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Las multitemporalidades que nos habitan

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Organizaciones que quieren innovar

Vivir en una organización tiene su cuota de frenesí. Claro no estamos pensando en algún almacén de barrio, ni en una dependencia estatal, ni tampoco en una PYME que hacen lo imposible por sobrevivir y a veces lo logran y muchas otras no.

No, estamos hablando de organizaciones, no importa si chicas o grandes, si numerosas o conformadas por un puñado de gente, si estatales o privadas, si norteamericanas o argentinas, que están en el proceso de crear algo nuevo, que quieren innovar, que quieren autorediseñarse y al mismo tiempo generar productos o servicios que tengan valor agregado social, que hagan diferencias y sobretodo que impliquen algún aporte a los modos de convivencia en un mundo cada vez mas desangrado y desangelado.

No se si habrá alguna correlación positiva entre el grado de búsqueda de la innovación y el grado de conflicto que la subtiende, no se si tiene que haber una tensión esencial entre cierta convivialidad y al mismo tiempo cierta conflictividad, si lo que queremos es que alguna chispa creativa electrice a la organización.

Demasiada quietud y nos acercamos a la paz de los cementerios, demasiada intensidad y la gente se pone al borde del ataque de nervios. Pero en ese indefinible estado intermedio debemos acomodarnos y en ese espacio tan inasible debemos procrear y mantener vivas a las organizaciones a las que nos toca pertenecer, ya sea en la cúpula o en el llano, ya sea en el asesoramiento, ya sea en la linea de mandos.

Visión organizacional

Hay miles de planos desde donde podríamos tratar de entender un poco mas la movida organizacional, pero si nuevamente se me despierta este bichito preocupante se trata basicamente por la conjunción de dos factores. Por un lado la gerencia permanente de un animal en plena mutación cual es educ.ar, especialmente a partir de la incorporación plena de la TV como una de sus caras visibles, y por el otro un par de lecturas o mas bien de visiones que hice recientemente en uno de los numerosos vuelos que me han tocado en los útlimos dos meses, que tienen mucha tela para cortar.

Desde lo que me entretiene como modulador de educ.ar hoy vivimos una de las transformaciones mas importantes desde que hace 3 años nos hicimos cargo. A saber después de una prehistoria de intervención organizacional que separó a los principales gerentes, y después del armado de un equipo de trabajo para sentar los nuevos rumbos pasamos por dos etapas bien diferenciadas.

La primera desde los inicios del 2004 hasta el primer trimestre del 2005, consistió en otear el horizonte, hacer alianzas, definir líneas de trabajo, sobretodo lanzar la colección de CD y preparar la mudanza, una tarea bien compleja y que había fracasado numerosas veces antes.

El 2005 -segunda fase- fue básicamente transicional, aunque incluyó una nueva dimensión con la incorporación de la incipiente pata televisiva en agosto del pasado año. Pero el grupo de TV era pequeño en ese entonces, convivía con nosotros, tenia un financiamiento apenas inaugural y muchas cosas estaban en discusión, mientras nosotros dábamos los primeros pasos en el e-learning y estábamos mas que atorados en cuestiones de tecnología devenida en enemiga y en la migración de contenidos que nunca empezaba.

La tercera ¿es la vencida?

La tercera fase se disparó con todo en el primer trimestre del 2006. La rama de Televisión se fue a Pacheco de Melo y hubo que acondicionar mínimamente el edificio, mientras nos entregaban en comodato tanto ese lugar como Tinogasta para lanzar nuestro taller de reciclaje. El e-learning se convertía en una de las joyas de la corona con mas de 5000 egresados al día de hoy e iniciábamos el proyecto par@educ.ar.

Este proyecto fue un bisagra porque implicó al mismo tiempo tres acoples claves. Un trabajo de día a día con Microsoft y la generación de contenidos actualizados de primer nivel. El armado de una hasta ahora infructuosa comunidad temática de docentes, que debe integrarse con el espacio de innovación docente, pero sobretodo la territorializacion de nuestra tarea con un inicio espectacular en Febrero en el Colegio Lasalle y con una coronación no menos impresionante en la Universidad de la Punta en San Luis a fines de octubre.

