Saltar al contenido

Próxima Parada: Flow design camino del AIAR grupal

Todo empezó como un chiste y se convirtió en un ícono. Aunque se trató de un mero recordatario reflejando donde los padres fundadores de «la» compañia estaban disfrutando de un evento, el trasfondo daría para mucho mas. El primer Doodle de la historia estuvo dedicado a Burning Man.

Tres años mas tarde, en 2001, Larry Page y Sergein Brin, los fundadores de Google se dieron cuenta de que no podían basar solamente las contrataciones de su ascendente compañia en parámetros objetivos -por mas descabellados que fueran y lo serían cada vez mas (Bock, 2015). La junta de Google había decidido que la compañía se estaba haciendo demasiado grande para ser dirigida por dos hombres que aún no llegaban a la treintena.


Los inversores sintieron que hacía falta un poco de supervisión adulta e iniciaron una búsqueda que terminaría siendo una de las contrataciones de un director ejecutivo más importantes de la era de la alta tecnología. En un lugar lleno de personalidades descomunales como Silicon Valley, tenían que encontrar a alguien que pudiera dejar de lado el ego y captar lo que Google estaba tratando de construir, nada mas y nada menos que la base de datos de las intenciones mas poderosas de la historia.

Con títulos de Ingeniero Eléctrico de Princeton, y un PhD en la Universidad de Berkeley, Eric Schmidt había sido miembro del mítico grupo de investigación del laboratorio de ciencias de la computación Xerox Palo Alto Research Center (PARC) y también estuvo vinculado con los laboratorios Bell y Zilog. Se unió a Sun en 1983 como administrador de software liderando el desarrollo de Java, la tecnología de programación de plataforma independiente de Sun, definiendo también la estrategia de Internet de la compañía. Luego se convirtió en su CTO y director ejecutivo.

Burning Man como credencial suprema

Flor de títulos. Pero no fue por ninguno de estos antecedentes que de 2001 a 2018 comandó los destinos del gran gigante de la búsqueda.

Como en la semana del infierno de los SEAL, los aspirantes seleccionados para ocupar el puesto de director ejecutivo de Google tendrían que pasar cinco días y cinco noches casi sin dormir soportando un sol agobiante, un frío glacial y un aluvión de condiciones tipo VUCA las veinticuatro horas (Kotler & Wheal, 2021).

Screenshot

Llevado a sus límites físicos y psicológicos, el futuro líder no tendría dónde esconderse. ¿Se retraería entonces en sí mismo? ¿O podría fusionarse con el equipo?

El único finalista de una búsqueda que recorrió al menos 50 perfiles, Eric Schmidt (ahora dueño del Schmidt Ocean Institute en campaña nuevamente por nuestro mar continental) había estado en Burning Man y eso hizo toda la diferencia.

El Festival Burning Man es una ciudad en el desierto. Una cultura de posibilidad. Una red de soñadores hacedore«; más que un festival, es descrito como una comunidad que radica en una ciudad temporal llamada Black Rock City, con un monumento «sagrado» denominado The Man, un hombre de madera gigante al que se le prende fuego al final de cada encuentro (Shister, 2019).

El evento original se inició en 1986 en una playa de San Francisco, donde un grupo de amigos celebró el solsticio de verano quemando una figura de madera de mas de dos metros de altura. A principios de los 90 el festival cobró tanta fama que trasladaron el evento al desierto de Nevada, donde permanece hasta ahora (no sin cuestionamientos por su creciente tecnificación y gentrificación, devenido santuario de los plutócratas digitales e infiltración creciente de las agencias de inteligencia como la CIA y el FBI), y que cumplirá 40 años en su próxima versión.

Del flujo individual al grupal

Hace muchas décadas que el psicólogo húngaro-estadounidense Mihaly Robert Csikszentmihalyi acuñó el concepto psicológico de «flujo», como un estado mental de alta concentración que favorece la productividad. Hay muchas maneras de acceder a ese estado (psicológicas, tecnológicas, farmacológicas y neurobiológicas).

Asistir a festivales como Burning Man, practicar la meditación, estar en «la zona» o tomar drogas psicodélicas activa unos sustratos neuronales compartidos. Lo que tienen en común muchas de estas rutas es la activación del sistema serotonínico

La anandamida y la serotonina hacen que los sentimientos de confianza, apertura e intimidad sean más profundos. Cuando combinaciones de estas sustancias químicas fluyen en el seno de grupos al mismo tiempo, el resultado son unos vínculos más estrechos y una mayor cooperación.

