Tomándonos en solfa a la filosofía y en serio a todo lo demás
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Category — Inteligencia Colectiva

Apple habló y a mucho no nos gustó lo que dijo. Ojo igual con las primeras impresiones.

1. Y al final… Tim Cook no salió a escena

Era el mediodía en Buenos Aires y aparecía en escena Phil Schiller -Apple’s Senior Vice President of Worldwide Marketing-, (aquí retrato minuto a minuto lo que dijo y aqui esta la charla oficial completa) buscando colmar una expectativa enorme, en un entorno mágico como es el Museo Guggenheim de New York diseñado por Frank Wright para develar una gran incógnita. ¿Se plantaría Apple frente a los gigantes de la industria del libro, le haría pito catalán al libro de texto e inauguraría una nueva era mas allá de Gutenberg, o sucumbiría a sus efluvios -pero sobretodo ante las ganas de compartir los dólares ganados por ello, como si esta disyunción fuera la única alternativa posible?

Como fanáticos de la problemática post-editorial (que incluye la transmutación o eventual eliminación de los libros de textos, opción por la que abogamos entusiastamente) a la que le dedicamos nuestro último libro El Paréntesis de Gutenberg (recientemente presentado en Conectar Igualdad), era mucho lo que se jugaba en ese encuentro (nos hubiese fascinando estar presencialmente alli), y por eso apenas empezaron a llegar tweets sintetizando lo ocurrido, nos zambullímos en la lectura de una decena de notas, para ver cuántas esperanzas habían sido colmadas, cuántas promesas de Apple (o mas bien cuantas de nuestras ensoñaciones) habían sido honradas en el evento, y qué deberíamos esperar de ahora en mas de la alianza entre nuevas tecnologías y narrativas educativas.
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Enero 23, 2012   3 Commentarios

Cerebro y Ficción: la construcción narrativa de la socialidad

Cerebro y ficción. Raíces sociobiológicas de la imaginación

golden2.jpgEste cuatrimestre en la cátedra Datos abrazaremos una hipótesis intermedia, aunque empezaremos apostando muy mucho-urante el priemr cuatrfimestre- a esta idea de la ficción y de la narrativa como dominio constitutivo de nuestro ser social. Curiosamente la base conceptual de la que partiremos para hacer esta defensa (provisoria) no radica en el carácter profundo del arte, en las verdades abstractas de prácticas alejadas de toda corrupción práctica (el arte como kantiana finalidad sin fin), sino que están asentadas en una extraña e inesperada alianza que queremos restaurar entre la ficción y el cerebro humano.

Asi y apoyándonos en obras como la novela Thinks de David Lodge, pero mucho mas precisamente en Consciousness and the Novel: Connected Essays del mismo autor, donde se hace preguntas acerca de como la novela representa a la conciencia, y de cómo esto ha cambiado a lo largo del tiempo, cómo comparar a la novela con las peliculas, cómo opera el inconsciemte creativo, etc, queremos revalorizar el valor evolutivo de la ficción.

Evolución y ficción

Un error romántico (reacción defensiva elemental frente a la mercantilización de casi todo) consistió en convertir a la ficción en la marca de un genio, creyendo que la misma solo emergía en etapas tardías del proceso civilizatorio como durante la era letrada, o que estaba asociado a fases muy recientes contemporáneas de las primeras urbanizaciones o de sociedades con agricultura y/o a tipos de organizaciones políticas sumamente complejas.

Para las neurociencias esta posición es indefendible, ya que la ficción estaría aherrojada en los humanos desde las profundidades de la prehistoria.. Después de todo los mecanismos cerebrales que nos permiten lidiar con la realidad son los mismos que nos permiten cuestionarla, criticarla o reinventarla.

Mas aún, ya que no somos otra cosa que nuestro cerebro, la Realidad está toda contenida en nuestra corteza cerebral, y una parte significativa de esa realidad es la ficción lingüística que denominamos “nuestro Yo”. No somos sino una ficción de nuestro cerebro. Nuestro yo es una fantasía de nuestro cerebro, aunque claro la mas poderosa de todas las fantasías ya que es capaz de controlar a todas las otras. El yo, que no tiene localización cerebral alguna, nos confiere por lo tanto una identidad que muchas veces creemos sustancial e inmutable.

