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Todos los caminos torcidos llevan a algun lado. Hegel, Haiti, Beatriz, Horacio y Cristina. Y nuestra deuda colectiva con Guillermo Federico.

Un opúsculo excepcional

Me enteré de la existencia del opúsculo (Hegel y Haiti. La dialéctica amo-esclavos: una interpretación revolucionaria) por alguna referencia en los diarios, y porque en algún momento se lo vi a Alberto Azubel, omnívoro que se lee un libro por día o cada dos, con algunas referencias mas que interesantes.

Pero me olvidé completamente del asunto. No sé como no me llamó la atención la autora (aunque de ella he visto o recorrido páginas imborrables de Los orígenes de la dialéctica negativa: Theodor W Adorno, Walter Benjamin y la Teoría Critica de la Escuela de Frankfurt (1977), La dialéctica de la Visión: Walter Benjamin y el proyecto Arcadas (1989) y Sueño y Catástrofe. El abandono de las Utopías de Masas en el Este y en el Oeste (2000)).

Los bárbaros de Google. Educando con sentido a la generación Einstein Segunda Parte

La fiesta del saqueo

Los bárbaros saquean todo y saquean de todo, saquean a todos. Nada los amilana. Nada los desconcierta. Y cada uno de los saqueados reacciona como mejor puede. A veces en términos conciliatorios, otra veces con dudas y resistencias mas evidentes. Pero de todas las aldeas a saquear hay una que nos duele hasta el tuétano y que estamos dispuestos a defender con un ahinco y con una fuerza como ninguna otra.

Se trata de nuestra aldea mas cara, del mundo de los libros y de los grafemas, del mundo de la cultura letrada y del mundo sobre el papel (Olson). Porque si hay algo en que todo el mundo (defensores y detractores, amantes o repudiadores) está de acuerdo, es que nunca como hoy la ciudadela de los libros se ha visto tan afectada, para mal, como este mundo vandalizado.

Hay dos medidas en la que los críticos y nostálgicos basan toda su argumentación y todo su desconcierto. ¿O acaso nos escuchamos a diario la cantinela que proclama que…?

Visitar El Prado, descubrir a Giovani Francesco Caroto y despues volver a soñar

Museística profesionalizada

Se puede despotricar indefinidamente en contra de los Museos. Para los amantes de lo nuevo y de lo actual, de lo high-tech y el wifi, de los gadgets y la adrenalina que despierta la tecnología, los Museos serían aparentemente las antípodas de la emoción y la sorpresa. Un espacio adocenado y detenido en el tiempo, que nos serviría para reconciliarnos con pasadas glorias, para soñar futuros que finalmente no se realizarán y, en definitiva, para hacer un culto del pasado porque las semillas futuro que contiene este presente dejan mas que desear.

Por supuesto que hay museos y museos, y que además de tamaño, recursos, temáticas e intenciones las últimas décadas han visto emerger una museística profesional (especialmente ilustrada por esa regia colección de libros de la editorial Trea), que han convertido a los Museos en un entorno muy sofisticado, que en vez de mostrar trastos viejos y reliquias de dudoso origen y escaso valor de inteligibilidad, han llevado a a los museos a ser espacios de gozo, de disfrute, de aprendizaje y sobretodo de apertura a otros tiempos, modos de ver y de sentir, convirtiéndolos de este modo en una máquina del tiempo, que en algún caso asemeja al cine, pero que en otros lo supera enormemente.

10 Libros que nos partieron la cabeza en Miami y alrededores

Lo admito aunque todavía no me doy por enteramente derrotado. Hay ciertos libros que aunque hayan nacido en Internet, al presentarse en el formato canónico de unos centenares de páginas entre dos tapas duras o blandas, tienen un valor agregado difícil de determinar pero inequívoco.

Decididamente no es lo mismo leer «Here Comes everybody. The Power of Organizing Without Organizations» (encima con las dos bellisimas tapas que tiene tanto en la edición inglesa como la norteamericana) que encontrar dispersos y en estado de elaboración coloidal los distintos ensayos en el buen sitio que tiene Shirky.

Y lo mismo podríamos decir de muchos libros y a lo mejor algún genuflexo hasta se animaría a decir algo parecido de los nuestros. Que ya deberían producir uno o dos nuevos descendientes teniendo en cuenta que la ultima publicación cumplió justo en estos días 3 años de larguisima vida.

Los AIBO. Robots que aprenden a hablar y de porque eso nos conmueve tanto. Parte I

1. El misterio del aprendizaje y la necesidad de abordarlo a como sea

Que hay gente que aprende y lo hace mas que bien es algo que se demuestra a diario. Empezando por los bebes que con casi nada heredado, y casi todo por aprender, pasan de comunicarse no-verbalmente a dominar el maravilloso sistema de construcción de mundos que es el lenguaje humano.

Ser inteligente, ser humano, entender, anclarnos en el mundo, discriminar, tomar decisiones éticas, intervenir en el colectivo y formar comunidades, es algo que casi todos hacemos, y en casi todas estas tareas, el lenguaje juega un lugar clave. Pero es muy poco lo que sabemos al respecto y hace tiempo que aunque la lingüistica, la semiótica y las ciencias cognitivas están explorando, o se han convertido en autenticas usinas del saber, no es demasiado lo que hemos avanzado en desentrañar como se gesta el lenguaje.

