EL RETORNO TRAGICO TRIUNFAL DE STAFFORD BEER

Las dos, tres “n”, culturas
Muchas veces los humanistas critican acerbamente a la tecnología acusandola de olvidarse de los valores humanos. Y generalmente tienen razón. Por su lado los técnicos, ingenieros y científicos deploran que por no escucharlos los políticos siguen chapuceando y no resuelven los grandes problemas de la vida cotidiana: transporte, alimentación, vivienda, energía. Multiplicando así la miseria y dividiendo peligrosamente a la sociedad, entre poco que tiene mucho y muchos que tienen poco. Y obviamente también tienen razón.
Cada tanto la política y la tecnología logran armonizarse y en esos contados casos los resultados pueden ser espectaculares. Pero también por su eventual potencia transformadora pueden devenir en amenazas para el status quo y finalmente son boicoteados y olvidados. Es el caso del proyecto Cybersyn, uno de los primeros a nivel mundial en donde ciertas tecnologías de la comunicación, nuevos modelos de gestión y una epistemología liberataria se aunaron para transformar tecnológicamente a la sociedad.
Recordar hoy ese fracaso puede ayudar quizás a entender lo difícil de esta alianza entre tecnología y política, y los enormes intereses que mas alla de declamaciones, no están interesados en que fructifique
Hace ya mas de 10 años que Pine y Gillmore mostraron que el camino de los minoristas pasaba por la customización de masa. Como todo pronóstico, ese debería ser relativizado a la luz de una experiencia atípica cual es la de la marca Apple que en estos días acaba de ser bendecida por Fortune como la compañia minorista con el branding mas alto de USA.