Debemos hacer como que la realidad de nuestra mente se corresponde con la realidad inaprensible que brota y se desvanece segundo a segundo en el mundo externo, en una danza de correlaciones y superposiciones mas o menos feliz. Si la ficción se parece a la vida cotidiana es porque la vida cotidiana es una ficción (sui generis) ya que supone que la realidad es real, pero no por ello menos ficcional.

2. Mas alla del solipsismo y el rol de los medios como constructores de realidad

Aunque no somos tan ingenuos como para adherir al solipsismo (otra invención literaria), tampoco podemos obviar que el mecanismo que nos permite concebir a personajes inexistentes y darles vida mediante palabras es de la misma naturaleza que el que permite tener una idea de los otros como semejantes.

Todos los dispositivos ficcionales (teatro, opera, cine, televisión, videojuegos y la propia literatura) son simulacros verosímiles de la realidad. Lo interesante es que la fruición con que nos sometemos a los influjos y embrujos de la ficción, no provienen de caprichos, ni del escapismo mas cerril. Los humanos somos rehenes de la ficcion, no ha habido dictador pretencioso (ni aun a pesar de la forma como el stalinismo condenó al irrealismo capitalismo, o el nazismo despreció al arte decadente occidental en nombre del cristianismo, capaz de hacer cortocicuito a nuestras mentiras ficcionales. Si abrazamos estas mentiras con tanto ahínco es porque ellas también pertenecen al dominio de lo real.

Cada vez que nos sumergimos en una ficción ponemos entre paréntesis la incredulidad. Mientras dura la ficción preferimos considerarla como un mosaico de verdades parciales. La evolución convirtió a nuestro cerebro en una máquina de inventar futuros, ya sea que los vivamos realista o imaginativamente. Y esta doble raíz de nuestra imaginación creativa soldó operaciones de distinciòn que ya nunca mas nadie lograría separar.

Madame Bovary c´ést moi (Flaubert)

Desde siempre empatizamos con los personajes ficticios, pero gracias a la neurocognición, hoy sabemos que empatizar no es un fenómeno gracioso, intuitivo u opcional, sino que tiene su orígen en las neuronas espejo que reposan en las areas motoras del cerebro.

Estas sorprendentes células nos hacen imitar los movimientos de los otros como si fuéramos nosotros quienes los llevamos a cabo. Al hacerlo no solo reconocemos a los agentes que nos rodean, sino que tratamos de predecir su comportamiento y comprenderlos a partir de sus actos.

Participar de las narrativas ajenas sirve para que experimentemos otros ambientes y para jugar (por el tiempo que queramos/podamos) a ser otros. Pero vivir otras vidas vicariamente, no es solo un juego sino una conducta con sólidas ganancias evolutivas, capaz de transportar, de una mente a otra, ideas que acentúen la interacción social, la empatia, la solidaridad.

Segun Jorge Volpi en Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción ( 2011) -que ha inspirado gran parte de los desarrollos anteriores-, la ficción literaria es mas profunda que dispositivos ficcionales como la televisión, el teatro o los videojuegos. Porque solo la narración en prosa despertaría en nosotros la sensación de penetrar en las conciencias ajenas de manera directa y espontánea. Leer cuentos y novelas (pero también participar de otras experiencias ficcionales) nos permitiría comprender al mundo, a los otros y a nosotros mismos. Y al hacerlo estaríamos desplegando una capacidad antropológica única e irrepetible en las otras especies, pero también presentes en los otros dispositivos ficcionales con menor poder evocativo.

De la narratología a la ludología y vuelta

Por ello será uno de los desafios de la cursada de este cuatrimestre en la Cátedra de Datos en la UBA, mostrar cómo ello ocurre, cómo han evolucionado el cerebro y nuestra capacidad narrativa, hasta qué punto el advenimiento de la Web podría suponer un cambio radical en la capacidad de ficcionalizar de la mano de las poéticas hipertetxuales, de las promesas de interactividad e inmersión.

No es la primera vez que incursionamos en estas lides. Hace mas de una década atrás la poderosa propuesta de Janet Murray en Hamlet en la Holocubierta nos adentraba en estas cuestiones y ponia en resonancia esta tensión entre narrativa y participación. La novedad que hoy traemos es matizar estas especualciones a la luz de nuevas propuestas neurocognitivas.

