La temperatura emocional de una clase
“Al principio de la clase hablamos de la charla de Monks en el evento de encuentros de diseño y cómo utilizaban la IA para realizar campañas con empresas grosas. Esa charla me había generado un vertigo inmenso más que sorpresa o adoración, el mismo vertigo me dio cuando hablamos de la cantidad de planetas, estrellas y galaxias que existen. Me agarró un vacío en el pecho que fue el mismo que con los de Monks, la verdad no se que pensar pero da un poco de miedo. Fue una gran clase». (Marcos)
Un concepto que viene del rating televisivo no debería aplicarse a las sacrosantas actividades universitarias. Pero, como a diferencia de tanta manualística inútil, lo que mide la potencia pedagógica no es exclusivamente la calidad o la novedad de los contenidos, ni las habilidades y actividades cada vez más difíciles de diseñar (en un mundo dominado por el asombro solo frente a lo artificial), sino la temperatura emocional habrá que barajar y dar de nuevo.
Cuando queremos evaluar (es decir que nos evalúen) para saber cuan “buena” estuvo una clase, lo que debemos anteponer a cualquier otra métrica es la opinión, la atención, la concentración, los ojos brillantes de los estudiantes: «¿Quién estoy siendo si los ojos de mis alumnos no brillan? como bien dice el director de Orquesta Benjamim Zander.
Si hablamos del rating televisivo es porque la clase nueve dónde brilló Nicolas Pimentel había subido enormemente la temperatura emocional de la cursada. En su ausencia no sería demasiado fácil mantener el foco entonces conseguidos.
Por eso cuando arrancamos esta semana la clase 10, la primera enteramente dedicada a la problemática de los Aliens en sus innumerables variantes y los comentarios generados a partir del visionado de Arrival (la película emblemática para introducirnos lingüísticamente en sus arcanos) no parecían prosperar, por un momento creímos volver al frio punto de inicios de la cursada.
Sin embargo todo cambió a partir de la repercusiones de esta composición

visual porque no solamente retornamos al tema eterno de cuál es la identidad del egresado de la carrera de diseño de Udesa, una de las provocaciones principales que nos dejó Pimentel, sino que lo asociamos a una de las imágenes más llamativas de la película Arrival, todo empezó a cobrar nuevamente sentido, volvimos a la velocidad de escape y el flow grupal otra vez parecía estar alcance de la mano.
Y así fue. No solamente se soltaron las lenguas, aunque admitamos que sostener el silencio no está nada mal como nos aconseja Pico Iyer en A flame. Learning from silence (2025) para quien el silencio es más que ausencia de palabras, es una premisa para el cambio personal y, al mismo tiempo, un primer paso a lo largo del camino interior.
Sino qué además -de la mano de Dolores Canestri- logramos vincular gráficamente la identidad visual de la carrera con la problemática del tiempo y la causalidad circular de esta película emblemática, que muchos que dicen estar en el negocio del pensamiento crítico deberían ver-, porque abre un inmenso universo de posibilidades en un mundo que se empeña en propagar el pensamiento único monocromo, atravesado por la dopamina asociada con la motivación, el placer y la recompensa a corto plazo, en detrimento de la serotonina que se relaciona con la regulación del estado de ánimo, la calma, el sueño y la felicidad a largo plazo que aspiramos a promover.
Se hace flow al andar
Lo que vivimos desde ese momento en adelante fue una experiencia soñada. El puntapié inicial lo dio nuestra diseñadora en jefe, quién logró con su poesía visual anudar algunas ideas centrales de James Bridle -nuestro maestro zen de la cursada- combinando imágenes, videos, frases punzantes, y sobretodo una potente revalorización del Umwelt que fue uno de los hilos conductores de la parte 2 Simpoiesis.
