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Mr Berggruen, un mecenas modelo 2025.

A powerful idea is like a stone hitting the water, expanding and rippling wide.
— Nicolas Berggruen, Chairman and Founder, Berggruen Institute

 

Todos sabemos que el benémerito Sr. Alfred Nobel (químico, ingeniero, inventor y maestro en negocios bélicos), quien dominó cinco idiomas, presentó su primera patente a los veinticuatro años y después atesoró 354 más; dejó su legado pecuniario (alrededor de U$ 200 millones actuales) a solo 5 disciplinas: Literatura, Fisiología o Medicina, Física, Química y Paz cuyos recipiendarios lo recibieron a partir de 1901. Recién en 1968 se creó el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas.
¿Porque a esas 5 (o 6) disciplinas y no otras? La respuesta es obvia. A principios del siglo XX el positivismo empezaba a dar sus primeros pasos, la propia biología recién lograba autonomizarse de su dependencia con la religión, y era obvio que las monodisciplinas necesitaban defender a rajatabla sus derechos y pretensiones de colonizar a la naturaleza a su imagen y semejanza.

No es que no haya otros premios prestigiosos que se superponen mucho o poco con los Nobeles, como los Pulitzer (USA, reconocimiento en periodismo, literatura y artes; los Lasker (Medicina y Ciencias de la salud), o que empiezan a cubrir las áreas dejadas vacantes (o inimaginadas) por los Nobel originales, como los Turing (Informática y Ciencias de la computación); los Abel (desde 2003) y la Medalla Fields (desde 1936) en matemáticas. Así como los afamados Pritzker en Arquitectura . Para no hablar de los Princesa de Asturias (multimodales) desde 1981 (se entregan en artes, Ciencias sociales, Comunicación y humanidades, Deportes, Cooperación internacional, Concordia, Letras, e Investigación científica y técnica).

Nada garantiza que los talentos mas llamativos y competentes de cada época  estén en esos listados, menos sobretodo en los Nobel donde las arbitrariedades son manifiestas ¿Porqué no los obtuvieron Leon Tolstói, Marcel Proust, James Joyce, José Luis Borges o Franz Kafka (en este caso sus obras fueron desconocidas en vida)? ¿Porque no se los atribuyeron a los descollantes descubrimientos de Dmitri Mendeléyev: Rosalind Franklin: Lise Meitner; Jocelyn Bell Burnell o el mismísimo Stephen Hawking?

Conociendo tanto las taxonomías como las (in)justicias en la asignación de laureles algo nos quedaba pendiente ¿Porqué no hay un Nobel (o equivalente) de Filosofía?, siendo que este es mi metier, mas o menos encubierto. Como siempre me equivocaba, porque tal premio existe. Solo que es demasiado reciente y no tiene demasiado difusión.

Creado en 2016 lo entrega El Instituto Berggruen

El Premio Berggruen de Filosofía y Cultura es un premio de un millón de dólares otorgado anualmente para honrar a un pensador cuya obra nos ha llevado a una mayor comprensión de nosotros mismos en un mundo en rápida transformación por profundos cambios sociales, tecnológicos, políticos, culturales y económicos.

El Premio busca situar el pensamiento filosófico del más alto calibre en el centro del debate público y amplificar su importancia para la sociedad. El galardonado con el Premio Berggruen se elige entre nominados que abarcan diversos campos de investigación y práctica, incluyendo filósofos, economistas, autores y Premios Nobel de renombre internacional.

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El Premio se otorga a un ecléctico grupo de académicos, pensadores y profesionales de talla mundial por sus  logros a lo largo de su vida. En sus 8 ediciones hasta ahora ha sido ofrecido a figuras de talla como Charles Taylor (2016) en Filosofía Política; Martha Craven Nussbaum (2018) en Liberalismo social, Política y Peter Singer (2021) en Etica aplicada. Entre los jurados figuran autores prestigiosos y llamativos como David Chalmers, Anto Damasio, Yuk Hui, Siri Hustvedt y Amartya Sen.

Como siempre podremos estar de acuerdo con estos son nombres rutilantes del firmamento filosófico actual (aunque no entendemos porque no se lo dieron a Peter Sloterdijk, Daniel Innerarity, o a Timothy Morton) pero lo que mas nos llamó la atención de este premio fue lo suculento de su dotación: un millón de dólares para una sola persona (la mayoría de los Nobel salvo del de literatura suelen ir en díadas o tríadas). Tirando del hilo el olvido de la distinción llegamos al meollo de principio.

Un milmillonario homeless con atributos

El Berggruen Institute tiene como mentor a un acaudalado y culturoso milmillonario, el financista franco-suizo Nicolás Berggruen. Sabíamos de su existencia en forma indirecta. Primero porque alberga al Antikythera project dirigido por Benjamin Bratton, una de nuestras lumbreras inspiradoras. Pero también porque es sede de la revista Noema con noticias rutilantes sobre el Futuro del capitalismo; La Crisis climática, la Geopolítica y la desglobalización y el Futuro de la democracia entre otros temas. Y con argumentos nada convencionales.

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Con una fortuna hoy valuada por Forbes en US$3.200 millones, Berggruen “el milmillonario homeless”, hace dos décadas atrás se desprendió de propiedades y obras de arte que heredó de su padre, Heinz, un coleccionista de arte judío que escapó de Alemania a París durante el nazismo. Amigo personal de Pablo Picasso, fue uno de los mayores compradores de su obra y de la de Paul Klee, que hoy integran la colección del museo berlinés que lleva su apellido.