Por eso una y otra vez volveremos a la necesidad de complemenar la dimensión narrativa de nuestra experiencia como humanos, con la procedural, que pone en juego otras categorías y competencias, y que contrariamente al reduccionismo o la hipérbole narratológica, supone que si bien la ficción nos hace humanos mas que humanos, también otros procedimientos (como son los videojuegos) contribuyen de un modo distinto, pero no menos ambicioso, a terminar de definir nuestra humanidad.

3. Un teoría evolucionista de la ficción

Es probable que la ficción se haya inventado en las cuevas, cuando un homínido imitó a un tigre diente de sable o a un mamut enceguecido. Alli nació el arte de la ficción y quizás también en ese momento nacimos como la especie que somos hoy: homo narratur/narrans.

Quizás nadie como Brian Boyd en su estupendo On the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction - aquí buena reseña-, fue mas lejos en el intento de brindar una perspectiva darwiniana acerca de los orígenes y de la función de la ficciónOn the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction. Pero contrariamente a lo que se podría pensar, la suya no es una visión reduccionista sino que pretende ser una visión amplificadora. Si al final resulta que la ficción (¿O acaso hace 4 décadas atrás Edgar Morin no sostenía en El paradigma perdido. Ensayo de bioantropologia (1973) que los dos rasgos definitorios de la humanidad eran la pintura y el culto a los muertos, en ambos casos ficciones acerca de entidades que no existen en el aquí y ahora?)

Las explicaciones evolucionistas (y en particular la noción de evolución por selección natural) aunque son ideas peligrosas -o quizás precisamente por ello- (haciendole eco al título de la exquisita obra de Daniel Dennett Darwin’s Dangerous Idea: Evolution and the Meanings of Life), mas de una vez han sido rechazadas acusándoselas de reduccionistas.

La vida nunca empieza, siempre continúa, y busca perpetuarse en un proceso de autopoiesis sin fin. La vida anhela la eternidad pero la entropia se interpone en su paso. La evolución es a su vez neguentropizante y, aunque parece bonapartista, finalmente logra parcialmente su cometido, gestando adaptaciones naturales que sobreviven en el tiempo. Para Bay, para Zunshine, para Lehrer para Volpi que abreva en todos ellos, la ficción es una mutación adaptativa convertida en una invención imprescindible para el bienestar de nuestra especie.

Ingeniería inversa de las máquinas de ficcionar

Richard Dawkins lo enunció por vez primera en 1976 y desde entonces no hacemos sino sacarle punta a ese lápiz: nuestros genes son egoístas. El huevo es la excusa que necesita una gallina para empollar a otras gallinas semejantes. Los seres humanos buscamos la ultraestabilidad y para eso hemos inventado (en rigor la selección natural lo ha hecho) un cerebro mas que inteligente capaz de funcionar como máquina de supervivencia de nuestros genes ramplones y sencillos (aquí conviene hacer un atajo y volver a las propuestas provocativas de George Dyson en Darwin Among The Machines: The Evolution Of Global Intelligence).

Los sistemas nerviosos, nuestra capacidad de anticipar el futuro y la inteligencia colaborativa no son sino diversas encarnaciones de la “voluntad” de los genes por seguir reproduciéndose y el resultado hasta ahora no ha sido demasiado malo.

La aparición de la corteza cerebral (tercera fase evolutiva del cerebro triuno de Mc Lean) hizo posible la emergencia de regiones abstractas que dieron lugar a una mente híbrida capaz de combinar el sustrato biológico con lo producción eidética. En vez de ser una máquina ciega presa de impulsos elementales, el cerebro genera memes que sirven como buffer para respuestas de mediano y largo plazo que aseguran entre otras cosas nuestra supervivencia.

No lidiamos con el mundo a ciegas como aparentemente lo hace la mayoría de los animales -a excepción de los primates superiores- sino que interponemos entre el mundo y nuestras acciones nuestras representaciones del mundo (y de nosotros mismos a traves de la ficción del yo). Con la aparición del lenguaje, mecanismo de remate de esta lotería evolutiva, la ficción se vuelve posible.

Como no se cansa de repetir Umberto Eco el lenguaje se inventó para mentir (es decir para poder negar la realidad antes de aceptarla). Porque podemos mentir podemos decir la verdad. El lenguaje nace dos veces, primero como compuerta evolutiva (ese destello innovador que divide a la historia en dos), y después como herramienta consciente que permite que nos reinventemos indefinidamente a nosotros mismos.

