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Mick Jagger Maestro en el arte de la Ateología.

De Jean Luc Godard a Martin Scorsese

Hace muchos pero muchos años ví una filmación de uno de los shows de los Rolling Stones. No me acordaba el nombre, aunque a lo mejor la volví a ver en TV o seguramente salió en video. Se trataba de Let’s Spend The Night Together (1983), de Hal Ashby una de las 4 o 5 que esta banda genial filmó en su vida infinita.

Porque los actuarios del rock son implacables cuando de hacer inventarios se trata y con hacer mas que un chasquido de los dedos (Google y IMDB mediante) no resulta difícil inventariar el listado completo de su filomgrafía que consta de One Plus One/Sympathy For The Devil (1968), de Jean Luc Godard, The Rock & Roll Circus (1969), de Michael Lindsay-Hogg, Gimme Shelter (1969), de Albert y David Maysles, Cocksucker Blues (1972), de Robert Frank, pasando por la de Ashby llegando a la increíble Shine a Light -ganadora de varios premios en el Festival de Berlin hace pocos meses- de Martin Scorsese estrenada hace poco y una de mis buenas experiencias de cine en pantalla grande del año 2008 (contrapuesta a bodrios como la última de Harrison Ford, por ejemplo).

Los Stones vienen tocando desde que yo escucho música y siempre en la competencia con Los Beatles perdieron en mi gusto y corazón. No quise ir a verlos en ninguno de los dos recitales que dieron en River y jamas se me ocurrió seguirlos en ninguna de sus giras mundiales.

Un viaje de ida en el Beacon Theater

Pero convengamos que de las decenas de LP y CD que sacaron hay una decena/veintena de temas que tienen una fuerza y una energía únicas. Trátese de Gime shelter, Let’s spend the night together, Ruby Tuesday pero sobretodo I cant get no satisfaction, o Happy

Claro que comparar la película del 83 con ésta es mezclar peras con tornillos. Como mas de un crítico serio comentó, esa película era floja y aburrida, apenas un concierto regular en un escenario francamente horrible, lleno de plataformas rosas y largos pasillos por los que Mick Jagger hacía su rutina de corridas que ya es habitual. El inicio de los Stones como espectáculo de grandes estadios.

Pero aun asi tenía momentos fuertes, presentaba un anticipo de que todo tiempo futuro será mejor y de pronto ese tiempo se nos vino encima

Esta versión de Scorsese y todo lo que sentíamos y pensábamos acerca de los Stones se confirmó, se potenció, se disparó y no nos queda otra que desearle vida eterna al grupo, cuando sabemos que cada día que pasa lo acerca mas a la disolución o a la muerte. ¿Pero quién lo imaginaría subiéndose a este viaje de ida que fueron los dos shows muy especiales que dieron los Stones en el Teatro Beacon en NY.

Porque acostumbrados a la masividad de los estadios, no dudaron en arrinconarse en un lugar chico, tocando para un público selecto (que incluyó muy especialemente al matrimonio Clinton), y dándole espacio a una serie de invitados jóvenes y con garra como (Christina Aguilera, Jack White y Buddy Guy)

Bajo la mirada atenta y enamorada de Martin Scorsese

Recital armado a medida para que su gran amigo Martin Scorsese que no dejó pasar una sola de sus memorables películas sin homenajearlos, juntara un dreamteam de camarógrafos (cuatro ganadores de Oscar, otros tantos nominados) con la intención de registrar de la mejor manera posible a la banda

Cuando dos potencias se saludan, como es el caso de los Stones y Sorsese los de afuera somos mas de palo que de costumbre. Mick Jagger lo cargó simpáticamente al director insistiendo en que Shine a Light, -la maravillosa película que vimos unos meses atrás pero que no se porque no pudimos comentar entonces- fue la primera película de Scorsese en la que no se escucha “Gimme Shelter“ como si sucedió con Buenos muchachos (1990), Casino (1995), y Los infiltrados (2006).

