Y llegó el jueves santo, que esta vez no tuvo nada de jueves ni de nada de santo. Como bien muestra un meme ya no tenemos días de la semana sino solo el sufijo -day (porque los prefijos sun-, mon-, tues-…) se repiten monótonamente. Aunque no llegamos al extremo de algunos de nuestros alumnos que viven en pijamas, duermen de día y respiran de noche, esta prolongación sine die tiene un efecto adormecedor.
Dos semanas antes del inicio de la cuarentena iniciamos junto a Julito Alonso una cursada inolvidable en la carrera de Diseño en la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Andrés. Aquí en versión hiperresumida el objeto encantado de cada uno los 6 grupos de Escenarios del Futuro en los que se dividieron los cursantes. Gracias a todos
Hubo un tiempo en que jugando el juego académico podríamos escribir larguísimas ponencias, incluso en algunos casos leerlas en público, tal como todavía hace algún ilustrado septuagenario. Mucho antes de que llegara el virus, nos habíamos anoticiado de las ventajas de la escritura concisa, los concepto precisos, y la necesidad de comunicar mucho con la menor cantidad de palabras posibles.
La década de 1960 fue la segunda década prodigiosa del siglo XX. Previamente los roaring 20’s, o «Jazz Age» (años locos) fueron la primer década en tener un apodo: «Roaring 20s». Los locos años veinte obtuvieron su nombre de la exuberante cultura popular que definió a la década. Fue la década que creó un cambio político y social dramático, abrió la libertad para las mujeres, y masificó la apropiación de los avances en las ciencia y en la tecnología.
Carole Cadwalladr: Facebook’s role in Brexit — and the threat to democracy
Ya se han cumplido 50 años desde la publicación de una obra señera de un autor cuasi centenario (Edgar Morin cumplirá 99 años el próximo 8 de Julio). Si hasta la mitad de su vida Morin se había floreado con escritos politicos, confesiones personales, endechas sobre el cine y el star system, y hasta un diario de California (lo que no le impidió ser miembro de la resistencia y verse expulsado del Partido Comunista en 1952 por hereje), con la publicación de El Paradigma Perdido, la Naturaleza Humana. Ensayo de bioantropología (Seuil, Paris, 1969), daría un golpe de timón y se aproximaría a una filo-tercera cultura trandisciplinaria antes que la mayoría de nosotros.
Nos encanta hacer reseñas de los mejores libros leídos durante el año. Con tantos viajes, encuentros y publicaciones fabulosas que brotan cada año diciembre/enero son los momentos de pasar en limpio compras, regalos y pirateadas. No es que lo dejaremos de hacer, pero dos posts recientes de Jordi Carrión nos pusieron en un brete.
En el primero Un nuevo canon cultural en diez objetos, Jordi nos proveyó una lista no tradicional: una antología de objetos que conforman, en conjunto, el retrato de una época que ha borrado los límites entre la alta cultura y, por ejemplo, una historia de Instagram. Globalmente denominó a sus radiografiados como Objetos Culturales Vagamente Identificados (OCVI), e incluyó en el set a una visualización de datos, una campaña publicitaria, una lista de reproducción, un proyecto transmedia, una historia interactiva y varias mas.
Nuestra biblioteca de papel (porque en la iPad ya nadan 1.000 títulos, casi todos posteriores a 2010) es inmensa. Y si bien no conserva los 127 mts lineales desperdigados en varios cuartos de otrora, ahora con sus mas de 100 metros alberga mas de 6.000 títulos (los sobrantes siguen aún en unas cajas que no terminamos de vaciar).
Los pares inusuales se dicen de innumerables maneras. Esta semana, fuimos acicateados por el otorgamiento del reciente Nobel de Economía a Abhijit Banerjee, Esther Duflot y Michael Kremer, dedicado al «enfoque experimental para aliviar la pobreza global». En un reciente viaje a Chile nos encontramos con las vicisitudes que sufre la implementación de recomendaciones de políticas públicas. Mientras, examinamos una vez mas la dificultad en cuanto a crear bandas creativas. Así las cosas, nos replegamos sobre la obra de Mariana Mazzucatto que brinda una visión refrescante contra el reduccionismo que imagina a la innovación hecha y derecha como proveniente del sector privado, y al Estado como un gigante bobo. Siendo que éste invierte decenas de miles de millones de U$ en innovación y desarrollo para el sector privado. De estas «colisiones meméticas» nació este nuevo par inusual (con mas contexto que en los episodios anteriores). Que lo disfruten.
Los bandos se arrojan mutuamente dardos envenenados. Para unos todo está mal y la culpa es del intervencionismo (ajeno). Para los otros todo está mal y la culpa es del laissez-fairismo (ajeno). Asistimos a este binarismo aristotélico (tertium non datur), que niega la viabilidad de las terceras posiciones por doquier. La infoxicación y las redes al servicio del consumismo indiscriminado ayudan. Y todo se convierte en una gran confusión. Por eso hay quienes acuñan la terminología justa para describir este desolado presente: nihilismo de plataformas (Lovink). Pero también hay otras lecturas, premuras y posibilidades latentes.
Volvimos a encontrarnos con Mariana Maggio en la primera sesión del seminario Filosofía de la innovación en la UNTREF. Esta vez coincidimos en nuestra reverencia por textos seminales ligados a la cultura digital (Castells, 2001; Serres, 2013; Baricco, 2019), y sobretodo en que estamos asistiendo a una nueva fase de la transición del mundo letrado de Gutenberg, con sus verdades monológicas, la detección de inconsistencias, la secuencialidad y la linealidad, a otro muy distinto y ortogonal con el anterior.