Del lenguaje a la ficción

¿Como se da el salto del lenguaje a la ficción?¿Qué prerrequisitos son necesarios para que el cerebro aprenda a hablar? (hemos tratado someramente la cuestión en el capítulo 2 de El Paréntesis de Gutenberg siguiendo las asombrosas enseñanzas de Stanislas Dehaene en Reading in the brain. The science and evolution of a human invention y sobre eso versa nuestro incunable iBook desarrollado hace unos días).

Volpi fantasea con la existencia de un ur-narrardor alardeando de un coraje supremo y de una valentía a prueba de críticas, que le habría permitido por si solo la hazaña de matar un mamut y encima tener el tupé de ufanarse de esa improbable hazaña frente a una ronda de atentos oyentes que no solo festejarían la efectividad narrativa de la historia, sino que también repararían en su carácter ficticio. Pero en vez de enfurecerse con la falacia gozarían vicariamente (miméticamente) de la hazaña, y la misma serviría para ubicarlos en ese mismo lugar privilegiado que permite generar mentiras convincentes.

La ficción se inaugura pues, no cuando un ser humano miente, sino cuando los demás reconocen esa mentira y prefieren ignorarla. Pero su negación/exaltación proviene no de su calidad estética, sino que emana de su valor reproductivo. Quien ha combatido a decenas de mamuts de fantasía tiene mas probabilidades de sobrevivir a la embestida de uno auténtico.

En ningún momento el cavernícola confunde realidad y fantasía. Como decía Juan Jose Saer (El concepto de ficción) aunque la verdad es lo contrario de la mentira, la ficción no es lo contrario de la verdad. La ficción es tan verdadera como la realidad. (algo que puede reconstruirse analizando como la pantomima de los chicos rememora la primitiva inauguración de las ficciones y como ca dez que los chicos juegan reinventan/rememoran los orígenes de la ficciòn).

La imitación y la cooperación en lo orígenes de la hominización

Todo este largo racconto se reduce a dos adaptaciones evolutivas: la imitación y la cooperación. Son muchos los que suponen que nuestra capacidad de imitar mas que nuestra tendencia reflexiva determinó nuestro deriva evolutiva. El lector acepta las mentiras del narrador, siempre y cuando el contador de historias nos mantenga en vilo, nos lleve a vivir nuevas experiencias, nos emocione. Esta clase de juegos es la que produce narrativas.

Dicho en difícil: “La ficción literaria es un juego evolutivo con patrones previsto de información socialmente relevante“1 (Boyd ). La síntesis que hace Volpi al final del capitulo 1 “El falso mamut y los auténticos superheroes aclara muchísimo este itinerario”: “la ficción literaria es una adaptación evolutiva que animada por un juego cooperativo, nos permite evaluar nuestra conducta en situaciones futuras, conservar la memoria individual y colectiva, comprender y ordenar los hechos a través de secuencias narrativas, e introducimos en la vida de los otros, anticipar sus reacciones, y descifrar su voluntad y deseos“.

No es poca cosa. Pero ya ha llegado el momento de dejar de preguntarnos cómo es que la ficción aparece en nuestra especie, mas interesante aún es tratar de averiguar cómo se origina y funciona en nuestro cerebro.

A lo que responderemos en sucesivas entregas editoriales.

Referencias

Boyd, Brian On the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction
Butte, George Know that you know that i know
Crane, Mary Thomas Shakespeare’s Brain
Dehaene, Stanislas Reading in the brain. The science and evolution of a human invention
Dennett, Daniel Darwin’s Dangerous Idea: Evolution and the Meanings of Life
Dyson, George Darwin Among The Machines: The Evolution Of Global Intelligence).
Lehrer, Jonah Proust Was a Neuroscientist.
Michaud, Éric La estética nazi Un arte de la eternidad)
Morin, Edgar El paradigma perdido. Ensayo de bioantropologia (1973)
Murray, Janet en Hamlet en la Holocubierta
Robin, Regin
Socialist realism. An impossible aesthetic),
Saer, Juan Jose (El concepto de ficción)
Vargas Llosa,Mario La orgía perpetua
Volpi, Jorge Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción
Zunshine, Jonah Why we read fiction: theory of mind and the novel

Enero 18, 2012   Sin comentarios

Corsi e ricorsi en la historia de la reconceptualizacion de las narrativas y los medios

Has recorrido un largo camino Cátedra de Datos

La Cátedra de Procesamiento de Datos a mi cargo en la UBA ya está mayorcita de Edad. Creada en 1996 -y con un extenso pasado por detrás- ha pasado ya por numerosas fases que han sido inventariadas oportunamente. Hoy después de 6 años ininterrumpidos dedicados al diseño ontológico -y a repensar/reinventar medios- es hora de parar la pelota, ver a qué juego estamos jugando, y como lograr mejores resultados con el esfuerzo de la casi cuarentena de personas que la integramos.

