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Día: 24 mayo, 2018

Elliot Eisner: 15 principios para diseñar una buena escuela

Crecer en una cultura

El 10 de enero de 2014 moría Elliot Eisner, un brillante meta-pedagogo y ecologista de las buenas escuelas, que trascendió en castellano a partir de un par de publicaciones en la editorial Anagrama en la Colección Educativa dirigida gallardamente por Edith Litwin, quien le tradujera Cognición y Curriculum. (Dewey Lecture de 1980, original 1994) y La escuela que necesitamos. Ensayos personales (original 1998).

Durante varias décadas Elliot Eisner había venido elaborando la idea de que el desarrollo de la percepción supone «la habilidad de tomar decisiones en ausencia de reglas». Reconoció que la percepción «honra a la sorpresa, hace circular la ambigüedad, se enfrenta con la paradoja». La percepción goza dentro de un campo de posibilidades más que de realidades, nos permite suspender el juicio resolutivo y sin embargo sostener la experiencia.

Partiendo de la idea de experiencia de Dewey, transformó esta concepción y la recalificó con el nombre de “experiencia de lentificar la mirada”, es decir, hacer la percepción más lenta y reposada para potenciar así la valoración estética (Juanola Terradellas & Masgrau Juanola, 2014).

¿Cómo hacer para que el futuro inequitativo que llegó hace rato se vuelva un bien común (para muchos)?

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Estamos en una misión:
se nos llama a configurar la Tierra.
Novalis

Hemos perdido el futuro pero no podemos seguir perdiendo el tiempo.

En una obra reciente mas que concisa y certera Marina Garcés (2017) hace un análisis muy poco complaciente de la anti-ilustración propia del mundo contemporáneo. Si hace 200 años atrás el gran filosofo Immanuel Kant decía que la ilustración (la emancipación de la humanidad a través del conocimiento justo y la política libertaria) no era un estado sino una tarea, Garcés sostiene que la anti-ilustración actual no es un estado, es una guerra.

Autoritarismos, fascinación por lo pre-moderno (todo pasado fue mejor), retrotopías (Bauman, 2017) son el nombre del nuevo juego. La educación, el saber y la ciencia se hunden, si no proponen soluciones laborales, técnicas o económicas (solucionismo).

Apóptosis institucional y reinvención por emergencia

libroUn libro no cambia el mundo, ni el mío ni el vuestro, ni el personal ni el colectivo. O casi nunca lo hace. A menos que se trate de una novela genial, de un ensayo desmistificador, o de un poema que sintoniza con nuestra veta más etérea y romántica, en el momento justo o junto a la persona apropiada.

Un libro no cambia a las organizaciones por más que se trate de los clásicos que han permitido reinventarlas o rediseñarlas, desde Max Weber a Frank Taylor, desde Elton Mayo a Chris Argyris, desde James March a Peter Drucker, para no hablar de los gurúes de las últimas dos décadas desde Michael Porter a Geoffrey Moore, desde W.Chan Kim a Clayton Christensen, desde Jim Collins a Eric Ries, desde Jason Fried a Peter Thiel.

Pero las organizaciones por mas dogmáticas que sea, cambian… o mueren. Muy pocas veces a la velocidad requerida, casi siempre a destiempo, sacrificando en el medios vidas e ilusiones, cumpliendo malamente sus misiones y funciones. Con algunas excepciones como Apple en sus inicios o Ultimate Software en nuestros días.