Saltar al contenido

Categoría: Reveladores

Social learning ecosystem. Conflicto alfabetogeneracional, hiperconectados o de como juntar peras con manzanas.

Paisajes laborales mas que inciertos

El paisaje laboral del futuro está siendo diseñado por la web 2.0 y por la generación M, los que nacieron entre 1980/90: los hiperconectados. ¿Será posible utilizar las tecnologías que se usan para el marketing directo y el diseño de prosumidores fuera de la empresa, para reinventar las organizaciones por dentro? Para lograrlo conviene desbrozar que será el ecosistema del aprendizaje social, un mediador indispensable en esta transición de organizaciones 1.0 a 2.0, que busca la conflictiva reconciliación alfabetogeneracional indispensable para las organizaciones del futuro que no quieran quedarse en el camino.

Se trata de empresas en las que convivirán entre 4 y 5 generaciones, y donde los objetivos de los mileniales difieren ampliamente de los objetivos, valores y expectativas de quienes hoy tienen el sarten por el mango y el mango tambien. Así veremos aparecer promovidos concursos de reclutamiento en Youtube, cada vez se pulsarán mas las cuerdas de Twitter para identificar candidatos prospectivos y nos sumergiremos crecientemente en los videojuegos para detectar habilidades y deseos.

Como todo listado el que encontramos bautizado como The workplace engagement 2020 Model en la obra de Jeanne Meister & Karie Willeyard The 2020 Workplace. How Innovative Companies Attract, Develop, and Keep Tomorrow’s Employees Today es tan arbitrario como cualquier otro, pero mas alla de las fuentes y el procesamiento de la información, lo que estos autores comentan sirve como puntapié inicial para imaginar como diseñar el futuro de los modelos mentales de los mileniales. esa generació que invadirá masivamente la fuerza de trabajo dentro de 10 años, y que sobre la base de un acuerdo con las generaciones precedentes ya hoy empiezan a descontar el futuro de una manera notablemente distinta a como lo hicimos nosotros y las generaciones intermedias que nos separan de ellos. Hacièndolo todo muy difícil. Para nosotros peor tambièn para ellos

Los vericuetos de la P de Publishing. Deshaciéndonos del autor por la razones equivocadas

Picture 2

Compuertas evolutivas

Llueven datos para confirmar/disconfirmar que estamos entrando en una nueva fase civilizatoria. Como cada uno escande sus bisagras históricas según el calendario que mas le viene en gana (antes o después de Cristo, antes o después de Google, antes o después del capitalismo, antes o después del fordismo, antes o después de la ideología, antes o después de Perón, antes o después de los K o quien mas o menos les venga en gracia), podemos recortar y puntuar a piacere (al mejor estilo Watzlawick), y la realidad que queramos construir se apoltronará mejor o peor a nuestro relato de turno.

Durante las últimas décadas el fiel de la balanza de la filosofía de la historia osciló entre modernidad y postmodernidad, entre estructuralismo y existencialismo, entre autores y teorías, para quienes hemos hecho del consumo de símbolos, además de una necesidad cotidiana, una forma de (reproducción material) vida.

Por eso es muy dificil saber si el libro, el periodismo, o los profesores, o la publicidad o la política están moribundas o rozagantes, están en coma (natural o inducido), están por revivir o nunca murieron del todo, o si son como la hidra, autorreproducibles o como los autómatas de Von Neumann autorreplicables.

Tomemos la ya aburrida distinción libro de papel vs libro electrónico. Hace al menos 20 años que se la anunció como dipolo merecedor de discusión y enconos, de argumentos y justificaciones, peros sobretodo de inversión y de apuesta.

Porque si bien la discusión tiene mil variantes y niveles, en definitiva hay dos polos que se verán afectados en forma significativa por la transmutación del libro, o su lisa y llana desaparición, si es que eso pudiera ocurrir algún día.

Algunas enseñanzas del Paréntesis de Gutenberg

Torito en rodeo ajeno y torazo en rodeo propio

Cuando inesperadamente surgió la posibilidad de curar el evento Cultura & Media en el CCGSM en Buenos Aires, al cual había asistido como participante en el 2008, se pondría en marcha un complejo procesos de selección y decisiones para llevar este itinerario memético y geográfico al diseño de una actividad que finalmente conovocaria a 34 panelistas y a 250 personas del publico convertidos en participantes.

El rompecabezas era un desafio, la cuestión era saber ¿qué forma le daríamos?, ¿óomo lograríamos llevarlo a buen puerto?, como comentábamos anteayer, ¿cómo inventar una nueva forma/acción que permitiera que el poder y la energía de los individuos (y también sus ganas de brillar y de sobresalir), no fueran engranadas por un formato convencional capaz de dormir al mas aguerrido?, y sobretodo ¿cómo no terminar convertido en un ritual cultural de los que hay por millones en el mundo? Que queriéndolo o no terminan encapsulando la energía, convirtiendo toda ocasión para la movilización y cambio en una mera interrupción balsámica.