Durante casi una década (de 1996 a 2005) el peso de las cursadas estuvo puesto en el análisis de los fenómenos que iban tejiendo al nuevo mundo digital. Casi contemporáneos del advenimiento de la internet comercial en 1995, cuando salimos al ruedo un año después en marzo de 1996, veníamos de trabajar durante casi dos décadas en la teoría general de los sistemas, la inteligencia artificial, los sistemas cognitivos, pero también en hipertextos, la epistemología experimental, los paradigmas fluidos, las versiones discontinuistas de la historia y nos interesaban mucho los fenómenos tecnoartísticos como heraldos del futuro.
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Enero 16, 2012   Sin comentarios

Los Medios del Futuro estallan por doquier

(Viene de El diseño de medios segun Paul Saffo y el valor (limitado) de lo que hay ) Primera Parte de dos

Cuando hace un semestre nos iniciamos en esto de los medios del futuro teníamos muchas expectativas y suponíamos que llegaríamos a buen puerto. Ahora no estamos tan seguros y creemos que mas alla de las buenas intenciones cometimos muchos errores metodologicos graves (el peor fue haber agrupado a los miniproyectos en comisiones enteras), pero tambien caímos presa de un tecnofatalismo que hay que revisar.

Porque si queremos inventar medios del futuro tenemos que saber mucho mas acerca de los medios del presente y del pasado. Si queremos inventar medios del futuro tenemos que entender mucho mejor cómo es posible que los medios del presente sigan teniendo relativa presencia, sigan siendo consumidos por algunas bandas etarias y se resisten (con mayor o menor éxito) a desanclarse de su pasado y a reinventarse o simplemente perecer.

Si queremos inventar medios del futuro tenemos que alfabetizarnos digital y mediáticamente mucho mas alla de los convencionalismos, escuchar a quienes los están haciendo, indagar en las fuentes mas inverosímiles, y, sobretodo, aprender a reconocer a un ornitorrinco para el cual no tenemos ni categorías ni anteojeras. (siguiendo la máxima de que para predecir un medio del futuro, lo mejor es inventarlo).

De no hacerlo corremos el riesgo de volver a los viejos esquemas, de tomar como nuevos a los convencionales, de quedarnos atados a marcos y referencias que porque son casi ancestrales se vuelven mas que convencionales.
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Octubre 10, 2011   3 Commentarios

Una decada inolvidable. Diario de viaje

Otra conferencia sobre redes sociales… y van

Lo dijimos tantas veces que ya aburre. Pero si bien cada viaje lo refrenda el ultimo lo confirmó hasta niveles impensados. Viajar a Europa es una fiesta, pero en el último año, ya sea por la frecuencia acelerada (ya hay previstos 6 viajes a España para este año), ya sea por la calidad, cada viaje explora nuevas fronteras, permite nuevos acercamientos y consiguientemente genera nuevas posibilidades, pero sobretodo por el efecto de red.

Ya sea porque invariablemente paso por las mismas ciudades como son Madrid o Barcelona, ya sea porque cada viaje suma una nueva o poco frecuentada, lo cierto es que los small worlds, los lazos débiles y demás poderes de las redes ejercitan sus efectos envolventes, y nos atrapan con sus poderes de conjunción y multiplicación.

En este caso han sido 10 días de una intensidad poco común. Algo que siempre repito, pero que en este caso es mas que literal. Me resulta casi imposible recordar el día a día de esta década (nombre que le daba el calendario republicano a los tres tercios en los que dividió cada mes). Me parece tan lejano ese primer pincho que comí en la estación América esperando al bus a Burgos, como si se tratara de otro viaje, de otro año, en un pasado paradójicamente muy presente pero muy lejano.

