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La generacion Wilshire. Los ciclos eternos de Wall Street

wilshire.jpgTenía razón mil y una veces Gerald Holton cuando hablaba de los thematas (continuismo/discontinuismo, onda/corpúsculo, finito/infinito, etc) como de las macrometáforas que regulan el accionar del pensamiento desde tiempo inmemorial. Porque ese puñado de organizadores conceptuales antagónicos, que el historiador de la ciencia situaba como acuñadoras de las grandes revoluciones científicas, también vale para el caso del arte o de la politica, y sobretodo tiene plena vigencia en el campo de la vida cotidiana y de la economía política.

Oscilamos permanentemente entre extremos de un arco ideológico. Como si fuéramos pequeños Immanueles Kant redactando neustra Dialéctica Trascendental de las categorías, hay momentos en que creemos que el progreso es ilimitado e indefinido. Pero, al menor tropiezo o dislate nos corremos y cambiamos de columna, y sostenemos no menos entusiastamente (al revés) que el mundo se va al cadalso y al colapso en un santiamén.


No hay lugar donde esta pendularidad ancestral no encarne con mayor fuerza (y consecuencias) que en el terreno económico. Un día saludamos con alegría a la fisiocracia y sin el menor tupé nos ponemos del lado del mercantilismo mas brutal al siguiente (o lo que es lo mismo en la historia una generacion o siglo después).

Desde hace al menos dos siglos y medio la teoría economica ha oscilado así entre extremos no menos antagónicos, hasta llegar hoy a la gran oposición entre neoliberalismo y anti-neoliberalismo ( o neo-estatismo).

Por nuestras latitudes esto se traduce en la guerra sin fin entre convertibilidad y libre flotación, entre déficit e (inconseguible) disciplina fiscal, entre acumulación asimétrica y generación de 19 millones de pobres, y un supuesto distribucionismo tierno que hasta ahora no existe en ninguna provincia -salvo tal vez en Santa Cruz, y se dice que en San Luis.

Pero si aquí en el Sur todo es confuso no lo es menos allá en el Norte, donde todo esto se inventa y aqui llega como deteriorada y mediocre copia.

Confirmando que muchas de las intuiciones que habiamos acuñados en nuestro libro La Generación Nasdaq estaban bastante bien orientadas, nos anoticiamos a un poco mas de un año de su publicación que el derretimiento del valor del mercado del mundo tecnológico no es meramente de 25% (4 billones perdidos de un total de un poco mas de 17 billones a fines del 2000, sino que ha aumentado a la terrible cifra de mas del 40% con 7 billones desaparecidos desde esas miticas fechas). Aunque nos cuesta mucho imaginarlo, ese valor es equivalente al PBI de toda la Unión Europea o al 80% del de Estados Unidos.

El valor total del mercado accionario de la Bolsa de Nueva York, la de mayor volumen del mundo, es la suma del precio accionario (cantidad de acciones multiplicada por el valor presente de cada una) de las 7.000 compañías que allí cotizan.

A fines de Julio del 2002, el índice Wilshire 5000 , más ignoto pero más abarcativo que el indicador líder Dow Jones o el Standard and Poor’s 500, le puso cifra a la desesperación de los inversores estadounidenses (Mirar aquí, para una excelente comparacion de índices).

Al analizar el volumen de capitalización bursátil de marzo de 2000, de aquellos 17,2 billones de dólares 36,2% lo explicaban los valores de las empresas de IT (tecnología para información, Internet). Fue el sector que más se infló en la burbuja especulativa. Y el que más se desinfló. Hoy, ese sector bajó su parte en el total del mercado a apenas 15%. A las telecomunicaciones igual les fue de mal.

Wilshire 5000 dio ejemplos de cómo se afectó el valor de las empresas líderes en cada rubro entre marzo de 2000 y julio de 2002. Así, en el sector IT la empresa Microsoft pasó de US$ 581 mil millones a menos de la mitad: 277 mil millones de dólares. En bancos y finanzas, que hoy representa con 22% el sector de más valor en Wall Street, tras desplazar a IT, Citigroup cayó de 204 a 150 mil millones. El banco, igual que el J.P.Morgan, recibió un fuerte golpe el martes cuando se conocieron sus vinculos con Enron, el gigante energético quebrado hace unos meses.

En el resto de los sectores, que aquí se citan en importancia decreciente según su peso en Wall Street, el valor bursátil de las empresas líderes se movió así: consumo masivo, Wall Mart pasó de 247 a 211 mil millones. En salud cambió el líder: era Merck, una de las acusadas de contabilidad fraudulenta, y pasó a ser Pfizer, que vale 175 mil millones. En industria, General Electric pasó de 522 a menos de la mitad: 275 mil millones. Alimenticias: Coca- Cola subió (una excepción) de 116 a 119 mil millones. Energía, Exxon Mobil pasó de 267 a 236 mil millones; y telefonía, la líder era AT&T, muy golpeada en las ruedas «negras» de estos días, y pasó a ser Verizon, que hoy vale 93 mil millones.

En los otros sectores, materiales lo lidera Du Pont , que pasó de 57 a 40 mil millones de dólares; y en servicios públicos, hoy la firma de mayor valor accionario es Southern con 18 mil millones. En marzo de 2000 era Enron, que valía 51 mil millones, precio que se hizo añicos y gatilló, en medio de escándalos, el desastre actual.

Los datos son estremecedores y por mas que tomemos un indicador o el otro (ya sea las 6500 compañias que están en Eilshire o las 2100 de la Bolsa de Nueva York, o las 7.900 que están en el Nasdaq) los resultados son siempre los mismos.

La caída de la burbuja de Internet fue solo una cara de la moneda, en cierto sentido la primera y las mas dulce. Pero los cimientos estaban terriblemente podridos. Y nada indica que (al igual de loque sucede en el caso argentino) que hayamos llegado al fondo del túnel (como extraordinariamente bien lo indicó Gerardo della Paolera en una entrevista que le hizo Julio Nudler en Página/12 por la misma fecha).

Despues de todo no solo los argentinos estamos con 4 años de recesión a cuestas. Miren a los japoneses en donde hoy el mercado está 70% abajo del valor que tenía en el pico de la especulación, diciembre de 1989. Académicos e investigadores comparan la crisis japonesa con la de 1929 en EE.UU. y sus secuelas en todo el capitalismo. Pero de a poco, ya aparecen paralelos más temibles, entre el crac de hace 73 años y el desplome bursátil que ahora tiene lugar otra vez en Wall Street.

¿Logrará Bush (aparte de embarrarse cada vez mas en sus negociados personales) a fuerza de bombazos evitar ese temible crac del 29 en versión bis? Lo único que podemos sacar en limpio de todo esto es que no es oro nada de lo que reluce, y que el caos mucho mas que el orden será la lente con la deberemos analizar (pero sobretodo a partir de lo cual sintetizar) nuestro futuro inmediato.

Publicado enMemetica

Un comentario

  1. Christian Christian

    Esperaremos a ver qué pasa si se lanza el tan anunciado ataque a Irak, y cómo reprcute eso en el precio del petróleo y en la industria del turismo en Estados Unidos. Se complementa muy bien con el artículo de Julio Nudler, en el Cash del domingo 1 de septiembre, sobre que el segundo circulante del mundo, detrás del dólar, es el millaje a utilizar por las pasajeros de las empresas de aviación.

    Ahora, ¿qué apsaría si hubiera una crisis de confianza sobre las aerolíneas y los poseedores de esas millas salieran todos corriendo a reclamar esas millas o su eventual devolución en circulante? °Qué corralito aeroespacial!

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