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Autor: Alejandro Piscitelli

Profesor Titular del Taller de Procesamiento de Datos, Telemática e Informatica. Carrera de Ciencias de la Comunicacion, Facultad de Ciencias Sociales, UBA. Profesor Escenario del Futuro UDESA. Profesor Universidad Nacional Tres de Febrero.

Sitios que comparten verdaderamente vs sitios que comparten falsamente. La web 2.0 y las tecnoteologias de elite

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La etica de la web y la etica de los negocios

En The Ethics of Web 2.0: YouTube vs. Flickr, Revver, Eyespot, blip.tv, and even Google un post mas que controvertible, Lawrence Lessig insistía en que hay que defender a muerte a los sitios que fomentan los valores de la Web 2.0. Y para Lessig, incluso mas que para el propio Tim O’Reilly, estos valores están asociados a la libertad del acceso a los contenidos, ya que el servicio automáticamente mejora cuanto mas gente lo usa.

En este sentido el buen diseño esta asociado a la «hackabilidad» y a la «remixabilidad» algo que es explícitamente combatido por sitios como Youtube que dejan incrustar «aparentemente», el contenido pero no dejan bajar los originales.

Volviendo a San Luis. Intentar modelo 2006

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Vidas pasadas

Hacia mucho que no andaba por San Luis. Mis dos o tres incursiones anteriores tuvieron lugar en el 2002, épocas en las que el Adolfo preparaba su desembarque bis en la Casa Rosada, cuando su hermano era tan solo su sombra, y cuando Karina era Ministra de Educación, primero y después asistente de Hugo Diamante en sus intentos de conquistar educativamente al interior del país.

Muchas de esas fantasías ya no están. El Adolfo -hoy Senador- debe estar preparándose para una nueva gobernación, su hermano artífice de una extravagante reforma ministerial que terminó convirtiendo al gabinete en una pentarquia con Progreso (del cual dependen Educación, Educación Superior y Comunicación y Nuevas tecnologías), Cultura del Trabajo, Campo, Capital y Legalidad y Relaciones Institucionales seguramente enrocara nuevamente con su hermano menor. Karina se perdió en España y Hugo Diamante después de pasarla muy mal -por una chanchada que le hicieron- esta renaciendo de sus cenizas

Que los sueños del marketing 2.0 no se conviertan en la burbuja 2.0

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Volviendo a empezar

Tenia cierta expectativa con esta reunión sobre Marketing 2.0 que tuvo lugar hace un par de días en el hotel NH de la calle Bolívar en Buenos Aires. Aunque podría haberla tomado como una mas de las 2 o 3 charlas que doy por semana en distintos ámbitos, ésta venia con un tufillo distinto.

Será que el temario me llamó la atención. Será que la propia visita de German Herebia que comandaba la troupe de contertulios, y que me habia conectado, me llevo a curiosear un poco mas sobre el tema. Será que el almuerzo en el que compartí una larga mesa con unos 20 de los oradores me mostró un entusiasmo y unas ganas de participar algo distintas de lo habitual.

Confundiéndonos (¿mas de lo que ya estábamos?) en Las Vegas

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¿Para qué ir a Las Vegas?

No se como pude perdérmelo durante tanto tiempo. Para mi, que como toda cosa que nos fascina demasiado, lo debo haber hecho a sabiendas (es decir sabiamente manipulado por mi inconsciente). Lo cierto es que nunca antes en mi vida se me había ocurrido ir a Las Vegas.

Claro como coartada puedo esgrimir que pase en el año 1975 por Reno, consideraba la sub Las Vegas del propio estado de Nevada. Pero fue en un Greyhound atravesando USA de costa a costa y sin siquiera amagar bajarme del autobús, aunque en una fortuita parada de dos horas en Salt Lake City, ahi si estire las piernas y me allegue hasta el Tabernáculo Mormón, y no dude en pasar una noche en Albuquerque, Nueva México, cuando me pareció que 72 horas de viaje de un solo tirón era un poco exagerado (en ese momento un pasaje con infinitas escalas de 15 días costaba la friolera de U$ 75 dólares de la época).

El segundo encuentro con Howard Rheingold

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Volviendo a la Costa Oeste para encontrarnos con uno de los pioneros

Ya pasaron mas de 15 años desde que vi en persona por primera y única vez a Howard Rheingold. Fue seguramente en 1989 o 1990. En esa época Howard era editor en jefe de la revista Coevolution Quarterly. Había sustituido por un año sabático a Kevin Kelly, quien a su vez había ocupado el lugar del mítico Steward Brand en tamaño emprendimiento.

