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Día: 13 de octubre de 2025

Didáctica en vivo. La clase 10 (Aliens) de Escenarios Futuros

La temperatura emocional de una clase

“Al principio de la clase hablamos de la charla de Monks en el evento de encuentros de diseño y cómo utilizaban la IA para realizar campañas con empresas grosas. Esa charla me había generado un vertigo inmenso más que sorpresa o adoración, el mismo vertigo me dio cuando hablamos de la cantidad de planetas, estrellas y galaxias que existen. Me agarró un vacío en el pecho que fue el mismo que con los de Monks, la verdad no se que pensar pero da un poco de miedo. Fue una gran clase». (Marcos)

Un concepto que viene del rating televisivo no debería aplicarse a las sacrosantas actividades universitarias. Pero, como a diferencia de tanta manualística inútil, lo que mide la potencia pedagógica no es exclusivamente la calidad o la novedad de los contenidos, ni las habilidades y actividades cada vez más difíciles de diseñar (en un mundo dominado por el asombro solo frente a lo artificial), sino la temperatura emocional habrá que barajar y dar de nuevo.

Cuando queremos evaluar (es decir que nos evalúen) para saber cuan “buena” estuvo una clase, lo que debemos anteponer a cualquier otra métrica es la opinión, la atención, la concentración, los ojos brillantes de los estudiantes: «¿Quién estoy siendo si los ojos de mis alumnos no brillan? como bien dice el director de Orquesta Benjamim Zander.