
Bendiciendo académicamente a la cultura popular
Cuando John Fiske escribió a fines de los años 70 Television Culture su célebre análisis pionero acerca de la TV, mas de uno se sorprendió. De un plumazo se inventó un nuevo género académico cual fueron los análisis teóricos de la TV, mas de un estudiante de comunicación se avivo de en qué área hacer su tesis, y al final después de un tiempo todo volvió a la normalidad.
La TV que si bien merecía la bendición de los análisis académicos -pace Fiske en USA, u Oscar Landi en nuestro país, pero en una longitud de onda mucho mas parecida a la que Johnson describirá mas abajo- no podía aspirar a mas que a eso. Su valor no le era intrínseco sino que era apenas una excusa para hacer el agosto de los intelectuales y académicos que habían encontrado un hombre de paja adonde asestar mandobles fáciles, provenientes de la alta cultura.




Ay TV que mal que nos hacés!!Hace mucho tiempo que los políticos le echan la culpa a la televisión de todos lo males sociales. Como nos los recuerda Michael Moore el reciente ganador del Oscar pro el mejor documental 2003, øno fue acaso el progrrsista Bill Clinton quien le hechó la culpa de la matanza de la escuela de Columbine a la propia TV? La hipótesis hipodérmica -según la cual los medios inyectan ideología a la sociedad- aunque desterrada de los estudios culturales hace varios décadas es el sentido comun de los políticos, pero también de los pedagogos.
El e-learning picó con fuerza a mediados de los 90 anunciando una revolución integral de la enseñanza. Y logró éxitos nada menores. Pero de allí a creer que será la panacea de la formación, hay un largo trecho que falta colmar todavía. En pocos años hemos pasado de una primera a una segunda generación de e-learning. Hemos aprendido mucho de nuestros fracasos y tadavía queda mucho por hacer en este berenjenal. A continuación un breve esbozo de seminario de como hacer para aprovechar mejor el e-learning sin abandonar en el intento.
Hay preguntas que se caen de maduras, como la brevas. Y hay respuestas que se hacen esperar y nunca llegan. De esto se ocupa precisamente la maravillosa Enciclopedia de la Ignorancia de Duncan y Weston Smith hace mas de dos décadas.
A partir de la lectura de varios textos de la materia, quedará cada vez mas en claro que oscilamos permanentemente entre dos extremos, cuando de analizar la vinculación entre tecnologías (del conocimiento) y pensamiento se trata. O suponemos que las tecnologías del conocimiento inventan a la realidad metamorfoseándola al evolucionar, o imaginamos que todo es mas o menos lo mismo desde el fondo de los tiempos, y que lo único que se produce en términos de conformación del pensamiento son apenas refinamientos y sutilezas respecto de las maravillas insuperables de la lengua oral que ya lo habrían hecho todo. Hace varias décadas que la