Mientras, estamos a un tris de hacer nuestra postergada migración tecnológica, hemos avanzado en forma compleja pero irreversible en la institucionalización de la sociedad del estado, y la integración interactiva con la TV esta en su mejor momento, aunque recién estamos en las etapas del diseño.

Con cerca de 65 personas trabajando, debiendo articular numerosas dimensiones, tareas y proyectos, rotando permanentemente el eje de nuestras preocupaciones principales llegamos así al tema de la temporalidad organizacional.

La bamboleante temporalidad organizacional

¿Cuál es el mejor tempo que le corresponde a esta empresa en relación a los datos y a los miles de factores coadyuvantes que la tienen como protagonista, pero que al mismo tiempo la condicionan y permanentemente tratan de llevarla en una u otra dirección?

¿Hay que ir mas rápido o mas despacio?, ¿hay que integrar mas equipos con personal externo o desarrollar mas las capacidades internas?, ¿hay que salir mas a la calle, o trabajar mas en el laboratorio? Todas las preguntas son validas y no hay respuestas única ni inequívocas.

Y aquí entran mis lecturas y visionados conseguidos en estos interminables viaje. Porque empecé con un libro de entrevistas -cada día me fascinan mas las entrevistas- liderado por Dominique Simonet Una vida extra. La longevidad: un privilegio individual, una bomba colectiva (Anagrama, 2006) y con interlocutores del peso como son Joel de Rosnay, Jean-Louis Servan-Schreiber y Francois de Closets, donde todo el tema de la temporalidad y la longevidad -personal, pero a mi me interesa ahora verlo organizacionalmente- lo recorren de punta a punta.

Después en Miami me topé con Mavericks at work, con The Starbucks Revolution y en el puñado de revistasaparecían notas de fondo sobre Jeff Bezos, sobre la autobiografía iWoz de Steve Woszniak, sobre los nuevos navegadores y la lista sigue y sigue y se me hizo una ensalada con la temporalidad que no se pueden imaginar.

¿Empress que domestican al tiempo, o tiempos que domestican a las empresas?

Porque las preguntas que me hacia hace un rato acerca del tempo de educ.ar pueden ser continuadas con el tempo de organizaciones como Amazon, con el propio índice Dow Jones que por primera vez pasó los 12.000 puntos, o con la historia de Apple o con la increíble mutación que están experimentando las bolsas en todo el mundo, que están perdiendo los pisos físicos (los «pits», ese griterío al que nos tenia acostumbrados el NYSE) y se están convirtiendo en tumbas digitales, generando un fenómeno parecido a la muerte de los linotipistas en el propio corazón del capitalismo que era la especulación financiera, como cuenta magistralmente bien Caitlin Zaloom en Out of the Pits: Traders and Technology from Chicago to London.

Para no mencionar todo el mundo abierto por Joel de Rosnay acerca de la temporalidad celular, comparaciones que alguna vez escuché acerca del latido del corazón del ratón que pesa 30 gramos y vive solo dos años comparado con una ballena que pesa de 30 a 100 toneladas, que vive 100 años, pero ambos casualmente usufructúan un corazón que late 1.500 millones de veces en cada caso (latidos mucho mas rápidos en el caso del ratón, lentisimos en el de la ballena).

¿Cual es la mejorar temporalidad para la organización?, ¿la del ratón o la de la ballena?, ¿cual es mejor estrategia para educ.ar, la de un consumo rápido o lento de oxidantes?, ¿existen dietas organizacionales, como las hay personales?

No se trata esta vez de preguntas retóricas ni de juegos de palabras. Ir en una u otra dirección puede ser el principio o el fin de la transformación organizacional. El tema merece un estudio mucho mas detallado y concienzudo.

Publicado enDiseño

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