Hastiado de cantar Solo le pido a Dios, deslumbrado escuchando interminablementeSatisfaction

No nos habíamos olvidado de la película cuando decidimos terminar esta reseña, pero León Gieco volvió mas urgente la necesidad de hacerlo. Porque si él está hastiado de cantar Solo le pido a Dios, o mas bien del farabutismo que supone que tarareando esta canción, encendiendo un celular y hamacarse en una grada, es quedar en paz con el mundo que se va a pique, y en cambio se emociona hasta el tuétano escuchando a Mick Jagger cantar por enésima vez Satisfaction, como si fuera la primera vez que lo hace, aquí hay mucha madera x tallar aun, y ahí vamos.

Los Rolling Stones siguen acorralando al mundo, como vienen haciéndole sin parar desde 1964, y como ojalá lo hagan en el aniversario de su medio centenario, al desafiar las normas de la moral, la física, la metafísica, pero sobretodo las de la biología, como ningún otro actor social, político o cultural pudo hacerlo nunca antes, y como bien lo constató León Gieco, quien desde que hizo esas declaraciones se convirtió, esta vez si, en mi amigo eterno.

Porque refiriéndose a Mick Jagger no tuvo empacho en declararlo inconcebible, imposible, único, fuera de toda clasificación, alguien a distancia luz de la política o de los usos políticos de la música, y al mismo tiempo una fuente de adrenalina, de energía, de potencia y de comunicación como muy pocos otros músicos, actores o personajes en el mundo pueden vanagloriarse de serlo.

Musicalizando a Fausto, encarnando a Dorian Cray

Porque si hay algo que caracteriza a los Rolling Stones es su encarnación del mito de Fausto y de la eterna juventud. Y si hay alguien que logró recrear a este Fausto del siglo XXI son precisamente los Rolling Stones.

Scorsese no quería rodar ni backstage, ni bambalinas. No le interesaba la opinión, filosa o no, de los músicos, lo único que quería era retratar en vivo un show, que son todos los shows, poner en cámara la energía electrificante de los Stones, y de este modo regalarnos uno de los shows mas maravillosos y energéticos jamas vistos.

No sé si quienes estuvieron en River en las dos venidas de los Stones a la Argentina, o quienes participaron del récord Guiness de asistentes a un recital de Rock en 2005 en Río, sintieron algo parecido a lo que sentimos nosotros cuando vimos no una sino tres veces Shine a Light la impresionante película de Scorsese.

Lo cierto es que que los Stones son mas Stones que nunca en el escenario. Para Scorsese son puro rock and roll a una edad en donde los músicos hace rato que se jubilaron, fueron diezmados por la droga o el alcohol, o renunciaron hace rato a cambiar al mundo, o a los otros, a pura zapada y golpes de guitarra y batería.

Esa impresionante mezcla de madurez y poder, inconsútiles

Hay una mezcla de madurez y poder que nos supera, cada vez que tocan los Stones, y nos produce éxtasis, admiración y placer, morbo y envidia. A ello han contribuido las 18 cámaras que uso Scorsese y los camarógrafos únicos que concitó. Los Stones son semidioses y sobrevivientes, ajenos a las reglas que valen para nosotros los mortales.

Los Stones nos devuelven a la antigua Grecia, hacen la apología de lo dionisíaco y a poco que pensemos un poco sus letras, en vez de recitarlas rutinaria y automáticamente, lo que están promoviendo es una revolución moral de los años 60 (hoy cuando la misma palabra revolutionibis ni siquiera tiene el valor frío y distante que le otorgaba Copernico uno de sus acuñadores) en un ejercicio implacable de retroprogresismo.

Sus letras son duras e irreverentes, se acercan mucho mas a Kurt Weill que a Los Beatles, estos tipos siempre quisieron promover una explosión del sentido y una y otra vez cruzaron todas las fronteras de lo permitido para encarnar una moral que aun hoy suena riesgosa, y para la cual son muy pocos los preparados para tomarsela en serio.

Scorsese que los usó todo lo que su presupuesto le permitió en películas anteriores rezuma todavía hoy un admiración sin fin por una canción como Sympathy for the Devil, que le trasmite el sudor y el hedor de las calles sucias, pero que son generalmente los lugares en donde pasan las cosas.