Un encuentro postergado… Visitando a Manuel Castells en Santa Monica

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¿Conocer a alguien o a muchos en uno?

Lo saben, lo saben, el listado de gente que quiero conocer personalmente se achica a medida.. que esas personas van desapareciendo, o que yo mismo me voy aburriendo de casi todo, incluyendo de mi mismo. Y aunque siempre hay algún genio nuevo, o cada tanto encontramos un autor desconocido o un problematizador de fuste, la verdad es que me interesan cada mas los colectivos (cuanta razón tiene Reynaldo Ladagga cuando abunda acerca de los cmabios en la sunidades de innovación que ya no son mas los nombres propios sino los colectivos) que los individuos, los agenciamientos que las personalidades, las instituciones que la rompen (desde el Cirque du Soleil hasta el formato de Pechakucha, desde el Centro Annenberg para la comunicación a las redes sociales y la lista sigue y sigue).

Pero claro siempre hay contraejemplos y excepciones, diferencias que hacen una diferencia, encuentros pendientes casi tanto como la asignaturas que no supimos aprobar en su momento.

Oriana Fallaci ¿Cómo estar de acuerdo en el desacuerdo?

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¿Qué/quién es un autor?

Hace mas de un cuarto de siglo que Michel Foucault nos enseñó que un autor no es ni una persona ni un personaje. No es una autoridad por encima de su tiempo (no solo del calendario sino sobretodo del biológico o biográfico), sino a lo sumo un testigo muy interesado, transitado de cavilaciones y tensiones, urgido a reconciliarse consigo mismo mas que con los otros y en plena contradicción interna.

Esta definición de autor como un ser abierto para las interpretaciones contradictorias (una mezcla berreta de Heidegger y Eco) alcanzó en este lapso a un puñado de iconoclastas y de librepensadores y hacedores. Cada vez a menos, cada vez acaparó excepciones, cada vez mas abrazó a figuras que uno supondría heraldos de tiempos idos pero para nada de los actuales o los de por venir.

¿Teorizando la frivolidad o frivolizando la teoria?

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Aggiornadas, tradicionales, desinteresadas, liberales y descontentas

Hace un par de semanas había hojeado en Córdoba una vieja revista Noticias en la cual una tal cronista Ana Pere Vignau armaba una tipología de modelos femeninos argentinos, clasificándolas por estilo, dándoles un nombre propio y encima distribuyéndolas por su cabtidad relativa.

Según esta cronista de lo perogrullesco las mujeres argentinas de hoy se ordenan según las siguientes categorías: aggiornadas, tradicionales, desinteresadas, liberales y descontentas.

La revista In y el número dedicado al tiempo

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El coleccionista de revistas

Saben que las revistas, como las morochas de pelo largo, me pueden. Saben que vengo comprando revistas desde tiempo inmemorial, si coleccionables mejor. No casualmente a los 12 o 13 años empece a guardar todos los números de la revista Primera Plana, que mi mama en tiempos de Ongania no tuvo mejor idea que hacer desaparecer.

Cuando a fines de los años 60 estudiaba en la Facultad de Filosofía y Letras coleccionaba desde la revista Planeta hasta la maravillosa Mundo Nuevo (pagada por la CIA sin que la mayoría de sus escribidores lo supieran.. al menos así nos quisieron hacer creer cuando se destapo la olla -como revelo Frances Stonor Saunders en La CIA y la guerra fría cultural (Editorial Debate, Madrid, 2001). También juntaba una maravillosa revista francesa sobre música moderna, y después me afinque en distintas publicaciones periódicas, universitarias o de divulgación.

Experiencias intensas en comunicación interactiva

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¿Con que otra maquina la maquina literaria puede ser conectada?

Lo escribió Gilles Deleuze hace tanto tiempo y yo lo siento cada tanto, a veces con una fuerza y una intensidad que supongo que fue la que el mismo Deleuze en sus momentos de gloria dejo granadas para siempre.

Porque tiene mucha razón ese autor imperdible (esa multiplicidad de yoes hormigueantes), que leímos con fruición desde nuestros años 1969 en París, a quien conocimos en Vincennes en 1974, cuando dice -en Milles Plateaux– que ante un libro hay que preguntarse con que funciona, en conexión con que hace pasar intensidades… porque según el cuando se escribe, lo único verdaderamente importante es saber con que otra maquina la maquina literaria puede ser conectada y debe serlo para que funcione.