
Preparándonos contra la voluntad de las máquinas de arrebatarnos el cetro de la racionalidad y la humanidad, nuevas disciplinas como la bioetica insisten en establecer un cordón sanitario alrededor del viejo y obstinado -por nunca dejar de ser el mismo- homo sapiens.
Por suerte siempre hay algún heterodoxo o inmune a los golpes narcisistas, que insiste en pensar este pasaje a la posthumanidad (¿le hará eco a la post-estatalidad de la que hablamos hace un rato ? y que fuera recientemente investigado por Ignacio Lewkowicz en Pensar sin estado. La subjetividad en la era de la fluidez).






Hace unos cuantos años
El empowerment de las personas está en sus balbuceos. Internet promete hacer mucho en este sentido y otro tanto deberia venir de la mano de la computación, pero quizá lo que mas sorprende es como estamos aun a muchos años luz de poder lograr resultados interesantes, y como casi el 99% de las innovaciones que logramos en nuestros días penden estrictamente de nuestros pobres cerebros desvencijados, y sobretodo de la habilidad y de las ganas de algunos pocos o mejor dotados geneticamente, o mas dispuestos emocionalmente para aprender y para dejarse enseñar, que de ningun aporte de la tecnologia realmente existente. (uf que párrafo largo por ser el primero del 2003!!!!)