De Marlowe a Los Stones

Si John Marlowe inventó el mito de Fausto, si Goethe lo escribió y entre nosotros Estanislao del Campo lo parodió, con los Stones el mito encarnó en cuatro monstruos imparables.

Mick Jagger que de tonto no tiene un pelo reconoció -es un extraordinario y exitoso empresario entre otras cosas- haber leído el Fausto, hace añares, y seguramente en esos versos encontró el elixir de la juventud del que los cuatro Stones vienen bebiendo incansablemente, y que hoy los muestra en recitales como éste mas vivos que nunca.

Jagger que frisa los 65 años, exhibiendo orondo 7 hijos y 2 nietos, aunque seguramente firmó ese pacto con el diablo, prefiere desentenderse del tema, de la filosofía barata y de las zapatoillas de goma, y lo único que quiere es cantar, bailar, enloquecernos con sus piruetas, con sus labios fruncidos, su cintura de avispa y su deambular incansable por los escenarios para nuestra admiración infinita, para nuestro escarnio eterno.

Medio siglo de vivir a pleno y estar para contarlo

El grupo tiene un no se que de dinámica interna donde Jagger se lleva las palmas, Richards es el ogro malo y Watts y Wood funcionan de comparsa, pero también se sostienen por peso propio.

Después de haber compartido casi medio siglo de giras y locuras, después de haberlo probado todo y de haber exagerada como ninguno, el grupo se monta en roles intercambiables, en desafíos permanentes, en juegos de sustituciones y sobretodo en la potencia imparable de Jarrett para el canto y de Richards para la locura sin fin.

No casualmente Richards se cayó de un cocotero en Fiji en el 2006, obligando a postergar durante meses una de las giras maratónicas y monumentales del grupo. No casualmente mientras que Jarrett habla de un pasado de drogas como estadio superado, Richards se vanagloria de seguir utilizándolas sin parar, solo que ahora bajo el formato benevolente de la medicación.

Pero detrás de sus comentarios burlones podemos imaginarnos un consumo intermitente y domesticado. No casualmente su adicción a la heroína estuvo por destrozarlo varias veces y de vuelta de tanto riesgo se ha convertido en la figura casi única de un riff humano.

Fausto Jagger y Mefistófeles Richards

Jesús Ruiz Mantilla en su magnifica nota de tapa de marzo del 2008 en el EPS Semanal, los bautizó acertadamente como Fausto Jagger, el eterno insatisfecho, el cerebro que todo lo controla, y su compañero Mefistófeles Richards que actúa como una conciencia intranquila, provocadora y leal.

Mezcla de caradurez y de provocación permanente, cada tanto Richards dispara munición gruesa contra Jagger acusándolo graciosamente de ser un desviado hacia el pop, mientras que él seria el único que mantendría viva la cara mas ácida y hard del rock satánico.

Pero mas que su complementariedad. Mas que su deseo de ser números uno, mas que su contraste permanente e insistente, lo que hace de estos dos personajes juntos un núcleo duro sin parangón en la historia del rock, es haber musicalizado al Fausto de Goethe logrando una transposición estética que tiene pocos parangones en la historia.

Si para muchos los versos satánicos de Goethe hoy son difícilmente digeribles, darse una vuelta, o ser volteados por Satisfaction, por Paint it Black o como ya dijimos por Symphony for the Devil, cumple acabadamente con la misión del alemán.

Como suele suceder en estos casos la potencia pura necesita de reveladores. La energía indomesticable necesita de algún cable a tierra interpretante, las ganas de llevarse todo por delante necesitan de alguna caricia y de alguna mediación.

Scorsese just did it

Es lo que ha logrado Scorsese con esta película que como estructura narrativa es de una pedantería y de un aburrimiento sin fin. Un recital de rock filmado. Pero dado que quienes potencian el recital son nada mas y nada menos que nuestras majestades satánicas, Scorsese a su modo, reflota lo que Godard hizo hace cuarenta años.

