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Día: 9 julio, 2006

Los videojuegos en busca de sus teorizadores. Ian Bogost y Jesper Juul

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Primeras filosofías de los videojuegos existentes

Hace ya tiempo que descubrimos que los videojuegos no solo convocan multitudes y movilizan fortunas (como que el mercado que mueven ya se estacionó en alrededor de 35.000 millones de dólares anuales), sino que también están generando una enorme literatura teórica que sirve para pensarlos y pensarnos.

Ya en su momento hicimos referencia a las obras de Henry Jenkins, Mark J.P. Wolf y John Paul Gee, a las que hemos sumado hace poco a los trabajos mas de guerrilla cultural y de política y sensibilización disparados por Mark Prensky y Steven Johnson.

Pero ir por esos margenes puede hacernos perder de vista que en el ultimo año ha aparecido un conjunto de obras teóricas de altísimo nivel que bien pueden merecer la recepción como las primeras filosofías de los videojuegos existentes. Ya sea porque usan enfoques filosóficos, ya sea porque discuten filosofías, ya sea porque sus autores queriéndolo o no, voluntariamente o no, le han dado una hondura a sus aportes que los catapultan sin mayores esfuerzos a la sofisticación, la exquisitez y la capacidad de erosión propia del discurso filosófico en su mejor acepción

El escándalo como argumento. ¿Mao fue un psicopata igual que Stalin y Hitler, o no?

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Corsi e ricorsi de la historia

Lo mencionamos hace algún tiempo, pero el tema insiste porque en los corsi e ricorsi de la historia hay ciertos memes que recurren y que venden y otros no. No hay que rascarse mucho la mollera para ponerle nombre al fenómeno. Se trata del marketing del escándalo.

Pero cuidado no estamos coqueteando aquí con las huestes de Jorge Rial, ni con los nietos de Lucho Aviles. Cuando decimos escandalo no nos referimos a las bravuconadas de Sofovich defenestrando a una vedette de cuarta, ni a los circos escénicos del programa Intrusos donde infradotados de cuarta compiten para ver quien saca a premio al cerebro 0.

Hablamos, como es nuestro gusto, de escandalos intelectuales pero no tanto de los previsibles e intermitentes que remiten a plagios o a disputas personales por la primicia o la antelación, sino a un fenómeno aledaño pero bastante menos comprensibles cual es el azote a los caballos muertos.

Zaha Hadid y el maravilloso mundo de nuestro desconocimiento

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El océano de nuestro desconocimiento

El océano de nuestro desconocimiento es infinito. El mío, el de ustedes, el del canillita de la esquina. Hay tantas ciudades que nunca visitaremos y que solamente recorreremos cansinamente cuando aburridos y recién entrados a un avión revisemos el mapa. ¿Alguna vez alguien leyó que existiera una ciudad llamada Boise, Idaho?

Basta jugar con Google Maps para encontrarnos con miles de puntos en el mapa del que jamas tuvimos conciencia. Claro algunos se creen muy vivos porque pueden recitar las capitales de algún continente, pero son pocos los que siquiera oyeron nombrar las de la cincuentena de estados africanos y la de otras tantas de la cincuentena de paises de Asia.