Ahora que ya todo pasó parece tanto un sueño como una pesadilla. Pero mientras duró parecía que el mundo había sido arrasado por la revolución tecnológica. Durante un lustro se publicaron cerca de 10.000 libros de negocios en USA, que crecientemente iban concentrándose en el territorio digital y la cibereconomia.
No muchos pueden decir hoy que lograron separar a la paja del trigo, pero cuando hicimos el inventario definitivo en abril del 2001 habíamos logrado identificar una cincuentena que seguramente servirían para cuando el tembladeral hubiese llegado a su fin.
«George Orwell anticipó en su última novela
Lo primero en el orden del análisis no es lo primero en el de la síntesis, o viceversa decía Aristóteles. Lo cierto es que cuando cotejamos el programa con los teóricos, con los textos de prácticos, y con lo que pasa en el mundo -en términos de articulación/desarticulación de la tecnología con la sociedad- siempre vemos agujeros y baches. Gracias a este medio digital que es la web, podemos «remediar» esos desajustes, hasta cierto punto. Pero para saber que hacer y cómo hacerlo, debemos examinar algunas nociones básicas, como por ejemplo las de remediación y la de mediología. En algunos artículos complementarios de los teóricos aportaremos estos conceptos. En los próximos cuatrimestres los mismos estarán mejor soldados a los textos y a los teóricos.
Esto de poner a punto el weblog de la cátedra de
Tenía razón mil y una veces Gerald Holton cuando hablaba de los thematas (continuismo/discontinuismo, onda/corpúsculo, finito/infinito, etc) como de las macrometáforas que regulan el accionar del pensamiento desde tiempo inmemorial. Porque ese puñado de organizadores conceptuales antagónicos, que el historiador de la ciencia situaba como acuñadoras de las grandes revoluciones científicas, también vale para el caso del arte o de la politica, y sobretodo tiene plena vigencia en el campo de la vida cotidiana y de la economía política.
Richard Sennett, en su libro Carne y piedra, establece que las personas se han acostumbrado a sentir a través de los medios y que esto ha provocado «un embotamiento, una monotonía y esterilidad táctil». El consumo continuo y elevado de emociones simuladas provoca el «desafilo» de la sensibilidad humana, el cuerpo se mueve pasivamente y casi sin participación en la ciudad moderna. El éxito de los medios sensacionalistas, su gran sentido de la venta de las noticias, los reallity shows que muestran las sensaciones de otros pero que el cuerpo sufre como propias, las novelas trágicas, el cuerpo de la mujer desvalorado y puesto en el papel de cuerpo hermoso, la sensibilidad barata y despensada de los talk shows, el cine espectacular, y tantas otras formas de consumo de sensaciones modernas provocan el entumecimiento del cuerpo sensible. El hombre de la urbe exige un organismo que viva el goce individual y lejano al otro.
Internet no empezó como solución a problemas militares sino como respuesta a demandas comunicacionales. En un mundo sin estándares ni protocolos compartidos, Babel iba a ser la norma y la ruina de todo esfuerzo de conectividad. El paso que sigue es la computación distribuida. Afectará todo, incluyendo a la educación. El desafío ahora es saber como sacarle el mejor jugo.
Gran parte de la teoría de la comunicación se basó en la noción de