En ambos casos se trata de interpretar la potencia y el efecto de sus mensajes, la laceración de letras corrosivas contra una sociedad pacata, que después de una apertura expectante en los 60/70, involucionó hasta la majadería y el lameculismo que vemos hoy. Alla, acá, en todas partes.

El canon de los Stones no es ni el de Kant del imperativo categórico, ni la Biblia edulcorada antes de que Lutero la mancillase. Sin seguramente haber leído jamas a Onfray, y desconociendo el esfuerzo que el genial francés viene haciendo desde hace una década para escribir Tratados de ateologia , y reivindicar a los filósofos hedonistas de todas las épocas como recién comprobamos en La sabiduría de la antigüedad y El cristianismo hedonista., Jagger le pisa los talones.

Porque Mick Jagger es Aquiles y Richards es hijo de Epicuro y ambos de Nietszche. Los dos nacieron en 1943 en Dartford, Kent, de familias ricas, se conocieron a los 4 años, pero no volvieron a verse sino 21 años mas tarde para encender la llama de lo que hoy siguen siendo los Rolling Stones. Jagger hasta llegó a estudiar en la London School de Economics de donde fue aparentemente expulsado por arrasar la librería con una moto.

La rabia es rebelión contra la injusticia.

Charlie Watts los acompaña desde entonces, Ron Wood llegó en 1975. En el medio murieron Brian Jones en 1969 y Ian Stewart en 1985. Bill Wyman el bajista plantó bandera en 1993. Mientras, la banda no deja de tocar y ostenta en sus nutridas alforjas 55 albumes, 22 vueltas al mundo.

Lo llamativo, lo sorprendente, lo incomprensible es, como estos tipos pueden seguir tocando a los 60 años, igual o mejor que a los 30. Porque en vez de jubilarse, quieren jubilar a su audiencia, buscando siempre generaciones nuevas que los adoren.

Pero tanta maravilla es también parte de la pelicula que, a la vez que registra el mito, lo vuelve a escribir. La reacción de los cuatro Stones frente a su fijación en imágenes varía entre la admiración y el desentendimiento, pero lo cierto es que medio siglo de electricidad compartida con decenas o centenares de millones de personas no podrían haber sido mejor encapsuladas que en este tour de force de Scorsese, que recurrió a 2 horas y 18 cámaras para lograr plasmar el sueño.

Scorsese y los Stones comparten una rabia indomesticable. Porque puede ser que la energía se evapore, pero hay cosas imantadas a estos genios que no desaparecerá nunca. Porque la rabia es curiosidad, es rebelión contra la injusticia.

Si están deprimidos, o dudan mucho de la realidad o razonabilidad de este mundo, vayan a ver Shine a Light. Si están pasando por un raro brote de felicidad y mesura, y creen haberse reconciliado con los peores rasgos del ser argentino, vayan a verla igual. Los Stones son vida pura. Esta película es adrenalina en imágenes. Cuando la educación nos adormece, cuando el marketing no se cree ni a si mismo, cuando las entrevistas solo exudan manierismos y retórica insípida, Shine a Light nos enchufa al torrente de la vida, nos conecta con el Dionisios latente en todos nosotros, brilla con luz propia y nos contagia, a pesar de nosotros mismos, lo mejor de nosotros mismos.

Larga viva a Los Stones. Larga vida a Scorsese.

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4 comentarios

  1. victor victor

    los rolling stones, es lo mejor que me paso en la vida hasta el dia de hoy.y nada, ni nadie los puede superar.

  2. angel angel

    nesecito conseguir la pelicula que hizo mick jagger en 1985 en brasil

  3. sebastian sebastian

    en primer lugar jagger no es ateo …la cancion symphathy … siempre pense ke era una ironia y espero k haci sea
    pero jagger ha dicho k kree en dios y ke tiene miedo el dia k lo enjuicie por su tributo al diablo de todos modos kreo k mick adora mas a dios k al diablo kreo k el no es satanico ha demostrado con musica lo ke ha hecho el diablo

  4. NECESITO CONSEGUIR LA PELICULA QUE HIZO JAGGER EN BRASIL ALGUIEN ME PUEDE AYUDAR

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