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Día: 2 mayo, 2011

Aprendizajes mas eficientes en la sociedad interconectada

(III Jornadas de Innovación en Formación en Barcelona)

Las redes sociales no son la causa última de las revoluciones árabes pero si la causa primera. Semejante a ludditas amateurs capaces de desarmar relojes desde el mas chiquito al mas grande, en pocos días, las multitudes inteligentes árabes desbarataron enormes sistemas de creencias especialmente mal entendidos en Occidente.

No sabemos con quien indignarnos mas si con los retrógrados analógicos que las minimizan, o si con los académicos iluminados, como Samuel Huntington a la cabeza que habían hecho de los sistemas de gobierno árabes basados en un supuesto fundamentalismo islámico antidemocrático civilizaciones que por fuerza deberían chocar con la nuestra.

En todo caso la gran incógnita no es tanto como ambos pudieron equivocarse tanto, sino quienes serán los nuevos relojeros capaces de recombinar las piezas desmanteladas y conformar, en un bricolage innovador genial, nuevos organizadores materiales y conceptuales, que a la vez que trascienden estos malos diagnósticos anuncian nuevas formas de convivencia y vida en comùn.

Twitter, la revolucion y los enfoques ni ni

twitter

No hay mal que dure mas de 40 años

Paso por enésima vez, fue delante de todos, la única novedad para los que vivimos en el Sur, fue que ocurrió durante el verano, justo cuando en nuestros hemisferios no pasa absolutamente nada, pero la magnitud y el peso de lo que se está jugando, porque la cosa recién empieza y nadie sabe adonde va a parar, es tan enorme, mientras que la evaluación, y la valoración sigue yendo por la escalera cuando la magnitud de lo ocurrido va por el ascensor.

Nos referimos obviamente a la conmoción que está pulverizando las certezas de que el mundo árabe continuaría cebado en una temporalidad ajena a la nuestra y de que inesperadamente -como siempre ocurre lo que nos importa-, la zanahoria de la democracia -que generalmente se practica en modalidad formal en nuestros países- podía usarse para enmendarla la plana a los tiranozuelos -generalmente tolerados o auspiciados por USA- y para graduarles la asistencia técnica, o los dólares que permitirían mantenerlos ya sea como buffers o como garantes de la paz con Israel.

Como fue el caso de Hosni Mubarak en Egipto, durante 32 años, pero sobretodo como fuente de financiamiento energético como es el caso de Arabia Saudita, probablemente lejos aun de ser la ultima pieza del domino y qué decir de Libia cuando el 90% de su petróleo termina (o terminaba) en Europa. Pero con la velocidad y capacidad destructiva que están teniendo la militancia y el activismo espontáneo en los países arabes parece que no hay sultán o príncipe, ni autócrata por mas ilustrado o sanguinario que sea, que esté exento del fantasma del exilio, el suicidio o el escarnio público y popular.