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Día: 21 septiembre, 2009

Cuarenta y ocho horas a toda velocidad en el planeta de la tierra roja.

del monte

Del Monte en el Monte

Es difícil que alguien pueda imaginarse a Del Monte un fascinante restaurante fashion (y fusion) como puede verse en la foto, alojado en un inmenso galpón que alguna vez lo fue de yerba, y que en menos de un año se ha convertido en el restaurante mas fashion de toda la provincia -y que en un ciclo de exposiciones cambiantes aloja algunas joyas de la artista local Tazmine Zampaca en unas gigantescas y hermosísimas fotografías de Humberto Costa, portadas por una exótica belleza local de nombre Macaren ).

Porque Del Monte, como su nombre lo indica está en medio de un monte, en medio de la nada, en las afueras de la ciudad, quizás mas cerca del Parque de las Naciones que del propio centro, mas que pequeño, de Oberá, un rincón en el mundo que tiene atrapados y encandilados a sus habitantes, y que gracias a la intensidad y las ganas de un par de sus habitantes, me vieron morar, sorprendido (en el desvencijado pero simpático y evocador de otros tiempos Hotelucho Anahi), y al mismo tiempo lograron trasmitirme la energía y las ganas de estos parajes, de ser mas de lo que son, pero también de seguir siendo lo que son, sin complejos, ni estridencias, ni lamentos, ni melancolías.

Del Potro, El Plan Ceibal, El Proyecto Facebook, cisnes negros por derecho propio

plan ceibal 2

El tennis es una buena ventana al alma

Corría raudo del aeropuerto de Carrasco hacia la Intendencia Municipal de Montevideo (que tiene una puerta cincelada que es de las mas lindas que jamás haya visto en mi vida), cuando alcancé a ver una raqueta levantada en un bar, pero no sabía si se trataba del primer o del último set, eran cerca de las 7 de la tarde y la final del US Open entre Roger Federer y Juan Martín del Potro, postergada por lluvia a lo mejor ya había terminado.

Fui a dar mi charla en el contexto de una evaluación y análisis de avance de los logros de El Plan Ceibal (Foro Educación,Tecnología y Sociedad) en Uruguay. A la salida caminámos en grupo por la mítica avenida 18 de Julio, y cuando llegué al Hotel Balmoral en la no menos conocida Plaza Cagancha, un augusto edificio que conjuga muy bien con el estilo melancólico y soberbio de esta añeja ciudad, me encontré con que Del Potro estaba peleando el último punto del cuarto set.

Del Potro iba a abajo 6 a 5 y, aunque tenía el saque a favor, tendria que ir a tie break, y sabemos que bien los juega Federer. El resto fueron casi 45 minutos de pura magia, y la aparición de un nuevo cisne negro en el firmamento tenístico. Del Potro había ya perdido 6 veces antes con Federer, y nada indicaba que le ganaría esta vez. Y cuando todo el mundo esperaba una final Federer vs Nadal con ganancia segura para el suizo, las tabas de las Moira volvieron a darse vuelta. Lo improbable, lo casi imposible ocurrió. En la final volvió a pasar lo mismo.