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Día: 29 junio, 2010

El diablo sabe por diablo pero mas sabe por viejo. Cuando crepúsculo y lucidez increíble van terriblemente juntos

Colombia, tierra querida

Quien sabe porque motivo me ocurrió con Colombia y no con México o con Brasil. Porque en estos dos últimos países estuve innumerables veces desde hace tiempo inmemorial. Mi primer viaje a Brasil data de 1979, y a México fui pro primera vez en 197, mientras que a Colombia recién llegué a Bogotá en 1990 y a Calí en 1994, y recién volví a Bogotá en el 2004 para la inauguración del portal Colombia Aprende.

Pero aunque el motivo es insondable las consecuencias no lo son. Ya sea trabajando con la gente del Ministerio de Educación, habiendo pasado por la Universidad Luis Amigó en Medellín en el 2003, por EAFIT en el 2008, por la Universidad de Lasalle el año pasado, y con dos encuentros en la buchera para Octubre de 2010, sin contar los seminarios Educamp que hicimos con Diego Leal en Pereira, Montería y Cartagena, lo cierto es que Colombia cada dia me es mas afin.

Me gusta su gente, me gustan sus sonidos y colores, no en vano vienen de pelear una guerra y de ganarla relativamente, y hay mucho en sus usos y costumbres que denotan la supervivencia y las ganas de vivir. Los colombianos son infinitamente diversos, su generosidad es enorme y las ganas de aprender (y de enseñar) que tienen son siempre llamativas.

El reciente seminario que hice en la Universidad Distrital se salió del común y fue sin dudas el mas edupunk con máquinas 1@1 a granel, que haya hecho hasta ahora, ayudado en eso por el altísimo nivel de los participantes, todos ellos maestrandos y doctorandos.