Las presentaciones de Clara Reyzer son llamativas porque extreman el valor y uso de la metáfora. Clara acuña categorías novedosas pergeñando interrogantes difíciles pero potentes, sobre todo porque están despojados del prejuicio lastrado de las lecturas abstractas y de la ingenuidad de creer qué el lenguaje escrito agota nuestra descripción de la naturaleza irreduciblemente rizomática.
En una época de devaluación del asombro, para recrearlo necesitamos de actos mentales creativos fue la principal apuesta de Clara que apeló a una red de asociaciones imparables: la primer película de Muybridge (1878); el auto autónomo de Bridle; el Monte Parnaso original de los griegos; los rituales dionisíacos; el Teatro Colón, el baile de Wall-E con Eva; los humanos que siempre queremos ver cosas humanas; las múltiples evoluciones del ojo; el Umwelt de los coches autónomos y el de un gibón; el riesgo de que los animales se humanicen; el contextualismo de Bronfenbrenner; los Umwelts híbridos (gran aporte) cerrando con la sinuosa pregunta ¿qué implica, en términos mitológicos, ser conducido hacia la cima del Parnaso por una IA? Volviendo asi al punto de partida.
La propuesta de Clara dedicada a la reconciliación de la humanidad con la naturaleza encarna la voluntad de defender incansablemente las inteligencias no-humanas, indispensable si queremos tomarnos en serio que en un universo infinito un solo Belén no alcanza (tesis que llevó a la hoguera a Giordano Bruno en 1600) y que, efectivamente, existen otras especies con umwelts muy diferentes a las nuestros, y que en cualquier momento pueden cruzarse en nuestro camino -con consecuencias incalculables.
Ya Frans de Waal nos había puesto sobre aviso al sugerir que la inteligencia humana no alcanza para entender a la de los animales -eje conductor de la materia-, siendo que tampoco alcanza para entender a la de las máquinas -más allá de la fascinaciín escatológica actual con las IA generativas-, y tampoco a la de las plantas y a la de los hongos, y mucho menos a la de los extraterrestres, que no son hombrecitos verdes sino formas de vida y pensamiento que incomodan -con su extrañamiento- a las nuestras.
La temperatura emocional de la clase iba en aumento, y las preguntas, observaciones, comentarios irónicos, que siempre abundan acá surgían a borbotones.
El cine sirve para pensar (el futuro)
Como en las curvas en S envolventes (donde el máximo de una se convierte en el mínimo de la otra) lo que seguiría con la presentación de Bautista Mentasti tensó la cuerda, levantó la vara y mostró en toda su potencia lo que significa el cine como modo de entender al mundo y la necesidad, cuando uno quiere cerrar una cursada como la nuestra con un cortometraje, de entender cuestiones tan técnicas como son la trama, el personaje y el tema.
Estemos de acuerdo o no con el canónico Stanley Cavell para quien el cine puede hacernos mejores al reflejar la lucha por la autenticidad y la búsqueda de la felicidad, y al plantear preguntas sobre el perfeccionismo moral, lo cierto es que quien no ve (y no hace) cine pierde una enorme capacidad expresiva para entender lo que hay, pero sobretodo lo que podría haber.
La presentación de Bauti estuvo llena de preguntas mas que de respuestas: ¿qué diferencia al cine de las demás artes?; ¿por qué cine para crear escenarios futuros? ¿qué es un guionista? ¿Solo un contador de historias o también un dosificador de información?
En llamativos slides se fueron desgranando los elementos centrales para que los alumnos de Escenarios Futuros puedan avanzar en sus proyectos. Pasar de la trama al personaje. Necesidad de armar una escaleta. Definir qué es una escena, ¿Qué valor está en juego dentro de la vida de mi personaje en este momento?