Gran parte del trabajo que estamos haciendo en la primera esta unidad de la Materia de Procesamiento de Datos este cuatrimestre, es sacar a luz cuanto hay de nuevo en lo nuevo, desmontar las falacias que el uso de un nuevo fútil o cosmético escamotea sobre los problemas que realmente nos importan, y echar luz sobre las conversaciones que realmente nos interesan acerca de la construcción social de la tecnología.

Las Escuelas single-sex ¿promueven o esterilizan la diversidad aúlica?

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¿Anacronismos organizacionales?

Venía silbando bajito tratando de autojustificarme porque la monarquía tenía algún uso, fungía como cemento social, permitía procesar algunas diferencias, y en definitiva el cuerpo de un rey devaluado y demasiado secularizado aun podía cumplir alguna función pacificadora. Y pensé ipso facto en la reina Isabel en Inglaterra y en el rey Juan Carlos Borbon en España. Y claro la pátina de lo retrógrado enseguida tiñe cualquier reflexión alrededor de la monarquía. Por eso pare la mano tallador! Si nos tomamos en serio las ideas de Salvador Paniker acerca de lo retroprogresivo deberíamos ser mas cuidadosos con esta división sin resto nuevo/viejo.

Porque no necesariamente es cierto que la monarquía sea lo viejo malo, ni que los presidencialismos cesarísticos latinoamericanos sean lo bueno nuevo. Tampoco es cierto que todos los resultado presentes negativos deben ser inevitablemente atribuidos a la novedad, y que por ende debamos inevitablemente volver a algún formato mas antiguo, menos democrático o mas clásico ya que eso solucionaría mágicamente la disfuncionalidad actual.

Invención, apogeo y ocaso de la silla eléctrica. El truculento marketing de Thomas Edison

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Diciéndole no a los castigos crueles y desusados

La sensibilidad periodística a veces se siente auténticamente afectada y lleva a publicar notas acerca de hechos que se consideran históricos y/o memorables o se inventan como tales gracias precisamente a la misma intervención periodística recursiva. A saber en este caso el destierro de la pena de muerte por electrocución en USA a raíz de un fallo de la Corte Suprema de Nebraska, que declaró a la silla eléctrica contraria a la dignidad humana y, por lo tanto, anticonstitucional en ese estado. 



Aludiendo a pruebas que demuestran que la electrocución inflige un dolor intenso y un sufrimiento agonizante y como como método de ejecución es un castigo cruel y desusado el tribunal la dio de baja como método de liquidar a criminales. Esto no quiere decir que se haya abolido la pena de muerte, que sigue rigiendo en 36 de 50 estados de USA, pero Nebraska (centro de Estados Unidos) era el único que aún usaba solamente el método de electrocución. Ahora se consolidaran métodos mas civilizados de terminar con los reos como la inyección letal.

El Plan Marshall al reves y la guerra social

nun1.jpg Estudiar ciencia política

Si había algo que cada vez entendía menos era como podía un ser humano normal e inteligente estudiar Ciencia Política. No es que me que pareciera mejor que estudiara Sociología o Artes combinadas. Ni tampoco Filosofía o Letras o si es por eso Diseño de indumentaria o talabartería. Pero ciencia política…

La verdad es que jamas se me había ocurrido. Pero no vendría mal que se me empezara a ocurrir. Porque, en esta búsqueda desaforada que hacemos por tratar de encontrar a gente que piense por nosotros lo que a nosotros no se nos ocurre ni tampoco se nos da, resulta que en los últimos días he encontrado a 3 o 4 personas, que tienen demasiado que ver con la ciencia política como para no imaginar que allí hay una clave para remediar la impotencia del pensar, camino a desatar los nudos de la razón tradicional, para imaginar mundos distintos, muy distintos de los que hemos sabido conseguir.

Primer cuarto de siglo de punto de vista

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Quizás Beatriz Sarlo no sea una intelectual o teórica en el sentido mas canónico de la palabra. Claro que si nos ponemos tan estrictos en un largo listado iniciado anoche apenas encontraremos solo dos o tres nombres de mujeres en los últimos tiempos, y ninguna local es claro. Así metimos en ese saco sagrado a Hannah Arendt y a Agnes Heller y a Simon de Beauvoir, y rozo el firmamento Julia Kristeva. Y eso que son como medio siglo los que tomamos como horizonte de la clasificación.

Apoptosis. El suicidio programado de las celulas

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El humorista Roberto Fontanarrosa confiesa que le mintió a su amigo el también afamado humorista Caloi. En esas tenidas de amigos que suelen saborear le había dicho segundos antes que no estaba preocupado por el paso del tiempo. Pero inmediatamente se desdijo porque se dio cuenta -como yo y como muchos otros todos los días- de que ya no tenemos tanto tiempo.

Cuando teníamos 20 años el tiempo no existía, hacia adelante había un horizonte al que no le veíamos limite. Pero ahora sabemos que todo lo que hacemos es completar un trabajo (largo o corto, profundo o superficial, uno o muchos) antes de morirnos.