Por supuesto que había restricciones de origen inmutables. Como el espacio en el que trabajaríamos. La célebre sala F del CCGSM, que salvo en una ocasión, cuando Microsoft la iluminó mágicamente, siempre se nos habia antojado un lugar frío, burocrático, profesoral. ¿Como podríamos convertir ese espacio, con los módicos recursos con los que contábamos, en un entorno amigable donde transformar la circulación y la interacción en una oportunidad para el aprendizaje significativo, la danza de los cuerpos, el descubrimiento de los otros y una fábrica de alegría y de contagio de emociones propias y ajenas?

De la Migración a la Conversión Digital. Cuatro autores en búsqueda de un personaje

no es lo mismo1

El Imperio se critica a si mismo, pero no alcanza

No exageremos. No es cierto que las únicas criticas a la avalancha digital provinieron siempre de los márgenes del imperio digitalizador que es sin lugar a dudas USA. Cuando todavía éramos un puñado (apenas algunas decenas de millones de Internet) ya desde el mismo corazón del imperio pudimos apreciar criticas interesantes a las metástasis digital que suponía la difusión creciente del mundo de los bits y bytes en sus formas mas exacerbadas

Todavia no había implosionado la burbuja internetiana a principios del año 2000 y autores clarividentes como David Bennahum Extra life Coming of age in cyberspace, 1998, Erik Davis TechGnosis: Myth, Magic, and Mysticism in the Age of Information 1999 o David Noble The Religion of Technology: The Divinity of Man and the Spirit of Invention, 1999, hacían un llamado de atención interesante en el propio idioma inglés acerca de las raíces imperialistas y potencialmente nocivas de una fagocitación del mundo analógico a manos del digital.

Sin embargo una cosa era ser 50 millones en línea y otra muy diferente aproximarnos inexorablemente a los 2.000 millones de ciberagentes. Una cosa era lidiar con velocidades de transmisión para nuestro gusto hoy lentisimas, que asistir como nos pasó hace una semana en el Tercer Campus Party colombiano y vernoslas con un cerebro que manejaba 6.6 GBytes de conectividad en donde sin ningún tapujo mas de 4.000 maquinas danzaban acompasadamente.

No era lo mismo juguetear en un chatroom de AOL aunque fuéramos 500.000 los que las poblabámos antes de su debacle a principios del milenio, que haber mas de 550 millones de habitantes en Facebook (tercer país del mundo después de China e India) y crecer a la tasa de 1 millón de ingresantes cada día.

La felicidad de no saber lo que queremos enseñar. Facebook como caso práctico de pasaje de las pedagogías de la retención a las pedagogías de la participación. Primera Parte

Momento de bifurcación, hay que cambiar la isla de Lost de lugar

Ha llegado el momento. Durante décadas lo hemos estado entreviendo, primero como hipótesis de trabajo, después como saturación ante el estado decepcionante de la cosas educativa, finalmente como punto de bifurcación. En América Latina tenemos muchos y mejores antecedentes que en el Norte, porque las condiciones siempre fueron mas difíciles, el modelo de conciliación -entre conocimiento para la contemplación y conocimiento para la acción- de allá arriba nunca fructificó colectivamente (salvo en pocos instantes históricos convertidos ahora en añoranza y epopeya), desde la Pedagogìa del Oprimido de Paulo Freire a la Pedagogía del aburrido de Ignacio Lewcowickz) y ahora la crisis suena a terminal o casi.

Nos referimos a la inviabilidad de los sistemas de transmisión actuales como forma de preservar (vivo) el pasado, de entender el presente y de diseñar el futuro, especialmente tal como existen hoy y son defendidos a rajatabla por sus cultores de los formatos mas convencionales de la educación formal.

Nos referimos asimismo a los indicios, llamados de atención y a veces fuegos de artificio, que insisten en atraer la atención de los jóvenes, que se autopresentan o insinúan ser congruentes con sus intereses y dietas cognitivas, y que amenazan con una fuerza jamás vista previamente, a la escuela en sus funciones mas inveteradas y que le dan identidad.

El bautismo de presentación de Nativos Digitales en San Miguel de Tucumán

Tejiendo futuros digitales

Un libro es una cápsula de ideas, pero sin sostén material apenas sería su visión incomunicable. Esos lenguajes privados de los que tanto hablaba Ludwig Wittgenstein. Para que el libro circule y se convierta en meme necesita de soportes materiales, necesita de impulsores y contradictores, necesita básicamente de una materialización (aunque sea en el ciberespacio).

