmente la enseñanza y los negocios. Habra que volver una y otra vez sobre estos entramados contradictorios y confusos

Referencias

Barrios, José Luis «La constitutiva impertinencia del arte o de la estetizacion de la tecnología» en Lopez Cuenca, Alberto & Ramirez Pedrajo, Eduardo (eds) Propiedad intelectual. Nuevas tecnologías y libre acceso de la cultura. Universidad de las Americans, Puebla, DF, 2008.
Boeta Angeles, Sergio Augusto Limitar (¿legalmente?) el acceso a la cultura en López Cuenca, Alberto & Ramirez Pedrajo, Eduardo (eds) Propiedad intelectual. Nuevas tecnologías y libre acceso de la cultura. Universidad de las Americans, Puebla, DF, 2008.

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5 comentarios

  1. Increible vuelta como un guante. Será que se encontró. fruto del azar y la migración planetaria en una ronda de mate?.

    De todos modos, ya hace tiempo que hay posiciones intermedias. Me cuesta creer que haya personal preocupado por las determinaciones de la tecnología de manera independiente del contexto, la historia …la cultura de una comunidad, local o global y las relaciones de poder—

  2. Estimado Alejandro,

    Junto con saludarle, quisiéramos presentarnos, somos la revista cultural digital El Porta (L) Voz (www.elportalvoz.com), perteneciente a la ATEI (Asociación de Televisiones Educativas y Culturales Iberoamericanas [www.atei.es]), y le escribimos desde nuestra sede en Madrid, España.

    ATEI es una entidad sin ánimo de lucro, creada en 1992 para gestionar la Televisión Educativa y Cultural Iberoamericana (TEIb), del Programa de Cooperación de las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno, y cuya misión es contribuir al desarrollo de la educación y la cultura en Iberoamérica mediante la utilización de la televisión y otras tecnologías de la información y comunicación.

    El motivo de esta carta es el de comentarle que hemos estado visitando su blog y que nos ha interesado su trabajo, de modo que nos hemos decido a contactarle. Invitamos a colaborar en nuestra revista a los autores iberoamericanos cuyos blogs presentan, a nuestro juicio, un notable interés cultural por su originalidad y calidad. Creemos que los artículos de su blog encajarían a la perfección en la línea editorial y la filosofía de nuestra web. Por ello, le proponemos que se convierta en colaborador de El Porta (L) Voz.

    Tal condición consistiría en que usted nos daría su permiso para reproducir en la revista aquellos trabajos que, o bien seleccionase usted mismo con una periodicidad mensual, o bien seleccionase el equipo editorial de nuestra página. Cada colaboración aparecería acompañada de una breve reseña biográfica y fotografía suya, además de los enlaces a su correo electrónico y a sus páginas personales – para hacerse una idea puede visitar cualquier colaboración publicada en nuestra página, http://www.elportalvoz.com-. Asimismo, su blog aparecería en nuestro blogroll “Gran Reserva Digital”.

    Nuestro proyecto lleva más de dos años en marcha. En este tiempo hemos conseguido conformar una red de más doscientos colaboradores pertenecientes a cada uno de las naciones iberoamericanas y repartidos en más de treinta países de todo el mundo. Nuestro objetivo es el de seguir sumando talentos de la red a nuestra extensa nómina para ir conformando un portal de referencia para la cultura iberoamericana. Disfrutamos de una media de setecientas visitas diarias y de una excelente posicionamiento en Google.

    Este es un proyecto sin ánimo de lucro: en nuestra página no se ofrece ningún tipo de publicidad. Lo que nosotros podemos ofrecerle por la cesión de sus post es por lo tanto una amplia difusión de los mismos y la integración en una importante red cultural de excelencia iberoamericana.

    Si está interesado en participar como colaborador, le agradecemos que nos haga llegar un correo con la confirmación. Igualmente, cualquier pregunta que tenga, no dude en hacérnosla llegar a uno de estos dos correos: redaccionelportalvoz@ateiamerica.com o edicionelportalvoz@ateiamerica.com.

    Cordialmente,

    Irene Martín

    Redactora de El Portalvoz

  3. […] cualquier cambio? Sé que el maestro Piscitelli se reirá de mis cuitas y reflexiones  porque ya ha calificado a Sherry Turkle de tecnofóbica y anda elucubrando sobre las Tesis twitterdoctorales, pero reivindico una […]

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