Después todo fue aceleración y mutación. A los pocos minutos de haberme alojado en el Hotel Velada Burgos en el casco histórico ya estábamos cenando con un grupo muy animado de comensales teniendo a mi vera a Pablo Mancini, enfrente a Jose Luis Orihuela, muy cerca a Pepe Cervera y en una mesa gigantesca a una treintena de comensales que conformarían el corazón el congreso de Redes en Burgos.
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Mayo 6, 2011   Sin comentarios

Aprendizajes mas eficientes en la sociedad interconectada

(III Jornadas de Innovación en Formación en Barcelona)

Las redes sociales no son la causa última de las revoluciones árabes pero si la causa primera. Semejante a ludditas amateurs capaces de desarmar relojes desde el mas chiquito al mas grande, en pocos días, las multitudes inteligentes árabes desbarataron enormes sistemas de creencias especialmente mal entendidos en Occidente.

No sabemos con quien indignarnos mas si con los retrógrados analógicos que las minimizan, o si con los académicos iluminados, como Samuel Huntington a la cabeza que habían hecho de los sistemas de gobierno árabes basados en un supuesto fundamentalismo islámico antidemocrático civilizaciones que por fuerza deberían chocar con la nuestra.

En todo caso la gran incógnita no es tanto como ambos pudieron equivocarse tanto, sino quienes serán los nuevos relojeros capaces de recombinar las piezas desmanteladas y conformar, en un bricolage innovador genial, nuevos organizadores materiales y conceptuales, que a la vez que trascienden estos malos diagnósticos anuncian nuevas formas de convivencia y vida en comùn.
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Mayo 2, 2011   2 Commentarios

El Paréntesis de Gutenberg un libro hijo de Twitter y de la Cátedra de datos

Somos los tweets que comemos y somos los tweets que nos comen

Ludwig Andreas Feuerbach (1804-1872) -según la Wikipedia padre del ateísmo contemporáneo- dijo en sus sugerentes Manifiestos Filosóficos hace mas de siglo y media atrás “somos lo que comemos” (Man ist, was man isst). Le hemos dado una pequeña torsión a la observación y la hemos convertido en “pensamos los pensamientos que comemos”. En un caso y en otro -mutatis mutandis- queda clara la ecología de las acciones e interacciones que convierte ocasionalmente a alguien en autor, o le llevan a jugar un papel protagónico -como acaba de sucederle a Wael Ghonim, el gerente de Marketing de Google en Egipto, quien a partir de la página de Facebook “Todos somos Jaled Said“, está siendo visto como parte responsable en las movilizaciones por la democracia que se apoderaron del país-. Aunque por detrás y subyaciendo el “toquecito” (nudge) individual, hay siempre rizomas, espacios lisos, colectivos y grupos operando y gestando cambios -cuando las condiciones están maduras o se las ayuda a madurar.

En el caso de nuestro inmineNte libro “El Paréntesis de Gutenberg” mas alla de las filiaciones intelectuales, descontando alumnos y asistentes a las decenas de cursos y conferencias que damos anualmente, la deuda mas profunda es para con dos colectivos

El primero son mis conocidos y seguidos (followed) de Twitter que llegan a la centena y media, pero de los cuales los mas cercanos están en la treintena. Cada día durante un año y muy especialmente a traves de una plataforma exquisita como ha sido Tweetdeck, mis colegas de Twitter: @amartino, @sandopen, @eraser, @yaquesita, @arttesano, @sindolafuente, @mancini, @rguareschi, @schuschny, @christilcara, @jgallo1, @jlori, @martinvars, @cscolari, @lmuia,@contrapunto, @pvil, @CariMagu,@marabales, @Hugo_pardo, @cshirky, @dreig, @frascafrasca, @Grant27, @gsiemens, @henryjenkins, @hrheingold, @ictologist, @ivanis, @jfreire, @jlcastilloch, @jonahlehrer, @kevglobal, @morrisey, @pvil, @qadmon, @tiscar y muchos mas son mi fuente diaria de ingesta, navegación, consulta, sorpresa y recomendaciones sin fin.

