
1. El e-learning. De las promesas a la realidad
A fines de 1999 había casi 150 compañías de e-learning en el mundo -y ninguna de verdad en la Argentina . Eran épocas en las cuales las majors de la liga como Smart Force, Knowledge Net, Learning Skills etc., se jactaban de cotizar en bolsa por encima de los mil millones de dólares. Hoy esos son días de vinos y de rosas, de vivos y de oportunistas y hace ya rato que los que estamos en el sector debimos arremangarnos y empezar a remar desde 0.


El e-learning picó con fuerza a mediados de los 90 anunciando una revolución integral de la enseñanza. Y logró éxitos nada menores. Pero de allí a creer que será la panacea de la formación, hay un largo trecho que falta colmar todavía. En pocos años hemos pasado de una primera a una segunda generación de e-learning. Hemos aprendido mucho de nuestros fracasos y tadavía queda mucho por hacer en este berenjenal. A continuación un breve esbozo de seminario de como hacer para aprovechar mejor el e-learning sin abandonar en el intento.
Como siempre quienes nos brindan la sorpresa son los ponjas, esos locos bajitos que nunca terminan de inventar cosas, que al poco rato nos hacen pensar como no se inventaron antes.
Los espíritus de Agamben y Foucault sobrevolaron Buenos Aires durante una jornada: la intervención urbana que le puso el cuerpo a la crisis.
Empece mi efímera carrera de filósofo en la Universidad de Buenos Aires, el día en que me tope con el excelso Conrado Eggers Lan (le dedicamos una sentida editorial en el nÜ 393 de este News A la naturaleza le gusta ocultarse del martes 27 de febrero de 1996,) quien ante mi estupefacción, garabateó unos extraños jeroglíficos en el pizarrón de la vieja Facultad de Filosof¦a y Letras en la calle Independencia.