Isidoro Blaisten nació en 1933. Antes de consagrarse por completo a la literatura trabajó como fotógrafo, redactor publicitario, periodista y librero. Su librería, en una galería de Boedo, fue para él durante algunos años un puesto de observación de la vida cotidiana más que un medio de vida. Sus cuentos están marcados por un don infrecuente para recrear la cotidianidad y por el empleo de expresiones coloquiales que cosecha con un oído fino e irónico.
Tomándonos en solfa a la filosofía y en serio a todo lo demás
Este cuatrimestre las distintos comisiones de prácticos están trabajando sobre
Una cátedra universitaria no se reduce a una materia. Una materia no se reduce a un autor o a varios. Por mas que un cuatrimestre (o varios) sean dedicados a analizar los vericuetos de un pensador en particular. Aunque la mayoría de los profesores universitarios no lo entienden (y parece que no lo lograrán jamás a pesar del psicoanálisis y del estructuralismo, del post-modernismo y de la crítica literaria, del historicismo y de hermeneútica- y de las críticas a todas estas posturas a su vez) un autor no es una persona histórica de carne y hueso. Ni el mejor historiador logrará desentrañar que pensó, hizo, actuó o logró un hombre particular -ya sea del común o de la caterva de los famosos.