Mucho mas que cualquier libro anterior, aunque no se haya visto reflejado en citas y tweets, este libro es hijo de Twitter y de las redes de conocimiento y de interacción que esta aplicación aparentemente sencilla y descerebrada según críticos ídem, ha logrado hacer, cambiando de cuajo la ecología de la comunicación, aun académica poro sobretodo post-universitaria.
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Mayo 1, 2011   Sin comentarios

Lox extraños vaivenes de los nuevos medios

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En lo que seguramente será una carrera infinita por demostrar la indispensabilidad del genero, la posibilidad de financiarlo, la alternativa de reinventarse para no morir, los comienzos del año 2011 han sido pletóricos de gestos e iniciativas para mostrar la vitalidad del periodismo en formatos compatibles con las formas tecnológicas de vida. A principios de febrero de 2011 vio la luz el esperado proyecto The Daily una apuesta conjunta de Steve Jobs y de Rudolph Murdoch.

Con una redacción ad hoc de 100 periodistas profesionales, con una inversión inicial de 30 millones de dólares (y 26 millones anuales para mantenerlo) la aparición de The Daily esta generando mucho ruido pero pocas nueces. Basado en un filtrado autoral, con la extraña noción para el mundo digital de un coagulado de noticias mañaneras, una aplicación única para el iPad (habiendo hoy unas 17 millones de tabletas en total, 15M de iPads y 2M de Galaxy Samsung) y competidores en formatos muchos mas ricos (por su actualización permanente, y la posibilidad de menúes a la carta como el es el caso de Flipboard), queda por verse si The Daily es una buen intento o una frustración inevitable en el camino evolutivo que siempre supone extinciones masivas de innovaciones fallidas.
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Abril 27, 2011   1 Commentario

Labs de arteciencia educativos, culturales y comerciales

Redefiniendo lo que es un Lab

Hace rato que me preguntaba donde estaban los Labs. Digo esas instituciones parecidos al Media Lab Prado de Madrid. Porque seguramente debía haber otros, además de los que pertenecen a esa red, y que se reunieron en septiembre en un trabajo colaborativo del que participó Carolina Gruffat.

Y como bien dice Juan Freire lo menos importante en el Media Lab Prado son las tecnologías. Por lo que lo que estábamos buscando no era una actualización trasnochada del Media Lab del MIT un cuarto de siglo mas tarde (por suerte para ellos al final en el 2009 inauguraron su segundo y renovado edificio), sino la propuesta de un espacio abierto y colaborativo.

E inesperadamente como siempre sucede cuando se encuentra lo que no se busca, me tope en un Barnes&Noble de Dallas con el libro de David Edwards The Lab Creativity and Culture (2010), que cuenta la historia de una seguidilla de laboratorios inspirados en parte en la Bauhaus y en parte en Google, Ideo, Ars Electronica Futurelabs y el ya citado Media Lab del MIT.
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Enero 21, 2011   1 Commentario

El backstage del Seminario El Paréntesis de Gutenberg

Curando un evento impar

Cuando junto a Carolina Gruffat imaginamos como curar el evento El Paréntesis de Gutenberg en el CCGSM todo estaba abierto a las posibilidades mas diversas, pero también al fracaso mas estentóreo: ¿cuántas mesas habría?, ¿qué tipo de exposición primaría?, ¿cuál sería la duración de las charlas? y sobretodo ¿cómo se concretaría la articulación y la selección de los invitados?

Porque varios vendrían por compromisos previos, otros habían sido solicitados por alguna institución sponsor, a la mayoría los conocíamos de vidas pasadas, pero a algunos tuvimos que googlearlos. Queríamos combinar algunos consagrados con otros noveles, queríamos darle el mismo espacio a la práctica y a la teoría, queríamos tener intervenciones cortas y vibrantes, sin por ello perder densidad y relevancia.

Como siempre sucede nuestras intuiciones y expectativas se cumplieron en algunos casos y fallaron en otros. Cada persona es un mundo, cada mañana anuncia nubarrones o días felices sin anticipación posible, así que la lotería es mejor predictor del éxito  fracaso de un orador que cualquier algoritmo bien afiatado.

Y así como hubo alguna decepción circunstancial, también hubo un par de sorpresas extraordinarias, Entre estos tapados figuró la expositora número 33 (con la ausencia de último momento de dos oradores a ella le tocaria ser la penúltima) una directora de colegio secundario que arrancaría aplausos y empatía a granel, y que se convertiría a mi gusto en una de las mejores expositoras del evento. ¿Cómo y qué ocurrió?
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Enero 21, 2011   1 Commentario