Esta mayor cooperación, este éxtasis vocacional comunitario, era lo que Page, Brin y muchos de los ingenieros de Google habían descubierto en el desierto y que solo Eric Schmidt estaba en condiciones de llevar a su empresa. Era un estado alterado de conciencia que facilitaba una mejor manera de trabajar conjuntamente, y cualquiera que pretendiera liderar a ese equipo tenía que conocer esa sensación de primera mano.

AIAR. Ausencia del yo, Intemporalidad, ausencia de esfuerzo y riqueza.

Estos son apenas los primeros pespuntes. Conectan a un precursor, Doodle, con una búsqueda laboral, a través de un festival en el desierto y la elección de un CEO que multiplicó las ganancias de una de las empresas mas poderosas del mundo 40.000 veces (llevándolas de 100 millones anuales en 2001 a 40.000 millones en 2011).

Pero en filigrana se entreve de qué va la cosa. Como insinuamos en post anteriores donde apreciamos haber puesto un piecito en el dintel de esa puerta, ahora empezamos a recorrer analíticamente el espinel del Flow, su diseño colectivo, sus características principales captadas por un acrónimo genial: AIAR. Ausencia del yo, Intemporalidad, ausencia de esfuerzo y riqueza.

Hace décadas suponíamos que la lógica del descubrimiento científico no debía quedarse arrumbada en los límites de la psicología, mientras que su validación quedaría en el campo especifico de la filosofía de la ciencia. Apostábamnos a una heurística y una sinéctica que se expandirían brutalnente a los largo de esta transición de milenio.

Pero no nos imaginabamos que las piezas sueltas (infinitas experiencias de la cultura de los 60: LSD; comunas; software libre; contra-productividad) volverían cual retorno de lo reprimido y con un gurú tan anticipatorio como John Lilly a la cabeza.

Lilly (mas conocido por sus experiencias comunixacionales con los delfines y los tanques anecoicos) tomó partido en favor de que su herramienta inductora del éxtasis permaneciese accesible, mucho antes de que Linus Torvalds regalara el código fuente a Linux, o Sasha Shulgin publicara su recetario químico, o Elon Musk compartiera todas las patentes de automóviles y baterías de Tesla.

Por un largo rato nos ensimismaremos en estas prácticas/teorizaciones a la büsqueda de diseños de flow grupales.

Por las pocas menciones que hemos hecho (y que refulgen en el libro de Kotler & Wheal) queda claro que el foco; la concentración suprema; la religación con la naturaleza y los vastos océanos de lo mas que humano, emergen de profundos cambios en los estados de ánimo. Y éstos se logran por múltiples vías de cuya convergencia estábamos profundamente desinformados.

No solo necesitamos antidisciplinas para rediseñar (un mundo) mejor sino que necesitamos un enfoque antidisciplinario de los diseños de los estados de ánimo, para que tecnología, neurobiología, farmacología y psicología converjan en el diseño del flow grupal. Un buen antídoto (porque ya no vivimos en el mundo VUCA ni en el BANi sino en el FLUX) frente al mundo esmerilado y lleno de anomalías que nos rodea.

FLUX by Clara Reyser

La fuente original para ver los ejemplos, profundizar en la bibliografía, trabajar los formatos convergentes es el extraordinario libro-faro de Steve Kotler & Jamie Wheal Stealing The Fire. A partir de sus conversaciones, convocatorias, presencia en múltiples eventos, de las posibilidades y limiatciones del AIAR, se abre una cascada de insumos maravillosa. Pasen y aprovechen

Referencias

Bock, Laszlo Work Rules!: Insights from Inside Google That Will Transform How You Live and Lead Twelve 2015

Burning Man for the 1%’: the desert party for the tech elite, with Eric Schmidt in a top hat

Kotler, Steve & Wheal, Jamie Robar el fuego. Cómo las grandes empresas de Silicon Valley, los ejércitos y los científicos inconformistas están revolucionando la forma en la que vivimos y trabajamos mediante los estados alterados de conciencia. Sirio, 2021.

Qué es Burning Man, el festival más escandaloso en Estados Unidos 

The First Google Doodle in 1998 Was a ‘Bit of a Joke.’ Here’s the Story Behind the Design

Sawyer, Keith Group Genius. The power of collaboration. Basic, 2007.

Shister, Neil Radical Ritual. How Burning Man chanted the world. Counterpoint, 2019.

Publicado en#DipolosMimaguenAnti-FilosofiaAntidisciplinarioEcología MisionesEscenarios UDESAFlowGestión InnovaciónInnovacion y BarbarieInterfacesIrreduccionismoLibros del añoMemetica

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *