
Economía al servicio de la psicología
Hace dos años y medio me encontré con una nota en Pagina/12 en donde se hablaba de la destitución (que terminaría en despido) de Claudio Loser, jefe del departamento de Hemisferio occidental del FMI entre 1994 y 2002 que se dedicaba a seguir las negociaciones económicas con América Latina. (Interna menemista en el FMI por el caso argentino. Teresa se eyectó a tiempo ).
En parte como consecuencia de las decisiones desastrosas del FMI que habían terminado en el default argentino, había que buscar chivos expiatorios de las medidas supuestamente erróneas y entre ellos el gallo mas emplumado era obviamente Loser (¿Looser?).
No fue el único y entre los echados estaban también el chileno Tomas Reichman De la escueta nota se podía colegir algo bastante mas siniestro que ese enjuague casero, a saber que el presente y futuro de nuestros países estaba cada vez mas atado a las decisiones impulsivas individuales de unas cuantas personalidades disfrazadas de economistas.
Con la poca información dispersa que se tenia en ese momento, igual se podía sacar una conclusión obvia. Si por disentir o simplemente por representar intereses o decisiones que no eran las del Directorio del Fondo la gente mas afamada de su staff podría ser echada -como le terminó pasando a Claudio Loser (que llegó a ganar U$S 21.000 mensuales mas alojamiento y otra prebendas)-, ¿quienes se animarían a decirle que no a los mandamases? Especialmente cuando estos encarnarían en personajes de la calaña y del tupe de Horst Kohler y Anne «Freddy «Kruger -pasadas la épocas heroicas de Michel Camdessus y de Stanley Fisher.
Astucia que se da vuelta como un guante
Fue la astucia de Ernesto Tenembaum, fundador y jefe de redacción de Veintitrés y coconductor de Periodistas mientras duro (a el y a su coequiper Marcelo Zlotogwiazda les levantaron el programa por supuesta censura) haberse percatado del interés que tendría para el mercado de las ideas argentinas hacerle una entrevista a Loser.
Después de todo Loser había sido el argentino mas encumbrado en la cúpula del Fondo, y ademas participe clave en las decisiones desplegadas casi a lo largo de toda la década de 1990 que terminaría con la debacle de de la Rua , la salida traumática de la convertibilidad y el default en el que todavía hoy nos arrastramos.
Originalmente Ernesto quería hacer una nota larga de varias carillas. Pero tan loable intención se convirtió en una larguisimo libro de mas de 300 paginas.
La interminable entrevista que fue llevada cabo a través de e-mail intercambiados durante cuatro meses entre marzo y agosto del 2004 tachonada de comentarios personales (como la identificacion entre la mujer de Loser con muchas preguntas del periodista, que este celebra alborozado), de notas a pie de pagina que ilustran cronologicamente y profundizan temas en general conocidos por nosotros, a las que las notas le dan un patina de algo mas que periodismo tendiendo al económico, y sobretodo de un crispacion y exasperación permanentes por cuando lo que el periodista quiere escuchar, no es lo que el entrevistado esta dispuesta a reconocer.
A la inversa lo que el entrevistado quiere resaltar es sistemáticamente descalificado por el periodista como ingenuidad, complacencia, autocrítica o infantil y en general mala conciencia.
Se trata en todo caso de un experimento en parte entretenido, en parte fallido y fundamentalmente convertido -como best seller que es la obra- en un ejercicio en maniqueísmo al que tan acostumbrados nos tienen los pichones lanatistas.
Porque si bien Tenembaum se infla el ego a altura internacionales al presentarse ante Loser como uno de los seis periodistas de todo el mundo becado en 1995 con un año de estudio en la universidad de Stanford, y si bien Loser aparenta humildad pero se siente un elegido (ahora desterrado del panteón) entre esos 3.000 empleados que el FMI tiene permanentemente, después de leído el libro de cabo a rabo la sensación que nos queda es de autismo, no de perplejidad, de deja vu no de revelación.
El denuncialismo lanatista
La trampa es evidente, al mas puro estilo Lanata (y en ese sentido el título del libro y la bajada son su mas exquisito correlato, Tenembaum se erige, sin que nadie se lo pida en defensor del interes nacional y de las causas justas y verdaderas. Pero las preguntas que se hace a lo largo de todo el libro son de una obviedad y una ramploneria consistentes. No hacia falta cursar un postgrado en Stanford para preguntar lo que todos nos preguntamos. ¿Qué rol cumplió el FMI en el estallido de la Argentina? ¿Por qué recomendó políticas que habían fracasado en otros países? ¿Cuánto inciden los intereses personales en decisiones que afectan a millones de argentinos?, y encima supoenr que un enemigo ficticio nos laas contestaría.
Por otra parte Loser por mas alto que haya llegado, y por mas sorprendido por su expulsion del Olimpo, fiel a su carácter de miembro de una corporación (que el mismo asemeja al Partido Comunista, o al Ejercito o al Vaticano) es incapaz de ver mas alla de sus narices y no tiene ningún interés en imaginar que ante cada punto de bifurcación de sus decisiones, las tomadas por el Fondo siempre fueron las correctas según el, y las inevitables -o sabe mas pero jamás lo dirá jugando con Tenembaun (con nuestra credulidad) como lo hace el gato maula con el mísero ratón.
Parte del montaje de Tenembaum tiene que ver con otra ingenuidad, distinta a la que el le atribuye a Loser. Es la de creer que Loser es mucho mas importante de lo que realmente fue, y que el Tenembaum, como denunciador lanatista que es, está con esta obra revelando mecanismos de toma de decisión, poniendo de manifiesto la epistemología desdentada de los fondomonetaristas, y en definitiva la mala fe sartriana y la connivencia profunda entre el FMI y las potencias occidentales -como nunca nadie lo habría hecho antes. Cuando eso ya lo hizo Joseph Stiglitz en El Malestar en la Globalización mucho mejor aunque no con menos mala conciencia, tratandose en su caso de un converso oportunista.
¿Hay alguien que viva en América Latina y que este al tanto de la política y la economía que pueda sorprenderse por estos monólogos a duo? Lo que si llama la atención es que Tenembaum haya quedado tan prendado de su presa (¿sindrome de Washington -haciendo eco al de Estocolmo para los secuestrados- habra que llamarlo?) al punto de imaginar su dialogo por e-mail con Loser como una interlocucion e amor.
Es cierto que le arranco algunas definiciones suculentas al registrar a lo largo de los diálogos expresiones como las siguientes: – A partir de mediados del siglo pasado, los norteamericanos vieron limitada su capacidad para enviar marines a estabilizar otros países. Muchas veces, sentí que el FMI cumplía ese rol. – Por su nivel de verticalismo y cohesión, el Fondo Monetario Internacional se puede comparar perfectamente al viejo Partido Comunista o a cualquier ejército. – En la historia de la deuda externa argentina ha habido un gran robo. – Pecamos por arrogantes. muchas veces, involuntariamente, impulsamos medidas que terminaron en hechos de corrupción.
No lo es menos que entre la mas mismas se desliza siempre la nostalgia del paraíso perdido y la crítica amordazada de la oveja descarriada.
El periodista acorralado por la ambigüedad
Pero a medida que vamos avanzando en la lectura nos damos cuenta de que Loser es infinitamente mas astuto y taimado que Tenembaum, que le va escupiendo progresivamente el asado, y que termina desconcertandolo, cuando la idea era exactamente la contraria.
Al cierre del libro Tenembaun remite a una serie de obras de Joseph Stiglitz, Paul Krugman y Paul Blaustein. También acepta haberse empapado en los trabajos de Martín Kanenguiser, Eduardo Amadeo, Michel Mussa y Eduardo Basualdo -a todos los que cita profusamente en las preguntas- para generar el contexto dentro del cual su monologo con Loser pudo llevarse a buen termino, aunque haya sido finalmente un exitoso fracaso.
