
¿Porque las cosas andan tan desarregladas en el mundo?
La pregunta de tan ingenua parece no menos inútil. Porque supone tantas cosas. Que el mundo deberían andar distinto. Que el mundo es algo de lo que se pueda predicar una condición ética. De que a lo mejor todo tiempo pasado fue mejor. O al vesre que todo tiempo futuro será mejor. La utopía es siempre el horizonte lejano hacia atrás o hacia adelante. El presente en cambio -salvo excepcionalidades personales y muy raramente sociales- es eternamente gris como la teoría. La utopía en cambio como alquilada por los ecologistas es siempre verde como la esperanza. Los jóvenes son de izquierda, y los adultos de derecha (a excepción claro está del cabrón de Andrés Rivera). Y muchas otras monsergas por el estilo


La idea es simpática, no se si será acertada o defendible cientificamente, aunque tampoco pongo las manos en el fuego por la ciencia tout court. La formuló el profesor en Neurolingüística Josef Grodzinsky alojado indistintamente en la McGill University y también en la Universidad Autónoma de Barcelona. Según él cada idioma ocupa un lugar diferente en el cerebro, y también las preguntas y las respuestas se crean en áreas distintas.
Como bien decía Ambrose Bierce en su inmejorable Diccionario del Diablo la erudición es el polvo que cae de un libro viejo a un cerebro vacío. O en todo caso esa es la imagen desdeñosa y populista de una erudición mal entendida.