También a la luz de la mano experta de Robert McKee, Bauti revisó temas básicos como Punto de vista; Motivación y necesidad; Carácter vs caracterización. Mostró porque los personajes que escribimos son proyecciones nuestras. También se refirió al rol central del conflicto en toda narrativa y próximamente trabajará mas en detalle cuestiones centrales del guión. Todo lo cual fue ilustrado a través de un corto genial de Devon Avery One-Minute Time Machine – The Short Film. Filmado a fines de Noviembre 2012 a lo largo de 8 horas pasó 13 meses en la mesa de edición y se convirtió en un template replicado innumerables veces llevando ya más de 11 millones de vistas en Youtube.
Cuando las posibilidades nos generan pequeñez y asombro ”¿Dónde están todos?”
Ya con los motores en plena marcha de lo que se trataba era de profundizar y extender estas ricas presentaciones llevándolas a las otras dimensiones de la materia. Primero a través de un repaso más detallada de la problemática de la exobiología, ligada a un estudio científico riguroso que se viene llevando adelante los últimos 60 años en el campo de SETI (Search for extreterrestrial Intelligence).
En 1950, durante una conversación informal en el Laboratorio Nacional de Los Álamos, el físico Enrico Fermi planteó una pregunta que sigue resonando hoy: «¿Dónde están todos?” Este interrogante, conocido como la paradoja de Fermi, cuestiona la aparente contradicción entre la alta probabilidad de existencia de civilizaciones extraterrestres y la falta de evidencia de las mismas.
No es la primera vez que hacemos esta cursada en Udesa así que hemos ido recopilando y mejorando las aproximaciones más ingenuas que teníamos dos años atrás sobre el fatídico número N. El el interín nos agenciamos del exquisito volumen de Andrew May Astrobiología. La búsqueda de vida extraterrestre (2023) que sistematizó y confirmó la mayoría de nuestras apuestas iniciales.

Corroborándolas, además, con escalas de tiempo sumamente sugerentes y con ilustraciones detalladas que ayudan a desmitificar el terreno y mostrar la posibilidad de que un primer contacto con los aliens está mucho más cerca de lo que ironizaba Fermi o cuando el mismísimo Frank Drake anunció en 1961 su célebre fórmula, que está siendo revisada permanentemente, y qué pasó de la estimación de entonces que proclamaba 20 posibles planetas en la galaxia parecidos a la tierra a los 50 millones (potenciales) actuales.
Llegados a este punto lo que mas nos interesa no es tanto nuestro entusiasmo por estas problemáticas, que nos acompañan desde hace décadas, sino su rebote en los alumnos y en sus propia curiosidad y búsquedas.
Por eso nos reconforró mucho el comentario de Candela para quien “la clase de hoy la dejó pensando en la vida fuera de este planeta y cómo hay una parte de mí que cree que somos como hormigas al lado de una ruta, no poseemos las capacidades para percibir. Quizás existen formas de vida que nos observan sin que podamos comprenderlas, o tal vez simplemente no tenemos los sentidos necesarios para notarlas. Pensarlo me genera una mezcla de pequeñez y asombro: estamos rodeados de misterios que quizá nunca podamos traducir “ .
Crispr-9 y Jennifer Doudna entran en escena
Probablemente fue una mezcla de necesidad y azar que en la misma semana en que la academia Nobel le otorgaba el Premio de Química 2025 a Omar M. Yaghi, Richard Robson y Susumu Kitagawa por el increíble descubrimiento de una nueva arquitectura molecular, en la sección Polímatas -una de las más queridas en nuestra didáctica en vivo- expondríamos la vida y obra de Jennifer Doudna también Premio Nobel de Química 2020, habiendo descubierto junto a Emmanuelle Charpentier las tijeras Crispr-9 para editar al ADN como si se tratara un texto.

Si bien Polímatas y Pulso del mundo tienen el mismo peso para nosotros, generalmente los primeros tendían a ser más sistemáticos y llamativos. Algo que se revirtió este año cuando al concentrar las noticias de Pulso del Mundo en el proyecto de los alumnos, asistimos a una convergencia muy sofisticada entre problemáticas de punta, estudios cientificos y valor de las noticias, para profundizar sus proyectos.