Paradójico destino el de este best-seller que en cualquier momento desaparecerá de las listas, pero que adquirió tal estatura (por motivos semejantes y no muy diferentes a Historia de los Argentinos de Jorge Lanata por ejemplo) a través de una construcción interesada en donde un periodista se erige en fiscal de la República y ubica a otro argentino en el lugar del malvado mas atroz (asesino serial como lo anatemiza algún colega del periodista), aunque al final las tabas se terminen dando vuelta.
Curioso porque nos interesaría profundizar mucho mas la relación entre psicologia y economía, entre mafias corporativas de alla y de aca, entre mecanismos de toma de decisión y la pseudo expertise de los gurues.
Curioso porque querríamos saber mucho mas acerca de como se construye el mundo en las cosmovisiones, y de como se difunden los memes y las ideas dominantes. Pero tambien como viajan las ideas recesivas o las colonizadas. Y que mecanismos subyacen a la ingenuidad -siempre presente entre los lanatistas y otros denunciologos profesionales- de creer que denunciando al otro ipso facto validan su cosmovision, generalmente maniquea y reduccionista.
Curioso porque querríamos explorar con mayor cuidado que posibilidades hay de abrir el dialogo y de intercambiar visiones del mundo alternativas frente a interlocutores de verdad y no machietas como en este caso (para un dialogo en serio vease por ejemplo Regis Debray & Jean Bricmont A la sombra de la ilustracion. Debate entre un filosofo y un cientifico. Barcelona, Paidos, 2004.
Reconocemos en esta interminable catarata de e-mails un buen criterio editorial, una buena confección y un astuto marketing para vender como explicación lo que es solamente una catarata de lugares comunes (defensivos), coronados por una verdad que se explicita a medias tintas y sin mayores ganas por parte del entrevistado, y de sorpresa e indignación reiteradas e impostadas por parte del lanatista Tenembaum.
Decididamente hubiese sido mucho mas interesante que la intención de Tenembaum no hubiese pasado de las carillas originalmente previstas. Despues de todo quien quiera abreviar el trayecto se encontrara un excelente resumen ejecutivo de todo el libro en los Epilogos I y II donde en 20 paginas se resumen todas las incompatibilidades y malentendidos.
Mas aun -como bien apunto Tomas Abraham en Falsos dilemasen la revista Noticias del 25 de Diciembre titulado, lo que vemos es como Tenembaum debe ir replegando sus posiciones que terminan siendo ingenuas y facilistas, frente a un Loser que conoce mucho mas como se teje el mundo, y cuan bien se pueden esconder los ases en la manga sin que los denunciolgoos atinen a salir de su estado final de estupor, desdoblamiento e impotencia frente al poder de la ambigüedad que rige en el mundo real.
Algunos números escalofriantes de como el FMI revienta la plata de los países que lo financian, incluyendo a la Argentina Comisiones, grupos de trabajo y despilfarro en pasajes, viáticos y libros En el Fondo gastan como si fueran una provincia
http://www.pagina12web.com.ar/diario/economia/2-3729-2002-04-08.html
Buen artículo. No me extraña que Tarambanambaum muestre intente justificar su realidad virtual copiando y pegando palabras sueltas. En el programa de TVR el otro día (Sábado 8 de Marzo) deslizó «al pasar» que podríamos copiar el sistema educativo y de salud de Cuba. Me pregunto si Tarambananbaum realmente quiere conocer la realidad o la ajustará siempre a lo que le han enseñado en casa: el Ché es bueno, Cuba es fantástico, el Capitalismo es malo. Me pregunto si Ernesto se ha replanteado alguna vez las ideas que heredó de su casa. También me pregunto porqué insiste con que Uribe fue a gran hermano pero se olvida que su ídolo (Verbitsky) tiró una bombita que hizo volar al menos, a dos personas.
Ernest: seamos honestos con nosotros mismos. Vos sos un político/fanático disfrazado de periodista.