
Una vieja y sana costumbre
Siempre me llamaron la atención. Desde hace añares. Aunque las ví en distintos lugares, donde seguramente mas me encantaron fue en la Recoleta de Buenos Aires. No eran demasiado sofisticadas y cada tanto esperaba que quienes las encarnaban, se equivocaran o movieran o mostraran algún signo de cansancio. Pero no creo haberlo logrado.
Como tantas cosas que empañan o engalanan la experiencia urbana, después de verlas tanto no les prestamos mayor atención. Igual siempre les tuve admiración y envidia. Por su manejo del cuerpo. Por su ejercicio de la paciencia. Por su capacidad de detener al tiempo y de fijar la atención en un espacio móvil atiborrado de sensaciones superfluas y de estímulos vacíos.

La frontera entre ficción y realidad es cada día mas porosa. Lo que a lo mejor no es bueno ni para la ficción ni para la realidad. Lo cierto es que cada día encontramos mas biografías que parecen inventos y mas inventos que parecen biografías.
Bruma la bella es la perra adorada de Flopi que la acompaña incansablemente desde el 25 de diciembre del 2002, y que Flopi bien definió como un ser superior (como yo le decía a Flora en su momento). Bruma tuvo su merecido homenaje, en muchos posts de alguno de los weblogs de Flopi por ser tan compañera y perceptiva de sus estados de ánimo.A fines del 2003 Bruma tuvo cinco cachorritos. Labradores todos ellos muy bellos de distintos colores. Varios meses antes Flopi me había prometido regalarme uno y si bien al principio me pareció un delirio. al tiempo me fui acostumbrando a la idea.



La estílistica videográfica