Por eso nos encontramos en esta sección final con preguntas provocativas como ¿pagarías U$S 50.000 por tener un bebe más inteligente? o ¿qué pasaria si pudiéramos editar el código de la vida como si fuera un documento de Google?
Frente a interrogantes de este calibre, ante la constatación de la que la caída de fertilidad pudiera ser combatida no necesariamente con la dimensión distópica de El Cuento de la criada de Margaret Atwood convirtiendo a las mujeres en vientres-esclavos del Estado, sino con el uso de úteros artificiales, haciendo que las máquinas cumplan la función reproductiva, entramos nuevamente en un estado que alternaba entre la consternación y la sorpresa.
¿Cómo hacen los que hacen?
Tuvimos que posponer la actividad del grupo para la semana próxima, no sin antes hacer una breve introducción a Makeba Lewis una invitada de lujo que nos visitará la semana próxima cuyo trayectoria fue expuesta también de forma muy llamativa por otra de nuestras ayudantes Sofía Moretta.

Para Benjamin Zander (ver video al inicio) la definición del éxito en cualquier tarea no es la riqueza, la fama o el poder. Se trata de cuántos ojos brillantes hay a nuestro alrededor.
Nuestra tarea como docentes es despertar posibilidades en otros. Si sus ojos están brillando sabemos que lo estamos logrando.
Vimos y sentimos ese brillo esta semana en la clase 10 (y también en nuestras visitas a Aristóbulo, San Pedro e Iguazú en Misiones, que ya comentaremos). Estamos seguros de que en más de un caso podríamos iluminar al pueblo entero con los ojos de algunos de esos futuros diseñadores de Escenarios del Futuro, sino pregúntele a los ojos de Giulia, alumna de la materia.
“Lo que más me gustó de esta clase fue, primero, el debate del principio, cuando comparamos el lenguaje de los alienígenas de la película con el punto de vista del diseño. Me pareció muy interesante esto de aprender a conectar ideas tan distintas. Por otro lado, me llamó mucho la atención lo de Umwelt y la reflexión sobre cómo los humanos tendemos a humanizar todo lo que nos rodea. Esos ejemplos de que todo lo que no sabemos lo tendemos a humanizar.
«También me gustó mucho el momento en que pensamos en otras formas de vida más allá de la Tierra; es un tema que desde chica me genera curiosidad, y cada vez me despierta más dudas e intriga, así que verlo trabajado en clase me emocionó. Por último, el Pulso del Mundo sobre la fertilidad me pareció muy interesante, especialmente esa discusión sobre si estamos diseñando o no a nuestros propios hijos. Fue una clase que me dejó pensando en cómo el diseño se cruza con la biología, la ética y el futuro.»
Y asi transcurrió mágicamente la clase 10 de Escenarios del Futuro. Que se repita.
Referencias
Bridle, James Modos de existir. Más allá de la inteligencia humana. Galaxia Gutenberg, 2024.
Cavell, Stanley ¿El cine puede hacernos mejor? Katz Editores, 2008.
de Waal, Frans ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? Tusquets, 2016.
Heredia, Juan Manuel Mundología. Jakob von Uexküll, aventuras inactuales de un personaje conceptual.Cactus, 2022.
Isaacson, Walter El código de la vida: Jennifer Doudna, la edición genética y el futuro de la especie humana. Debate, 2022.
Iyer, Pico en A flame. Learning from silence. Riverhead Books, 2025.
May, Andrew Astrobiology. The seach for alien life. Unipress, 2023.
McKee, Robert El guión. Story: Sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura de guiones. Alba Minus, 2009.
Yong, Ed La inmensidad del mundo. Una historia de como los sentidos de los animales nos muestran los reinos ocultos que nos rodean. Tendencias, 2023.
Whyte, (jr) Lynn Machina ex Deo. La tecnología y la cultura. Editores Asociados, 1973.
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