El libro (al menos el aún físico de papel) no es tal sin el editor y el imprentero, sin el director de colección y el marketinero, sin el superlector editorial que lo evalúa y, sobretodo, si no tiene padrinos, gente que apueste a él, que estén tanto en el mercado como en la familia, que sean coautores que asisten a charlas, clases y semianrios, que son también auitores de otros libros con (o contra) los cuales el autor dialoga.

El periodismo, al borde del colapso como genéro


¿Noticiable dos años mas tarde? Uhmmm

La nota ocupó una página entera del benemérito matutino Clarin. La red de redes ya tiene quien la estudie: nace la Ciencia de la Web. La Periodista es al menos sincera y reconoce que el colectivo del que va a hablar nació hace 2 años. También reconoce que fue la nota publicada originalmente en el New York Times la que sirvió e base a la suya, y su aporte mas interesante son dos párrafos que supuestamente le arrancó telefónicamente a James Hendler profesor en el Rensselaer Polytechnic Institute.

El único problemita es que la nota original de Steve Lohr Group of University Researchers to Make Web Science a Field of Study, apareció nada mas y nada menos que el 2 de Noviembre del 2006, hace un poquito mas de dos años atrás. Y anunciaba la creación del grupo de estudio, que en el interín debe haber hecho bastante mas de que lo que aquí se anunciaba.

La fusión tecno-política-artística. Gloria y loor a la Red Panal

«En el fondo, lo que estamos intentando es preservar el material cultural sonoro de una región, a partir de un registro digital. La idea es llegar a hacer un mapa de sonidos georreferenciado de Argentina y luego de Latinoamérica, y que cada audio de ese banco de sonidos pueda ser usado para seguir difundiendo nuestra cultura. Después, el tema de la composición por pistas es como desarticular un cuento en palabras, abrir el juego de sentidos, expandir las posibilidades de creación».Red Panal

Balbuceando un sábado a la noche

Varias semanas atrás Matías Neuburger me buscaba afanosamente para que participara del evento Encuentro de Cultura Libre y Música Colaborativa, que tendría lugar en el Centro Cultural de España en Buenos Aires (en la sucursal Paraná del ex-ICI), y que siendo un sábado a la noche me resultaba mas que chino, sobretodo porque en ese momento recién estaría bajando del avión que me traería de vuelta de Lima

La estupidización de las multitudes. El dia que Pedro Barcia se agenció de un aliado de ley.. sin saberlo.

El dipolo nativos/inmigrantes digitales

Que Pedro Barcia haya llevado a un grupito de alumnas geniales de una escuela del interior de nuestro país a refutarlo con donaire, y a dejarlo chiquito por defender posiciones recalcitrantes, ingenuas y poco interesantes, cuando de atender a la emergencia de nuevos tecnodialectos se trata, es algo que recordamos en cada charla que damos porque nos encanta mostrar como la guerra entre David y Goliath es ganada nuevamente por una pequeña David. Que una mocosa de 12 años como Ana Clara dalla Valle de la escuela Kennedy de Pujato Prov. Santa Fé, de vuelta al presidente de la Academia Nacional de la Lengua es algo que da para pensar y nos obliga a tomarnos en serio el dipolo nativos/inmigrantes digitales.

Pero mas alla de la anécdota, no nos llama tanto la atención la postura de Barcia, porque hemos vista mil y una veces a gente de su edad, pedigree, relevancia institucional y defensores del viejo orden analógico exhibir otras semejantes. Lo que realmente nos dejó patitiesos fue toparnos con la tapa de la revista The Atlantic tapizada con un enorme titulo con la caligrafía googlesca que se/nos preguntaba provocativamente si Google no está estupidizándonos «Is Google Making Us Stupid?» por Nicholas Carr (estoy seguro de que Carr no leyó a Cassin para inspirarse en ella, con lo que las preguntas tontas parece que afloran solas).

El poder de organizar sin organizaciones

¿Otra vez sopa?

Oscilamos permanentemente entre la desilusión y el desencanto por un lado, y el magnetismo y el deslumbramiento por el otro. Días enteros de pasmo y aburrimiento, y de pronto un desencadenante y un disparador que prende todas las neuronas al mismo tiempo, como las lucecitas de un árbol de Navidad, y pensamientos y conceptos que estaban adormilados se ponen a girar frenéticamente.

El catalizador puede ser una escena de la vida cotidiana, o un inesperado programa de TV (como Pushing Daisies o los tres pilotos de la Mujer Biónica versión 2008). Puede tratarse de larguísimos decálogos explicando lo inexplicable, cual es el baile del gobierno y la gauchocracia devenida oposición campestre, alrededor de un intríngulis que ya nos tiene hartos a todos.