El Instituto Berggruen, que se describe a sí mismo como «una red global de pensadores que navegan por el cambio a través de las ideas» fue impulsado con U$ 100 millonesde sus propios fondos (que se complementaron con U$ 500 millones tres años después) y la influencia de una junta directiva estelar, que incluía al ex-director ejecutivo de Google, Eric E. Schmidt; al cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman; y la directora ejecutiva y a la fundadora de Thrive Global, Arianna Huffington.

“En Estados Unidos, hay muchos grandes emprendedores… no tantos pensadores”.

La inmersión cultural de Berggruen comenzó en su infancia. De bebé, se sentaba en el regazo de Picasso. Nicolás siempre fue un outlier. En su adolescencia, fue expulsado por sedición del internado suizo Le Rosey, quizá el más elitista del mundo, por negarse a hablar en inglés (su anti-imperialismo lingüístico no le duró tanto). A los 14, su padre lo mandó a un monasterio al cuidado de jesuitas en Cadaqués con la intención de “enderezarlo”. Fue en Los Ángeles donde muchos año mas tarde (después de amasar su fortuna a partir de un módico préstamo inicial de U$ 250.000) comenzó a estudiar filosofía y teoría política de forma privada con profesores de la UCLA.

El Institute Berggruen tenía hasta hace poco tres patas de un triángulo. Sus oficinas madre en Los ANgeles. Si bien está previsto el desarrollo de un campus de 182 hectáreas con residencias para pensadores y académicos en las montañas de Santa Mónica, California (obtener las aprobaciones y permisos de construcción ha sido una «tortuosa», dice Berggruen). Una sucursal satélite del instituto en Pekín, en la Universidad de Pekín (“Desde el principio, sentimos que no debíamos hacer todo esto al estilo occidental”).

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El Palacio Malipiero de Venecia que acaba de comprar, (uno de los pocos del Gran Canal con jardín formal y que data de alrededor del siglo XI) es una de las tres sedes que asienta la presencia de Berggruen en Venecia considerada como un lugar “más neutral” para establecer una sede para el instituto. “Es como una metaciudad”, dice Berggruen. “Atrae a gente de todo el mundo”, incluyendo, por supuesto, un flujo constante de Estados Unidos. “Creemos que hay muchos buenos pensadores en Europa, pero no siempre muchos grandes emprendedores”, dice sobre su ubicación en ambos mundos. “En Estados Unidos, hay muchos grandes emprendedores… no tantos pensadores”.

Backstage y dudas, pero con beneficio de inventario

Es probable que como afirma Eric Schmidt, Berggruen sea «un intelectual muy serio«. De lo que no cabe dudas es de su enorme poder de convocatoria. Le gusta armar reuniones de mentes brillantes en todo el mundo. Una de estas, con unos 15 líderes políticos, empresariales y de políticas públicas, tuvo lugar en 2013 en Pekín, y hasta el mismísimo presidente eterno Xi Yinping fue de la partida.

Ahora tiene otro objetivo en la vida: salvar a la democracia, en particular en Europa, para lo que ha creó un ‘Consejo para el futuro de Europa’, y su think tank, el mismisimo Nicolas Berggruen Institute, que estudia los modelos de gobierno más eficientes a nivel global. Algo así como su propio G20, del que participan ex mandatarios de todo el mundo y periodistas como la fundadora del Huffington Post, Ariana Huffington, que se han reunido en cumbres anuales con el presidente chino Xi Jinping.

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Mas allá de declaraciones rimbombantes es importante para nosotros identificar un mecenazgo tan potente -aparentemente a contracorriente- de los simulacros que subyacen en las convocatorias de los plutócratas digitales. No sabemos hasta qué punto sus intereses convergen con quienes quieren reinventar al mundo en direcciones ortogonales al crecimiento ilimitado, apostando al paradigma de transformación de Jim Dator.

Pero de lo que no cabe duda es que iniciativas como el Berggruen, Antikythera, Noema y afines son de enorme valía e inyectan mucho oxigeno memético en momentos en que los Estados desfallecen, y muchos privados se desentienden de los wicked problems, suponiendo reduccionistamente que el mercado los resolverá.

Haber instaurado un “Nobel” de filosofía y otorgárselo a algunas de las mentes incisivas y criticas que mencionamos antes va en la misma dirección. Mientras deberemos convivir con el boato, la intelligentsia, alguna nomeklatura y distintos personajes que en razón de su poder económico pueden instaurar horizontes culturales que a veces son deseables y muchos otros no. Estamos viviendo en la era de la revancha.

Es la era del cambio de los valores de referencia del sistema global, para sepultar el universalismo de los derechos humanos y de la democracia, y consagrar la soberanía de los Estados en el centro absoluto de las relaciones internacionales y el derecho de estos por encima de los derechos individuales.

¿Hasta qué punto los estudios y análisis fomentados por mecenas como Berggruen -sobre todo a partir de la creación del ‘Consejo para el futuro de Europa’se hacen cargo de estas torsiones que amenazan romper de una vez y para siempre el tejido social devolviéndonos a épocas oscuras e ignotas?

NB Acabando de ver los 60 episodios de El Cuento de la Criada, los horizontes están un poco difusos y se han achicado exponencialmente.

Referencias

Bratton, Benjamin with Channel Studio Antikythera. “Everything’s Computer!”: For a New Speculative Philosophy of Computation (Which is to Say, of Life, Intelligence, Automation, and the Compositional Evolution of Planets)
Dator, James Introducción a los estudios de futuros. Cuadernos del Centro de Investigación
en Economía Creativa (CIEC), (47), marzo, México: Centro de Diseño, Cine y Televisión. (2017)
Reginato, James Nicolas Berggruen, the modern-day Medici Financial Times May 29 2024.
Rizzi, Andrea La era de la revancha. Anagrama, 2025.
Xygalatas, Dimitris To Save Nature, Make It Sacred. Noema, July 3, 2025

 

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