
Aparatitos y aparatitos
Hace poco tiempo el genial Kevin Kelly empezó a recomendar en linea aparatitos que se destacan de esa profusión inusitada de porquerías digitales que promueven su pseudo originalidad y utilidad, y que rápidamente terminan en el armario, la baulera yo mas probablemente el basurero, para delicia en nuestros lares del reciclaje cartonero, pero a lo mejor ni para eso.




Como siempre quienes nos brindan la sorpresa son los ponjas, esos locos bajitos que nunca terminan de inventar cosas, que al poco rato nos hacen pensar como no se inventaron antes.
Empece mi efímera carrera de filósofo en la Universidad de Buenos Aires, el día en que me tope con el excelso Conrado Eggers Lan (le dedicamos una sentida editorial en el nÜ 393 de este News A la naturaleza le gusta ocultarse del martes 27 de febrero de 1996,) quien ante mi estupefacción, garabateó unos extraños jeroglíficos en el pizarrón de la vieja Facultad de Filosof¦a y Letras en la calle Independencia.
Nos alegro mucho cuando empezando a inmiscuirnos en las reflexiones de Assa Briggs y de Peter Burke en De Gutenberg a Internet. Una historia social de los medios de comunicación nos anoticiamos de que la misma operación que los críticos de la gran divisoria habían hecho contra las hipótesis mas fuertes de Mc Luhan y Ong, Briggs y Burke lo harian en contra de las de Elizabeth Einsenstein.
Frente a una avalancha de descripciones distópicas y de actitudes maniqueas frente a la tecnología que la vituperan constantemente, pero de cuyos influjos y usos cada vez son mas dependienets, las posiciones terceristas (en ruptura con el sentido común, pero sobretodo con la crítica facilista) son mas que bienvenidas.