Si hay algo que cualquiera adorador de la complejidad explicativa detesta es el reduccionisno. Junto a su alma gemela el conspiracionismo. Pero a veces basta rascar un poco la superficie para darnos cuenta de que a traves de una dialectica hegeliana de la mejor, el reduccionismo es creer que no hay reduccionismos buenos, y la simplificacion explicativa va de la mano de creer que no hay explicaciones complejas. Ni tanto ni tan poco. Las leyes de la complejidad son precisamente leyes simples que explican fenómenos complejos. Las leyes de la simplicidad llevan curiosamente a desconocer que explicaciones complejas a veces deben dar cuenta de lo sencillo. Y la nave va.
Tomándonos en solfa a la filosofía y en serio a todo lo demás

Todavía no terminó el verano y ya empiezan los congresos y las actividades presenciales, que esta vez no son a la vuelta de la esquina. Por ello recién llegados de nuestro periplo canadiense nos aprestamos nuevamente a armar las valijas en dirección de la añorada España.